Un nuevo avance de China permitiría crear un ejército de centauros

En la mitología griega, los centauros eran criaturas mitad
hombre y mitad caballo: seres capaces de correr largas distancias y cargar
enormes pesos gracias a la potencia de sus cuatro patas. Durante siglos, esa
imagen perteneció exclusivamente al mundo de la fantasía.

Ahora, sin embargo, un grupo de ingenieros chinos ha
desarrollado una tecnología que recuerda sorprendentemente a ese mito: un
sistema robótico que añade dos piernas mecánicas a una persona, creando una
especie de híbrido humano-máquina capaz de caminar mientras transporta grandes
cargas.

El dispositivo, presentado por científicos de la Southern
University of Science and Technology en Shenzhen y publicado
en The International Journal of Robotics Research
, consiste en un par de
piernas robóticas que se conectan a la espalda del usuario mediante un sistema
flexible.
En lugar de sustituir las piernas humanas, el robot funciona como un segundo
par de extremidades que comparte el esfuerzo del movimiento, formando una
estructura que recuerda a un centauro.

A diferencia de los exoesqueletos tradicionales que se ajustan
directamente a las piernas del usuario, este sistema funciona como un robot
independiente que camina detrás de la persona, sincronizando su movimiento con
el del cuerpo humano.

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Mediante algoritmos de control y planificación de movimiento,
las patas robóticas detectan la dirección, velocidad y ritmo del usuario para
adaptarse en tiempo real.
Esto permite que el sistema coopere con la persona al
caminar, subir escaleras o atravesar terrenos irregulares.

Las pruebas experimentales muestran que el dispositivo puede
reducir considerablemente el esfuerzo físico. En experimentos con cargas de
unos 20 kilogramos, el sistema disminuyó el gasto energético del usuario en
aproximadamente un 35 % y redujo la presión sobre los pies en más de la mitad.
En
otras palabras, el robot no camina por el humano: camina con él.

La tecnología fue diseñada inicialmente para asistencia en
transporte de cargas, lo que podría ser útil en logística, rescate o trabajos
industriales donde los trabajadores deben transportar objetos pesados durante
largas distancias.

Los responsables del avance, liderados por Chenglong Fu,
señalan que los robots autónomos (como los perros robóticos utilizados por
algunos ejércitos) todavía tienen dificultades para navegar por entornos
complejos o transportar grandes pesos sin consumir enormes cantidades de
energía.

La solución híbrida humano-robot podría evitar esos problemas:
el humano proporciona inteligencia, equilibrio y navegación, mientras que el
robot aporta fuerza mecánica y capacidad de carga. La pregunta inevitable: ¿uso
militar? Este tipo de tecnología ha despertado inevitablemente especulación
sobre posibles aplicaciones militares.

Un soldado equipado con un sistema así podría transportar
munición, sensores o equipo pesado durante mucho más tiempo sin agotarse. En
escenarios de combate o logística militar, esa ventaja podría resultar
significativa.
Aunque el proyecto actual está orientado a investigación y
asistencia física, la idea de soldados aumentados o “centauros tecnológicos”,
una forma de ciborg que combine movilidad humana con soporte robótico parece
mucho más cercana.

Y es que este prototipo forma parte de una tendencia
tecnológica más amplia conocida como aumentación humana: el desarrollo de
sistemas capaces de ampliar las capacidades físicas o cognitivas del cuerpo.
En las últimas décadas hemos visto surgir exoesqueletos
industriales, prótesis neuronales controladas por el cerebro y robots
colaborativos diseñados para trabajar junto a personas. El sistema centauro
representa un paso más en esa evolución
.

Esto no convierte a los humanos en criaturas mitológicas, pero
sí plantea una idea inquietante y fascinante a la vez: que, en el futuro
cercano, la frontera entre el cuerpo humano y las máquinas podría volverse cada
vez más difusa. Y quizás, en lugar de reemplazar a las personas con robots, la
tecnología termine creando algo distinto: humanos que caminan junto a sus
propias máquinas.

 Se trata de una prótesis robótica que añade dos “piernas” al cuerpo humano permitiendo aumentar la carga y la velocidad en movimiento.  

En la mitología griega, los centauros eran criaturas mitad hombre y mitad caballo: seres capaces de correr largas distancias y cargar enormes pesos gracias a la potencia de sus cuatro patas. Durante siglos, esa imagen perteneció exclusivamente al mundo de la fantasía.

Ahora, sin embargo, un grupo de ingenieros chinos ha desarrollado una tecnología que recuerda sorprendentemente a ese mito: un sistema robótico que añade dos piernas mecánicas a una persona, creando una especie de híbrido humano-máquina capaz de caminar mientras transporta grandes cargas.

El dispositivo, presentado por científicos de la Southern University of Science and Technology en Shenzhen y publicado en The International Journal of Robotics Research, consiste en un par de piernas robóticas que se conectan a la espalda del usuario mediante un sistema flexible. En lugar de sustituir las piernas humanas, el robot funciona como un segundo par de extremidades que comparte el esfuerzo del movimiento, formando una estructura que recuerda a un centauro.

A diferencia de los exoesqueletos tradicionales que se ajustan directamente a las piernas del usuario, este sistema funciona como un robot independiente que camina detrás de la persona, sincronizando su movimiento con el del cuerpo humano.

Mediante algoritmos de control y planificación de movimiento, las patas robóticas detectan la dirección, velocidad y ritmo del usuario para adaptarse en tiempo real. Esto permite que el sistema coopere con la persona al caminar, subir escaleras o atravesar terrenos irregulares.

Las pruebas experimentales muestran que el dispositivo puede reducir considerablemente el esfuerzo físico. En experimentos con cargas de unos 20 kilogramos, el sistema disminuyó el gasto energético del usuario en aproximadamente un 35 % y redujo la presión sobre los pies en más de la mitad. En otras palabras, el robot no camina por el humano: camina con él.

La tecnología fue diseñada inicialmente para asistencia en transporte de cargas, lo que podría ser útil en logística, rescate o trabajos industriales donde los trabajadores deben transportar objetos pesados durante largas distancias.

Los responsables del avance, liderados por Chenglong Fu, señalan que los robots autónomos (como los perros robóticos utilizados por algunos ejércitos) todavía tienen dificultades para navegar por entornos complejos o transportar grandes pesos sin consumir enormes cantidades de energía.

La solución híbrida humano-robot podría evitar esos problemas: el humano proporciona inteligencia, equilibrio y navegación, mientras que el robot aporta fuerza mecánica y capacidad de carga. La pregunta inevitable: ¿uso militar? Este tipo de tecnología ha despertado inevitablemente especulación sobre posibles aplicaciones militares.

Un soldado equipado con un sistema así podría transportar munición, sensores o equipo pesado durante mucho más tiempo sin agotarse. En escenarios de combate o logística militar, esa ventaja podría resultar significativa. Aunque el proyecto actual está orientado a investigación y asistencia física, la idea de soldados aumentados o “centauros tecnológicos”, una forma de ciborg que combine movilidad humana con soporte robótico parece mucho más cercana.

Y es que este prototipo forma parte de una tendencia tecnológica más amplia conocida como aumentación humana: el desarrollo de sistemas capaces de ampliar las capacidades físicas o cognitivas del cuerpo. En las últimas décadas hemos visto surgir exoesqueletos industriales, prótesis neuronales controladas por el cerebro y robots colaborativos diseñados para trabajar junto a personas. El sistema centauro representa un paso más en esa evolución.

Esto no convierte a los humanos en criaturas mitológicas, pero sí plantea una idea inquietante y fascinante a la vez: que, en el futuro cercano, la frontera entre el cuerpo humano y las máquinas podría volverse cada vez más difusa. Y quizás, en lugar de reemplazar a las personas con robots, la tecnología termine creando algo distinto: humanos que caminan junto a sus propias máquinas.

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