En el mes de junio de 2025 unos operarios municipales encontraron una bolsa de plástico oculta en el interior de un arqueta en Alhaurín de la Torre (Málaga, 45.066 habitantes). Al abrirla encontraron el cráneo de una persona. Fue el punto de inicio de una investigación de la Guardia Civil que a principios de este año permitió poner nombre y apellido a los restos: Francisco José Agüera, vecino de Coín (26.574 habitantes) que había desaparecido en pleno confinamiento durante la pandemia. Ahora los agentes han detenido a un hombre que ha confesado haber asesinado y descuartizado a Agüera para después esconder sus restos en distintos puntos. Tras pasar a disposición judicial, ya está en prisión.
La víctima, un vecino de Coín de 59 años, fue dada por desaparecida en pleno confinamiento por la pandemia, hasta que el hallazgo de un cráneo en 2025 permitió arrancar una investigación que ha acabado con el arresto del asesino
En el mes de junio de 2025 unos operarios municipales encontraron una bolsa de plástico oculta en el interior de un arqueta en Alhaurín de la Torre (Málaga, 45.066 habitantes). Al abrirla encontraron el cráneo de una persona. Fue el punto de inicio de una investigación de la Guardia Civil que a principios de este año permitió poner nombre y apellido a los restos: Francisco José Agüera, vecino de Coín (26.574 habitantes) que había desaparecido en pleno confinamiento durante la pandemia. Ahora los agentes han detenido a un hombre que ha confesado haber asesinado y descuartizado a Agüera para después esconder sus restos en distintos puntos. Tras pasar a disposición judicial, ya está en prisión.
A Francisco José Agüera, de 59 años se le había perdido el rastro en primavera de 2020. En pleno encierro por la crisis sanitaria, se esfumó. Ni sus familiares ni sus amigos ni sus vecinos de Coín sabían de su paradero desde el 28 de abril de aquel año, la última vez que le habían visto. Poco después, SOS Desaparecidos lanzó una alerta con su imagen, con pelo largo y canoso, como su barba, pero jamás llegaron informaciones sobre él. Nunca más se supo nada. Y tampoco la prensa local le dedicó demasiadas líneas ante lo que sucedía en la pandemia. Su desaparición era un misterio hasta que cinco años más tarde, el mes de junio del año pasado, todo cambió.
Unos operarios municipales trabajaban en el desbroce de una parcela de la urbanización Pinos de Alhaurín, a las afueras de Alhaurín de la Torre, cuando encontraron una bolsa de plástico con algo en su interior en el fondo de una arqueta. Dentro encontraron el cráneo de una persona, así que avisaron a la Guardia Civil. Los agentes comprobaron que tenía una fractura y que ello era signo de una muerte violenta. Agentes del Grupo de Homicidios y del Laboratorio de Criminalística de la Comandancia de Málaga arrancaron entonces una investigación que empezó allí mismo: peinando el entorno en busca de nuevos restos óseos. No hubo éxito.
El cráneo fue sometido más tarde a análisis genéticos que, meses después, ya en febrero de 2026, permitieron ponerle nombre y apellidos: Francisco José Agüera, vecino de Coín cuya desaparición fue denunciada en la pandemia. Los agentes comenzaron entonces a analizar las comunicaciones de la víctima y centraron las actuaciones en su entorno social y personal. El estudio de documentación y bases de datos, además de las medidas tecnológicas autorizadas por el juzgado, permitieron apuntar hacia un sospechoso, conocido del fallecido. Mientras, el equipo de investigadores también desplegó un dispositivo especial en distintas zonas para intentar encontrar el resto del cuerpo. Lo hicieron utilizando un georradar, drones y guías caninos especializados en restos biológicos, sin resultados.
Finalmente, la Guardia Civil procedió al arresto del presunto a autor del homicidio el martes de la semana pasada, 28 de julio, aunque ha sido dada a conocer este lunes de manera oficial. Acto seguido, el hombre se derrumbó y confesó haber acabado con la vida del desaparecido en Coín. Explicó que lo mató en su propia vivienda y que, más tarde, descuartizó el cadáver para esconder sus restos en bolsas de basura en distintas ubicaciones del término municipal de Alhaurín de la Torre. Después, él mismo acompañó a los investigadores hasta varios de los puntos donde los había arrojado. Tras ser recuperados, se encuentran pendientes de análisis genético para su cotejo definitivo, según ha informado la Guardia Civil en un comunicado.
El detenido fue puesto a disposición judicial a finales de la semana pasada ante la plaza número 8 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Málaga, donde se acogió a su derecho a no declarar y más tarde se decretó su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza. Se le acusa de un delito de homicidio.
La operación, denominada Capibara, ha sido desarrollada de forma conjunta por el Grupo de Homicidios de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Málaga y el Equipo de Policía Judicial de Coín. La causa ha sido dirigida por la titular del Juzgado de Instrucción número 1 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Málaga 4.
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