La Audiencia Nacional continúa este jueves con la vista del caso Kitchen, la trama de corrupción policial que se urdió en época del Gobierno de Mariano Rajoy para espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas e intentar frenar el avance judicial del caso Gürtel, que investigaba una red de corrupción vinculada al Partido Popular. Esta sesión se ha centrado, en sus primeras horas, en cómo consiguió la trama varios dispositivos de Bárcenas y cómo copió la información que contenían. El juzgado ha citado como testigos a los dos notarios a los que acudió el ex secretario de Estado de Interior Francisco Martínez cuando registró los mensajes que se intercambió con el exministro Jorge Fernández Díaz relacionados supuestamente con este operativo parapolicial por el que ambos están acusados.
Este jueves declaran en la Audiencia Nacional varios testigos entre los que se encuentran agentes de Policía, notarios, el exdirector y el director actual de la prisión de Soto del Real
La Audiencia Nacional continúa este jueves con la vista del caso Kitchen, la trama de corrupción policial que se urdió en época del Gobierno de Mariano Rajoy para espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas e intentar frenar el avance judicial del caso Gürtel, que investigaba una red de corrupción vinculada al Partido Popular. Esta sesión se ha centrado, en sus primeras horas, en cómo consiguió la trama varios dispositivos de Bárcenas y cómo copió la información que contenían. El juzgado ha citado como testigos a los dos notarios a los que acudió el ex secretario de Estado de Interior Francisco Martínez cuando registró los mensajes que se intercambió con el exministro Jorge Fernández Díaz relacionados supuestamente con este operativo parapolicial por el que ambos están acusados.
Uno de los notarios, Enrique Franch, ha declarado que conocía al ex secretario de Estado de Interior de la carrera, aunque “no estaba en su círculo de amigos íntimos”. En el acta que recogió a petición de Martínez, tal y como ha ratificado este jueves, consta que no pudo comprobar si los mensajes venían efectivamente del exministro del Interior. En estas comunicaciones, Martínez comunicaba supuestamente a Jorge Fernández Díaz que se había volcado “con éxito” dos iPhone y un iPad de Bárcenas, conseguidos por “el informador”. El notario ha afirmado, con todo, que es imposible saber si este mensaje había sido manipulado.
Antes, han declarado varios agentes de policía. Varios han reconocido ya, como lo hicieran este miércoles varios de sus compañeros, que participaron en el seguimiento de la familia de Bárcenas, especialmente de Rosalía Iglesias, la esposa del extesorero del Partido Popular. Dos agentes han reconocido este jueves que, en octubre de 2013, fueron requeridos para copiar la información de varios dispositivos móviles en un restaurante Vips situado en la calle Velázquez de Madrid.
Según han contado los agentes que participaron en aquel volcado, a los 10 minutos de llegar al restaurante, apareció Enrique García Castaño, el comisario señalado como pieza clave de la trama, acompañado de un colaborador, que le entregó los dispositivos. El superior del agente que copió la información, que también estaba en el restaurante, ha reconocido que puede que el colaborador en cuestión fuese el chófer de los Bárcenas. Una vez extraída la información, se la entregaron a García Castaño, que después les pidió que “borraran todo”.
La Fiscalía Anticorrupción tiene clara la implicación de García Castaño en la trama de espionaje y llegó a pedir 12 años y seis meses de cárcel para él. Pero el comisario no se sienta finalmente en el banquillo en este juicio debido a su mal estado de salud (sufrió un ictus en 2022).
Para seguir con el volcado de dispositivos, ha declarado Francisco Rosell, exdirector de El Mundo. En 2019, y como director del diario, recibió un requerimiento para aportar información a la causa judicial, sobre una noticia de 2018 donde se decía que la policía había “robado” unos mensajes entre Bárcenas y el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy. Cinco años antes, en 2013, el diario había publicado el mensaje de “Luis, sé fuerte”, que el expresidente envió a Bárcenas. Amparado por el secreto profesional, el por entonces director del periódico se ha limitado a declarar que el autor de la noticia, Esteban Urreiztieta, le confirmó que esta estaba lo suficientemente contrastada como para ser publicada.
Urreiztieta ha declarado más tarde y ha confirmado que comprobó con Bárcenas los detalles de las informaciones publicadas: “Quedé con él para comprobar si un documento correspondía con la letra de su mujer y él me confirmó que sí”. El documento en cuestión eran notas manuscritas que había tomado su mujer en sus visitas a la cárcel. Volvieron a quedar, según ha relatado, tras hacer unas comprobaciones, y fue ahí cuando el periodista le contó al extesorero popular que aquellos documentos obraban en poder de la policía, para gran asombro de Bárcenas: “No se lo creía”.
El periodista, según ha relatado, informó al extesorero de que se había producido el volcado de sus dispositivos que los policías han relatado poco antes en el juicio. La prueba definitiva fue que le dijo a Bárcenas la contraseña de su cuenta de Movistar, lo que le sorprendió mucho. Urreiztieta no ha respondido si consiguió la información del volcado a través del comisario Villajero, pero sí ha reconocido entregas de información por parte del chófer de los Bárcenas, Sergio Ríos, que le ha descargado en el juicio de su obligación de protegerle como fuente.
También está previsto que declaren como testigos en esta sexta jornada de juicio el actual director de la cárcel madrileña de Soto del Real y su predecesor. El extesorero del PP ingresó en este centro penitenciario cuando se decretó su prisión provisional en 2013 y luego regresó en 2018 para cumplir condena por el caso Gürtel. Allí, afirma, fue espiado por otro recluso.
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