Y el jurado del Benidorm Fest la volvió a liar y el publico se amotinó contra ellos

Llegará un día, no se sabe cuándo, pero llegará que el jurado del Benidorm Fest -es decir, la parte de la industria- conozcan los gustos del público. De nuevo, la final del Benidorm Fest 2026 volvió a demostrar que el jurado es de Marte y el público de Venus Leer Llegará un día, no se sabe cuándo, pero llegará que el jurado del Benidorm Fest -es decir, la parte de la industria- conozcan los gustos del público. De nuevo, la final del Benidorm Fest 2026 volvió a demostrar que el jurado es de Marte y el público de Venus Leer  

Dicen que nunca llueve a gusto de todos, pero cuando se trata del Benidorm Fest lo que cae siempre son chuzos de punta. Y siempre caen sobre el jurado. El deseo de muchos seguidores del Benidorm Fest es que, de una vez por todas, el jurado piense un poco en los gustos del público. Al final, la música es para que la escuches tú, tu vecino, tu amigo, el panadero, el motero o el chaval que va al colegio todos los días con sus cascos escuchando música. El problema del jurado del Benidorm Fest es que siempre tiene que poner ese puntito de especialista, expertos y conocedores de la industria audiovisual. Ese puntito elitista de creerse que ellos son los que saben y que el público general baila al son de lo que ellos deciden y eligen.

La final de anoche del Benidorm Fest 2026 fue la demostración, una vez más, de que el jurado viene de Marte y el público viene de Venus. Se vio en la final y se vio en las semifinales, cuando el voto del jurado dejó fuera de la final actuaciones como la de Atyat o la de Funambulista, a cambio de, por ejemplo, la de Mayo, que, aunque muy querido por los fans del festival, fue la peor actuación de la final. Gracias a Dios que al final hubo coincidencia, al menos, en darle la puntuación más baja, porque si no llega a ser así, el motín que hubo se hubiera convertido en rebelión. Y menos mal que este año el Benidorm Fest no llevaba a Eurovisión al ganador, porque si llega a ser así anoche intervienen hasta los Antidisturbios.

Sí, así fue, el público presente en la gran final del Benidorm Fest se amotinó contra el jurado, hasta tal punto que tuvieron que intervenir para calmar los ánimos Jesús Vázquez y Javier Ambrossi (los GEO de andar por casa), ante el rostro de «me estáis tocando los cataplines» del portavoz del jurado profesional, Roberto Santamaría, director de RNE.

Ocho han sido los miembros del jurado que la volvieron a liar en la final de anoche. Por la parte nacional: Roberto Santamaría, designado como portavoz del panel; Alicia García, profesional del sector musical; Dani Ruiz, especialista en la industria; y Sonia Durán, vinculada a la gestión musical. Por la parte internacional: Melanie Parejo, directiva de Spotify; Ignacio Meyer, presidente de Univision; Javier Llano, responsable de programación musical (con experiencia previa en jurados de RTVE); y Almudena Heredero, directora de festivales y acuerdos estratégicos en la Academia de la Música de España. Y ellos fueron los que decidieron que su mayor puntuación se la iban a dar a Asha y a su Turista. 92 puntazos que se alejaban mucho de los 28 puntos que le dio el voto demoscópico y el voto popular.

Pero no fue esta la razón del amotinamiento de espectadores y público, sino la ínfima valoración que hicieron de una de las grandes favoritas del Benidorm Fest 2026, Rosalinda Galán y a otras candidaturas como la de Izan Lluna al que el voto de los no expertos mostraron su claro apoyo. Es muy triste que un jurado profesional concediese solo 52 puntos a esta intérprete cuando, si ha habido una actuación que ha levantado el primer Benidorm Fest sin Eurovisión, ha sido su Mataora.

Aunque la victoria fuera para Lucycalys y Tony Grox, a los que el jurado dio 82 puntos, el voto demoscópico, 36 puntos, y el popular, la máxima puntuación, 48, visibilizando que en algo sí que estuvieron de acuerdo, lo cierto es que quien ha atraído todos los ojos a esta edición desvinculada de Eurovisión y, por tanto, de todo el público que atrae Eurovisión, esa ha sido Rosalinda Galán.

No ha habido puesta en escena ni actuación más rompedora en el Benidorm Fest 2026 que la de Rosalinda Galán. Te guste más o te guste menos la copla, su copla, la electrónica, lo que fue Mataora es un espectáculo a la altura de grandes actuaciones musicales. En parte, por supuesto, gracias a Sergio Jaén, el escenógrafo encargado de este Benidorm Fest, pero también gracias a una actuación y a una artista rompedora, diferente.

No es que se mereciera ganar, porque, efectivamente, Lucycalys y Tony Grox son más que merecedores de la victoria, es la infravaloración del jurado. Nunca sabremos qué no vieron en ella que sí vio el público, pero sí que vimos cómo el público les dio el correctivo que parece ya una tradición del Benidorm Fest.

El abucheo fue masivo, casi que duró más que los aplausos a Lucycalys, a Miranda! y a Rosalinda Galán. No dejaban continuar a Roberto Santamaría, que con cara de muy pocos amigos paraba la lectura de las votaciones del jurado, esperando a que el público se callara. Pero no se callaban. Tuvo que lanzar un salvavidas Jesús Vázquez, pidiendo respeto e instando a que dejasen trabajar al jurado.

Pero ahora, después de la emoción de la final, de la victoria de Lucycalys, etc., si lo pensamos bien, con que el jurado hubiese valorado a Rosalinda Galán con un poco más de justicia —tampoco con mucha más, solo con un poco—, hoy la ganadora del Benidorm Fest sería Rosalinda Galán. Pero, claro, había mucho juego, pues entre los miembros del jurado estaban los representantes de dos de los nuevos premios que se han instaurado en este Benidorm Fest: el single con Spotify y el single con Univision. ¿Quién se los llevó? El primero, Asha; y el segundo, Lucycalys y Tony Grox. No hace falta decir más.

Dos premios que sí, que son merecidos, pero que dejan un tufillo a negocio de la industria audiovisual que, aunque haga requetebién al Benidorm Fest, porque eso es lo que se busca, obvian que el Benidorm Fest sin el público no es nada, como cualquier programa de televisión.

Es cansado y agotador que cada año se repita la misma historia, es como un deja vu: el jurado vota lo que le da la gana, valorando lo que le da la gana porque para eso es el jurado profesional y el público se marca unas votaciones que están a años luz de lo que opina el jurado.

Es verdad que dicen que para gustos, colores, pero no puede ser que cada año ocurra lo mismo, algo no está bien sintonizado o algo cortocircuita entre el jurado y el público. Se mire por dónde se mire, no puede ser que se monte un festival como ha sido esta edición del Benidorm Fest, donde se buscaba revitalizar y revivir al Benidorm sin la carga de Eurovisión, y que un jurado profesional infravalore así una candidatura como la de Rosalinda Galán.

Quedémonos con la mejora más que sustancial del Benidorm Fest en esta edición. Tal vez las audiencias no han acompañado como hubiera gustado que acompañaran —es el precio de no ir a Eurovisión—, pero lo que prometió RTVE cuando se retiró definitivamente de Eurovisión se ha cumplido: el Benidorm Fest tiene entidad propia. Este año ha dado su primer paso y esperemos que en el futuro no se desande lo andado.

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