Hechizados por la Luna: Artemis 2, la misión que no ha dejado indiferente a nadie

Para unos, Artemis 2 ha sido histórica; para otros decepcionante pero la misión que ha vuelto a llevar a humanos a la Luna ha acaparado la atención mundial y ha dejado retratos del espacio para la historia. Han sido 10 días llenos de aventura, emociones y anécdotas durante los que los astronautas han mandado mensajes de paz y unidad Leer Para unos, Artemis 2 ha sido histórica; para otros decepcionante pero la misión que ha vuelto a llevar a humanos a la Luna ha acaparado la atención mundial y ha dejado retratos del espacio para la historia. Han sido 10 días llenos de aventura, emociones y anécdotas durante los que los astronautas han mandado mensajes de paz y unidad Leer  

«Hemos visto cosas extraordinarias». Mientras viajaba por el espacio profundo, el astronauta canadiense Jeremy Hansen, el primer ciudadano no estadounidense que participa en una misión lunar, sintetizó con estas palabras el significado de la exploración y su capacidad para emocionar al ser humano.

No ocurría desde hace 53 años. Nadie había visitado otro mundo desde que en 1972 EEUU dio carpetazo al programa Apolo. Pero el éxito de Artemis 2, cuyos cuatro tripulantes amerizaron con éxito, «felices» y «en excelente estado» en la madrugada del sábado, ha hecho creíbles las promesas de volver a nuestro satélite. Pese a que Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen no han alunizado, el sobrevuelo que hicieron alrededor de la Luna el pasado 6 de abril supone oficialmente el inicio del ambicioso programa de la NASA. EEUU compite con China por enviar a sus astronautas al polo sur y construir un asentamiento permanente.

Mientras tanto, lo que se puede afirmar es que los ojos de los cuatro astronautas han visto por primera vez zonas de la cara oculta que nadie había contemplado a simple vista, y se han convertido en las personas que más se han alejado de nuestro planeta, batiendo por 6.000 kilómetros el récord que marcó el Apolo 13 en 1970.

Han sido 10 días llenos de aventura, emociones y anécdotas que nos han dejado hitos científicos e imágenes asombrosas de la Luna, de la Tierra y de un eclipse solar que ya son parte del archivo histórico de la humanidad.

El día a día en la nave Orión, bautizada como Integrity, nos ha permitido conocer cómo transcurre una misión y hacernos una idea de los retos de los viajes por el espacio para los humanos. Hemos seguido la rutina diaria de los astronautas, el buen rollo que había entre ellos y una lección de lo que suponen el compañerismo y el trabajo en equipo. Hemos oído las canciones con las que se despertaban cada día -recopiladas por la NASA en una playlist para disfrute en la Tierra-, nos hemos encariñado con la mascota Rise, el pequeño peluche que indica cuándo hay gravedad cero, y nos han enseñado los platos que han degustado en la nave y cómo los preparaban, un tema que ha suscitado mucho interés.

Uno de los menús que consumieron los astronautas de la misión Artemis 2 durante un día de la misión
Uno de los menús que consumieron los astronautas de la misión Artemis 2 durante un día de la misiónNASA

Incluso la NASA tuvo que desmentir que hubiera publicidad encubierta después de que un bote de Nutella apareciera sospechosamente flotando por la nave, o de que la actriz Jessica Alba mostrase su emoción al conocer que Christina Koch usa la loción de manos de su firma cosmética Honest. Durante su llamada a la tripulación, el primer ministro canadiense Mark Carney, entró al trapo bromeando sobre la preferencia de sus compatriotas por el sirope de arce frente a la crema de avellanas y chocolate.

Las repetidas averías del nuevo WC -Artemis 1 voló a finales de 2022 sin astronautas por lo que la nave no tenía baño- han sido el mayor quebradero de cabeza desde el punto de vista técnico, aunque no el único. Pese a las bromas que inevitablemente suscita, no es un problema menor pues si se trata de aprender a vivir en el espacio y de que los humanos lleguen más lejos, el urinario es un equipo esencial, como bien remarcó Christina Koch, autodenominada «fontanera espacial», cuando logró solucionar la primera avería que surgió al poco de despegar, el pasado 1 de abril (ya 2 de abril en España). Los ingenieros de la NASA se pondrán con ello para evitar que vuelva a pasar en las próximas misiones Artemis.

Su aventura lunar ha sido tema de conversación en muchas familias y lugares de trabajo, y nos ha hecho plantearnos si seríamos capaces de subirnos en un cohete para ir al espacio o qué sentiríamos si un ser querido fuera lo hiciera. Mucha gente se pregunta por qué la NASA no ha sido capaz de alunizar aún en 2026 si ya lo hizo hace más de medio siglo y ha habido encendidos debates sobre la utilidad de esta misión. Las teorías de la conspiración tampoco tardaron en llegar y ante la magnificencia de las fotos en altísima resolución de la Luna y la Tierra, no faltó quien dijo que se habían hecho con inteligencia artificial.

Para unos ha sido histórica; para otros decepcionante, pero Artemis 2 no ha dejado indiferente a casi nadie. No hace falta haber nacido en EEUU o Canadá para haber tenido el corazón en un puño durante los 15 últimos minutos de vertiginoso descenso de la nave, que quedó envuelta en una bola de fuego al reentrar en la atmósfera a velocidades supersónicas. Una fase que provocó un corte de las comunicaciones previsto con Houston durante seis interminables minutos. Fue emocionante hasta el largo rescate de la cápsula tras caer en el Pacífico por parte de las Fuerzas Armadas de EEUU, en una operación ensayada al milímetro para llevar a tierra lo antes posible a los nuevos héroes de América.

Pero más allá de la entretenida rutina de esta tripulación, durante estos días sobre todo nos han emocionado sus gestos y sus palabras. Sus descripciones de los colores de los paisajes lunares que veían a través de las ventanillas de Orión y sus reflexiones sobre el lugar que ocupamos en el cosmos. Nos han conmovido con el abrazo de los cuatro tripulantes tras anunciar que habían propuesto denominar un cráter lunar con el nombre de la esposa fallecida del comandante Reid Wiseman.

El piloto Victor Glover mandó amor desde la Luna, a todos los terrícolas en general y a su familia en particular. Y en plena guerra en Irán, han lanzado mensajes de paz y unidad, de manera directa y simbólica. En primer lugar, repitiendo la icónica fotografía Earthrise que tomó la tripulación del Apolo 8 durante la Nochebuena de 1968, al final de uno de los años más tumultuosos que ha vivido EEUU, con la guerra en Vietnam y numerosas protestas por el país.

Victor Glover y Christina Koch, tras ser rescatados de la nave. NASA

La publicación de esa imagen que mostraba a la frágil Tierra y nuestro sitio en el cosmos tuvo un enorme impacto social. Casi seis décadas después, cuando EEUU está inmerso en la guerra en Irán y sumido en protestas por las políticas de Trump en asuntos como la inmigración, los astronautas de Artemis 2 han tomado una imagen muy parecida desde la Luna, en la que se ve nuestro satélite y la Tierra asomando al fondo.

En sus declaraciones a lo largo de las numerosas videollamadas y ruedas de prensa que han hecho durante su viaje se han pronunciado en varias ocasiones en ese sentido. Del «todos somos Homo sapiens» de Victor Glover, a una de las últimas reflexiones de Jeremy Hansen: «Vivimos en un planeta frágil y tenemos mucha suerte de vivir en la Tierra… A lo largo de la vida he aprendido de otros que como humanos, nuestro propósito en el planeta es encontrar la alegría impulsándonos unos a otros, creando soluciones juntos en lugar de destruir. Y cuando lo ves desde fuera, esto se reafirma absolutamente».

Antes de subir a la nave, un periodista preguntó a la tripulación de Artemis 2 cómo querrían que se recordara la misión en el futuro. Christina Koch aseguró que espera que no se recuerde, porque su deseo es que los humanos vayan mucho más lejos. Estos 10 días, sin embargo, ya han pasado a la historia.

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