Ultramarine P1: 20.000 leguas de limpieza submarina

Durante años, la revolución de los robots domésticos ha sido
silenciosa. Primero fueron los suelos, después las ventanas, más tarde los
jardines… Tareas repetitivas, invisibles, casi ingratas, que poco a poco han
ido desapareciendo del día a día.
Ahora, esa automatización llega a un lugar
distinto: la piscina.

Con el lanzamiento del Ultramarine P1, Ecovacs traslada su
experiencia en robótica a un entorno que, aunque asociado al ocio, requiere un
mantenimiento constante y muchas veces tedioso. La propuesta es clara:
convertir la limpieza del agua en un proceso completamente autónomo. Y no es
sencillo: estamos ante un espacio tridimensional, con otra gravedad y condiciones
mucho más complejas de higiene.

El corazón del dispositivo está en su capacidad de succión. El
sistema UltraPure Suction Technology alcanza los 4.800 GPH (galones por hora, unos
18.000 litros por hora), lo que equivale a procesar el volumen de una piscina
doméstica completa en apenas una hora,
incluidas hojas, arena y también partículas
más finas que suelen enturbiar el agua.

Pero más allá de la potencia, lo interesante es cómo gestiona
lo que recoge. El robot integra un sistema de filtrado de doble capa que
combina una malla exterior más amplia con un filtro ultrafino capaz de retener
partículas microscópicas. El resultado es una limpieza que no solo elimina lo
visible, sino también aquello que, sin verse, afecta a la calidad del agua. Es,
en cierto modo, una limpieza que se anticipa a la suciedad.

Uno de los desafíos en este tipo de dispositivos no es solo
aspirar, sino moverse con eficacia en un entorno irregular. Las piscinas no son
superficies uniformes: hay paredes, esquinas, pendientes, obstáculos.

Para resolverlo, el Ultramarine P1 incorpora cuatro cepillos
de rodillo independientes que mantienen un contacto constante con las
superficies.
Esto no solo mejora la tracción, sino que permite que el robot
“lea” mejor el terreno, adaptándose a paredes y suelos sin perder eficacia.
Esa combinación de movimiento y contacto reduce la necesidad
de intervención manual, uno de los objetivos centrales del dispositivo.

Otro de los puntos positivos de este robot es su diseño. Al
contrario de lo que ocurre con los robots aspiradores, el agua de una piscina
no es un entorno amable para la tecnología.
Cloro, radiación solar, cambios de
temperatura y exposición constante ponen a prueba cualquier material.

Por eso, el robot ha sido diseñado con un sistema de
durabilidad de múltiples niveles, que incluye resistencia a la corrosión,
protección frente a rayos UV y un sellado con certificación IP68 que garantiza
su funcionamiento bajo el agua.

Uno de los grandes saltos en este tipo de dispositivos está en
la navegación. A diferencia de los primeros robots, que se movían de forma casi
aleatoria, el Ultramarine P1 integra el sistema SmartNavi Intelligent
Navigation. Gracias a sensores IMU de alta precisión, el robot es capaz de
orientarse, calcular rutas y cubrir la piscina de forma sistemática. Los
sensores IMU (Inertial Measurement Unit o Unidad de Medición
Inercial), miden e informan al sistema de la fuerza específica, velocidad
angular y, a veces, el campo magnético de un objeto, combinando acelerómetros,
giroscopios y, a menudo, magnetómetros.
Es esencial para navegación y muy común
en drones.

El IMU es lo que permite que este robot pueda guiarse de forma
eficiente en un entorno tridimensional
. Esto se traduce en una cobertura de
hasta el 99 % del suelo, evitando repeticiones innecesarias y optimizando el
tiempo de limpieza.

Otro de los aspectos clave es su diseño inalámbrico. Al
prescindir de cables, el robot gana libertad de movimiento y elimina uno de los
principales inconvenientes de los sistemas tradicionales: los enredos y las
limitaciones físicas dentro del agua.

A esto se suma una batería de 5.200 mAh que permite hasta tres
horas de funcionamiento en modo Eco, suficiente para cubrir piscinas de hasta
180 metros cuadrados con una sola carga.
El control, además, se
traslada al móvil, desde donde se pueden seleccionar modos de limpieza o
programar su funcionamiento. Y todo esto por 549 euros. Estamos hablando de unos
6 euros por día en toda la temporada de verano
.

 Llega a España el último robot limpia piscinas por un precio «hundido».  

Durante años, la revolución de los robots domésticos ha sido silenciosa. Primero fueron los suelos, después las ventanas, más tarde los jardines… Tareas repetitivas, invisibles, casi ingratas, que poco a poco han ido desapareciendo del día a día. Ahora, esa automatización llega a un lugar distinto: la piscina.

Con el lanzamiento del Ultramarine P1, Ecovacs traslada su experiencia en robótica a un entorno que, aunque asociado al ocio, requiere un mantenimiento constante y muchas veces tedioso. La propuesta es clara: convertir la limpieza del agua en un proceso completamente autónomo. Y no es sencillo: estamos ante un espacio tridimensional, con otra gravedad y condiciones mucho más complejas de higiene.

El corazón del dispositivo está en su capacidad de succión. El sistema UltraPure Suction Technology alcanza los 4.800 GPH (galones por hora, unos 18.000 litros por hora), lo que equivale a procesar el volumen de una piscina doméstica completa en apenas una hora, incluidas hojas, arena y también partículas más finas que suelen enturbiar el agua.

Pero más allá de la potencia, lo interesante es cómo gestiona lo que recoge. El robot integra un sistema de filtrado de doble capa que combina una malla exterior más amplia con un filtro ultrafino capaz de retener partículas microscópicas. El resultado es una limpieza que no solo elimina lo visible, sino también aquello que, sin verse, afecta a la calidad del agua. Es, en cierto modo, una limpieza que se anticipa a la suciedad.

Uno de los desafíos en este tipo de dispositivos no es solo aspirar, sino moverse con eficacia en un entorno irregular. Las piscinas no son superficies uniformes: hay paredes, esquinas, pendientes, obstáculos.

Para resolverlo, el Ultramarine P1 incorpora cuatro cepillos de rodillo independientes que mantienen un contacto constante con las superficies. Esto no solo mejora la tracción, sino que permite que el robot “lea” mejor el terreno, adaptándose a paredes y suelos sin perder eficacia. Esa combinación de movimiento y contacto reduce la necesidad de intervención manual, uno de los objetivos centrales del dispositivo.

Otro de los puntos positivos de este robot es su diseño. Al contrario de lo que ocurre con los robots aspiradores, el agua de una piscina no es un entorno amable para la tecnología. Cloro, radiación solar, cambios de temperatura y exposición constante ponen a prueba cualquier material.

Por eso, el robot ha sido diseñado con un sistema de durabilidad de múltiples niveles, que incluye resistencia a la corrosión, protección frente a rayos UV y un sellado con certificación IP68 que garantiza su funcionamiento bajo el agua.

Uno de los grandes saltos en este tipo de dispositivos está en la navegación. A diferencia de los primeros robots, que se movían de forma casi aleatoria, el Ultramarine P1 integra el sistema SmartNavi Intelligent Navigation. Gracias a sensores IMU de alta precisión, el robot es capaz de orientarse, calcular rutas y cubrir la piscina de forma sistemática. Los sensores IMU (Inertial Measurement Unit o Unidad de Medición Inercial), miden e informan al sistema de la fuerza específica, velocidad angular y, a veces, el campo magnético de un objeto, combinando acelerómetros, giroscopios y, a menudo, magnetómetros. Es esencial para navegación y muy común en drones.

El IMU es lo que permite que este robot pueda guiarse de forma eficiente en un entorno tridimensional. Esto se traduce en una cobertura de hasta el 99 % del suelo, evitando repeticiones innecesarias y optimizando el tiempo de limpieza.

Otro de los aspectos clave es su diseño inalámbrico. Al prescindir de cables, el robot gana libertad de movimiento y elimina uno de los principales inconvenientes de los sistemas tradicionales: los enredos y las limitaciones físicas dentro del agua.

A esto se suma una batería de 5.200 mAh que permite hasta tres horas de funcionamiento en modo Eco, suficiente para cubrir piscinas de hasta 180 metros cuadrados con una sola carga. El control, además, se traslada al móvil, desde donde se pueden seleccionar modos de limpieza o programar su funcionamiento. Y todo esto por 549 euros. Estamos hablando de unos 6 euros por día en toda la temporada de verano.

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