Cuando se abrió el testamento de Isak Andic en presencia de sus hijos, uno de los albaceas les recordó el firme propósito de su padre de constituir una fundación benéfica, a la que planeaba dejar una parte de su patrimonio. El fundador de Mango les había trasladado ya la idea, a la que estaba dando forma con el apoyo de amigos, asesores y abogados. Pero no la había plasmado en un testamento que, como se vio ese día, repartía el imperio Mango a partes iguales entre sus tres hijos, según lo previsto: Jonathan, Judith y Sara. La respuesta de los hijos no fue demasiado receptiva: de ese asunto, si acaso, ya se ocuparían ellos. Nada se sabe, por ahora, de la nonata Fundación Isak Andic, que según diversas fuentes con las que ha hablado estos meses EL PAÍS era “la obra más importante” de Andic y “su legado al mundo”, con el que esperaba ser recordado más allá del sector de la moda.
El fundador de Mango proyectó dejar a sus hijos como patronos de la entidad benéfica a cambio de una asignación económica

Cuando se abrió el testamento de Isak Andic en presencia de sus hijos, uno de los albaceas les recordó el firme propósito de su padre de constituir una fundación benéfica, a la que planeaba dejar una parte de su patrimonio. El fundador de Mango les había trasladado ya la idea, a la que estaba dando forma con el apoyo de amigos, asesores y abogados. Pero no la había plasmado en un testamento que, como se vio ese día, repartía el imperio Mango a partes iguales entre sus tres hijos, según lo previsto: Jonathan, Judith y Sara. La respuesta de los hijos no fue demasiado receptiva: de ese asunto, si acaso, ya se ocuparían ellos. Nada se sabe, por ahora, de la nonata Fundación Isak Andic, que según diversas fuentes con las que ha hablado estos meses EL PAÍS era “la obra más importante” de Andic y “su legado al mundo”, con el que esperaba ser recordado más allá del sector de la moda.
Isak Andic no tuvo tiempo de poner en marcha la fundación que, según diversas fuentes, era su gran proyecto vital, “su forma de dejar algo a la sociedad y ser recordado”. La muerte le sorprendió, a los 71 años, durante una excursión con su hijo Jonathan por un sendero sencillo de tierra en la montaña de Montserrat. Ocurrió a mediodía del 14 de diciembre de 2024. Este martes, 521 días después de un suceso que primero pareció un simple accidente de montaña, los Mossos d’Esquadra detuvieron a Jonathan Andic como sospechoso de homicidio. El auto de prisión provisional dictado por la jueza —pudo evitar la cárcel tras depositar, en cuestión de minutos, una fianza de un millón de euros— menciona la presunta participación “activa y premeditada” del primogénito en la muerte.
A partir de los atestados policiales aportados a la causa, la jueza cita las disputas económicas y, en particular, la constitución de la fundación, como motor del supuesto impulso de Jonathan de acabar con la vida de su padre. Existía “un posible móvil económico con la creación de la fundación”, recoge el auto dictado por la jueza de Martorell Raquel Nieto Galván, que dirige el caso.
Los investigadores han analizado las conversaciones, a través de WhatsApp, entre Isak y Jonathan. Y de ese modo han sabido que, a mediados de 2024, o sea unos meses antes del suceso, el primogénito “fue conocedor de que su padre tenía intención de cambiar el testamento creando una fundación para ayudar a las personas necesitadas”, agrega el auto. Esa noticia provoca un aparente cambio en la actitud de Jonathan. Si hasta ese momento se había mostrado “obsesionado con el dinero” (llegó a pedir a su padre una “herencia en vida”), al saber de la fundación reconoció que su actitud con el dinero “no era la correcta”, siempre según el relato judicial. De Jonathan partió en todo caso la idea de hablar de ese y otros asuntos con su padre para “reconciliarse” en una excursión por la montaña de Montserrat —a Isak le gustaba hablar de cualquier tipo de asunto mientras caminaba—, que finalmente se celebró el 14 de diciembre.
Más allá de lo que se conoce hasta ahora a través del auto, este diario ha tratado de reconstruir los esfuerzos de Isak Andic por constituir una fundación al estilo de otras similares impulsadas por sus amigos de la burguesía catalana. Andic, de hecho, planeaba invitar a algunos de ellos en la nueva fundación, que serviría también para “poner orden en su acción social”. Las fuentes consultadas indican que el empresario había previsto dejar “una parte de su fortuna” y que había deslizado que ese paso podía meterle en problemas con los hijos. Otras fuentes, sin embargo, subrayan que esa aportación no suponía “una merma patrimonial” considerable para hijos, que iban a repartirse un imperio cifrado en 4.500 millones de euros: poco antes de morir, Isak Andic había escalado al puesto número 5 de entre los más ricos de España, según la revista Forbes.
Para la fundación se proyectó de distintas formas. Según algunas fuentes, en un primer momento el dueño de Mango llegó a contemplar la idea de dejar parte de las acciones de la compañía (de las que poseía el 95%) en manos de la fundación. Portavoces de la familia, sin embargo, desmienten “categóricamente” que hubiera plan alguno para “realizar un traspaso de acciones” y señalan que su voluntad “siempre fue que sus hijos asumieran su legado empresarial”.
En diseños posteriores, ya más concretos, se trataba de dejar una parte del patrimonio para destinarlo a obra social, como por otra parte ya venía haciendo Mango desde hacía años con aportaciones a causas benéficas y su implicación en organizaciones sociales. En vida de Andic, la empresa ha colaborado con entidades como la Fundación Vicente Ferrer (con programas de ayuda en India), la Fundación Fero (para promover la investigación del cáncer de mama) o ACNUR (mediante becas universitarias para mujeres refugiadas). Las fuentes consultadas por este diario señalan que a Andic le gustaba ver resultados tangibles de esas aportaciones, o sea que fueran finalistas, de ahí que los proyectos fueran muy concretos; por ejemplo, el proyecto Goals en Bangladesh, por el que la empresa dio medio millón para construir escuelas y desarrollar actividades deportivas.
La fundación iba a seguir esa senda e ir más allá al agregar también líneas de ayuda a emprendedores, según las mismas fuentes. En los últimos meses de vida, con el apoyo de amigos y abogados, Isak Andic había empezado a darle una forma más clara al proyecto. La decisión “ya estaba tomada”, era firme e implicaba redactar un nuevo testamento (el último y definitivo lo había firmado en julio de 2023), según las mismas fuentes. Según el proyecto, sus tres hijos iban a situarse como patronos y por lo tanto máximos responsables de la fundación. A cambio, iban a contar con una asignación económica “muy importante”, según las mismas fuentes. Recibirían así una especie de sueldo a perpetuidad, a través de a la fundación.
“Isak Andic siempre mostró un fuerte compromiso con distintas causas sociales, y tanto Mango como la familia seguirán trabajando, como se ha hecho hasta ahora a través de diversas iniciativas, para mantener vivo este legado. Si en algún momento se creara una fundación para vehicular dichas causas sociales, se informará en tiempo y forma”, explicaron a este diario portavoces autorizados de la familia preguntados por la fundación.
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