Alud de quejas de los usuarios del Bicing de Barcelona: bicis sin batería y frenos y ruedas en mal estado

Estaciones llenas de bicicletas con las baterías sin cargar. Estaciones que en la aplicación figura que están vacías, pero en realidad tienen vehículos disponibles. Bicicletas sin pedales. Con la cadena rota, las ruedas gastadas. Frenos que no frenan. Turistas con tarjetas de abonado que dicen que les han dado “en el piso turístico” o de “Airbnb”. Problemas de uso derivados del cambio diseño de la aplicación. Desde hace unos meses y sobre todo unas semanas, el servicio de bicicleta pública de Barcelona, el Bicing, pionero en España, recibe un aluvión de quejas, sobre todo en las redes sociales.

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Estación del Bicing de Barcelona fuera de servicio esta semana, en Barcelona. Los abonados alertan de problemas con la aplicación y de falta de mantenimiento de la flota  

Estaciones llenas de bicicletas con las baterías sin cargar. Estaciones que en la aplicación figura que están vacías, pero en realidad tienen vehículos disponibles. Bicicletas sin pedales. Con la cadena rota, las ruedas gastadas. Frenos que no frenan. Turistas con tarjetas de abonado que dicen que les han dado “en el piso turístico” o de “Airbnb”. Problemas de uso derivados del cambio diseño de la aplicación. Desde hace unos meses y sobre todo unas semanas, el servicio de bicicleta pública de Barcelona, el Bicing, pionero en España, recibe un aluvión de quejas, sobre todo en las redes sociales.

Preguntada la empresa municipal que gestiona el servicio, Barcelona de Serveis Municipals (BSM), explica que “las temperaturas extremas de las últimas semanas pueden estar en el origen del problema en la carga de las bicicletas eléctricas [que son un 60% de la flota y un 80% de los desplazamientos] porque los sistemas de protección limitan la recarga para preservar la seguridad”. La empresa añade que se ha activado “un plan con actuaciones técnicas, operativas y logísticas orientadas a reducir el impacto” y “ajustes en los sistemas de recarga y revisión de los equipos electrónicos para optimizar el funcionamiento de la flota en episodios de temperaturas elevadas”.

BSM no responde, sin embargo, a las otras incidencias por las que este diario ha preguntando, ni si ha registrado un aumento de comunicaciones. Preguntado también por la cuestión el sindicato CGT, el único con representación, sus delegados han declinado responder. El Bicing tiene 170.000 usuarios y una flota de 8.000 bicicletas que hacen una media de 10 desplazamientos diarios, cifras que dan cuenta de lo estresado que está el servicio.

Bicing de Barcelona

Jokin Piquer, que lleva 13 años abonado, asegura que “la situación ha empeorado mucho desde hace dos meses”. ¿Principales incidencias? “Un gran porcentaje de bicicletas eléctricas en rojo sin motivo aparente, ya que muchas están cargadas y no parecen estropeadas; o que la aplicación SMOU no muestra la realidad de las estaciones, ahora mismo lo que aparece en la app es inexacto”, dice, para concluir: “El gran problema del Bicing es que está dejando de ser un servicio fiable para llegar a trabajar a una hora concreta. Tengo que salir con tiempo por la imprevisibilidad del servicio, me recuerda a lo que ha pasado con Rodalies, que ya no es fiable como transporte público”. Piquer, que se plantea comprarse una bici y admite que no suele reportar las incidencias: “Alguna vez que lo he hecho, ha sido un trámite complicado y no he tenido respuesta o ha llegado tarde”.

Paula [nombre ficticio, no quiere dar el real], de 41 años, sí ha abierto incidencias con la aplicación o llamando por teléfono y coincide en que “el servicio ha empeorado bastante, con la no disponibilidad de bicicletas eléctricas como principal problema”, además de “frenos derechos que casi no frenaban”. También ha reportado “un par de estaciones cerca de casa porque aparecen inactivas durante días pese a tener bicicletas disponibles”. “Llamé y me dijeron que estaba pendiente de revisión”, dice, y asegura que no se plantea darse de baja porque necesita el servicio público desde que se mudó a un sexto sin ascensor, en el que subir y bajar su vehículo propio “no es una opción”. Ana Giralt observa que los problemas “comenzaron a desmadrarse hace cuatro meses y con el calor han empeorado”. Dice que los principales son “las estaciones sin bici o con bicis que están en rojo” y alerta también del mal estado de los frenos: “No hay revisión, no entiendo cómo no pasan más cosas”, dice un día que ha cogido una bicicleta con la cadena rota.

Marcos González explica que el servicio no le había fallado tanto hasta hace tres semanas: “El colapso ha sido rapidísimo y generalizado”, sentencia, y desgrana: “Tengo la suerte de tener una estación que estaba bien servida cerca, pero ahora tengo que caminar 600 metros, 800 o un kilómetro para encontrar una. Partíamos de una situación mala, el cambio de la app no ha mejorado, al revés, a veces puedes coger bici con la app y no con la tarjeta, o viceversa; hay muchas rojas, que no se pueden coger, y están mal mantenidas”. “Desespera que haya cuatro bicis en la app a 100 metros y llegas y no hay, ninguna es imposible que alguien las haya cogido”, señala y aprovecha para apuntar que “las bicis mecánicas ya no tienen sentido: ni para desplazamientos mar montaña y porque pesan mucho sin el extra de la asistencia eléctrica”. Sobre si avisa de los problemas, responde: “No reporto incidencias nunca porque bastante tengo con la incidencia diaria que es lidiar con Bicing un medio de transporte que en teoría me tiene que ahorrar tiempo”.

“Es un sistema fallido”

Adrià Arenas, del Bicicleta Club de Cataluña (BACC), sostiene que “no hay ningún servicio de transporte público tan deficitario ni tan mal mantenido” como el Bicing: “¿Alguien imagina un tranvía sin puertas, un metro sin frenos o un autobús con una rueda pinchada? Ahora mismo es un sistema fallido”. Arenas lamenta también que “el Bicing no haya calado como el transporte público que es por las carencias que tiene”.

La bici pública de Barcelona está en su segunda generación. Se implantó en 2007, con Clear Channel como concesionaria. La seguda generación llegó en 2019 con un nuevo contrato que ganó la UTE Pedalem Barcelona, con CESPA-Serveo (Ferrovial) y la canadiense PBSC. Desde entonces, la estadounidense Lyft ha pasado a controlar PBSC y también ha comprado la actividad de bicicletas compartidas a Serveo, por lo que ha entrado en el negocio en varias ciudades españolas, además de Barcelona.

Está previsto que la tercera generación del Bicing se licite en otoño y esté en la calle en 2029. El Ayuntamiento de Barcelona ha explicado que, en el nuevo contrato, el servicio saltará de 8.000 a 12.000 bicicletas, con sus correspondientes estaciones.

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