Cinco años del imperio de Antena 3: crónica de un cierre a tres velocidades con La 1 en racha, Telecinco en mínimos y Cuatro viviendo ‘la vie en rose’

Mientras el grupo de Atresmedia logra la mayor ventaja histórica sobre su competidor en 30 años, la televisión pública se consolida en la segunda plaza gracias, en parte, al dopaje de los eventos deportivos y del infoentretenimiento, y una Telecinco en ruinas baja del doble dígito (8,9%) firmando mínimos en casi todas sus franjas Leer Mientras el grupo de Atresmedia logra la mayor ventaja histórica sobre su competidor en 30 años, la televisión pública se consolida en la segunda plaza gracias, en parte, al dopaje de los eventos deportivos y del infoentretenimiento, y una Telecinco en ruinas baja del doble dígito (8,9%) firmando mínimos en casi todas sus franjas Leer  

La temporada televisiva 2025/2026 deja una paradoja que resume el momento que vive el medio: nunca tanta gente había visto la televisión y, al mismo tiempo, nunca había compartido tanto protagonismo con otros consumos audiovisuales. El balance elaborado por Barlovento Comunicación, con datos de Fifty5Blue -antes Kantar Media-, dibuja un mercado que sigue siendo masivo, pero profundamente transformado.

El primer dato rompe algunos de los tópicos que acompañan desde hace años a la televisión lineal. Un total de 47,1 millones de personas, el 99% de la población española, conectó con la televisión tradicional en algún momento de la temporada, el mejor registro histórico de espectadores únicos. Sin embargo, esa enorme cobertura convive con un consumo diario que continúa ajustándose: cada español dedicó una media de 163 minutos al día a la televisión tradicional, mientras que el uso total del televisor ascendió hasta los 219 minutos diarios gracias al crecimiento del consumo híbrido.

En abierto, la fotografía apenas cambia en el liderazgo. Que Atresmedia lidere ya no es noticia; lo noticioso es la escandalosa diferencia que le está infligiendo a su eterno rival. El grupo de los canales de color naranja y verde cumple cinco temporadas consecutivas en lo más alto firmando un rotundo 25,6% de cuota de pantalla. Lo sangrante para la competencia es que lo hace teniendo un canal menos en su catálogo y logrando la mayor ventaja histórica en prime time (+3,4 puntos frente a Mediaset). Juegan en otra liga, registrando además más de 16,2 millones de espectadores únicos al día.

Y en la joya de la corona, Antena 3, el panorama es idílico. Sube dos décimas hasta el 12,8%. Mírenlo bien. Se ha colocado a una distancia sideral de 3,9 puntos de Telecinco, la mayor brecha abierta entre las dos grandes privadas en los últimos 30 años. Antena 3 ha liderado todos los meses salvo junio, cuando el Mundial ha impulsado a La 1.

Si alguien quiere entender por qué Antena 3 es inalcanzable, solo hay que mirar tres de los datos de audiencia de Fifty5Blue, antes Kantar Media. Por un lado, Antena 3 Noticias (19,4%). Ocho temporadas consecutivas liderando, creciendo casi un punto (0,8) y logrando hitos como el de la primera edición de sobremesa (23,4% y 2,2 millones), que firma su mejor dato en dos décadas. Otro, el rodillo del entretenimiento. El top 10 de los programas más vistos de la televisión es un monólogo de Antena 3, acaparando 7 de las 10 plazas. Pasapalabra (19,7% y 1,8 millones), y en medio de fallo que ha acabado con El Rosco en la cadena y en el concurso, y El Hormiguero (14,5% y 1,7 millones) siguen siendo el eje del mal para sus rivales.

La ficción tampoco se queda atrás en la cadena tampoco. Sueños de libertad cierra la mejor temporada de su historia con un impecable 14,2% y 1,2 millones de fieles, liderando absolutamente todos los meses del año.

Cruzamos la acera. Mediaset sigue atada a una crisis, que es complicda de entender. Registra la peor temporada de su historia (23,4% como grupo) y Telecinco toca fondo con un raquítico 8,9% de media. Se dice pronto. Es la segunda temporada consecutiva en la que la cadena se ve relegada a una la tercera posición en el ranking general, algo que no ocurría desde los tiempos de 2001 y 2002.

La pantalla de Telecinco se ha teñido de rojo. Ha bajado en todas y cada una de sus franjas. Da igual que mires la mañana (9,5%), la sobremesa (8,1%), la tarde (9%) o su prime (8,8%, donde ya es tercera opción por costumbre). Ni siquiera el respirador artificial de sus dos formatos estrella en emisión, Supervivientes (13,3%) y La isla de las tentaciones (11,9%), ha logrado maquillar un hundimiento que también se ha llevado por delante a los informativos (mínimo histórico en mayo con un 8,5%).

Incluso los rostros de toda la vida sufren el desgaste de una marca en horas bajas: El programa de Ana Rosa anota la peor temporada de su trayectoria histórica en cuota y miles de espectadores, desplomándose hasta el 12,3% y 303.000 seguidores. Y es que no es una cuestión de rostros ni de programas, es un problema estructurar que afecta a todos los formatos de la cadena.

La otra cara de la moneda la vive La 1 de TVE. La 1 cierra la temporada en el 12,2% de share, su mejor resultado en 14 temporadas, gracias a una programación más competitiva y, especialmente, al extraordinario rendimiento de los grandes eventos deportivos. Sí, el Mundial ayuda y mucho a las audiencias.

Si algo deja claro la temporada es que el deporte en directo continúa siendo el contenido capaz de reunir audiencias masivas en un ecosistema audiovisual cada vez más fragmentado. Las emisiones más vistas del curso corresponden, prácticamente en su totalidad, al Mundial de Fútbol de 2026 y a la Copa del Rey. El encuentro entre España y Arabia Saudí congregó 7,9 millones de espectadores y un 55,9% de cuota, mientras que el minuto de oro del año llegó durante el España-Cabo Verde con 8,8 millones de espectadores.

La lista de las 25 emisiones más vistas está dominada de forma abrumadora por retransmisiones deportivas. Solo programas como Las Campanadas, La Casa de la Música o Pasapalabra consiguen abrirse hueco entre tanto fútbol.

Sin embargo, y aunque el fútbol es de gran ayuda, ha habido otras ofertas que han mejorado visiblemente esta temporada en la cadena pública. Los informativos de TVE (14,6%) logran su mayor crecimiento entre temporadas de su historia. Los Informativos Territoriales 1 (13,3%), mejor share en 15 temporadas y mayor crecimiento por temporada de su historia (5,5 puntos). Todos los magacines de La 1 logran mejoras: La Hora de La 1 (21,2%), magacín más competitivo de las mañanas, y Mañaneros 360 (15,9%), líder todos los meses del curso. Directo al grano (10,7%), mejor cuota para La 1 en su tramo desde la temporada 2017-2018. Y Malas lenguas cierra en La 1 con un 11,2%, mejor share para la cadena en la banda desde 2010-2011. En La 2 alcanza un 6,7%, mejor cuota en la franja desde 1998-1999. La 1 empezó la temporada encontrando un filón en el infoshow y la cierra, demostrando que ha encontrado su nuevo corazón.

Pero el cierre de temporada no son todo alegrías. La Revuelta de David Broncano, que llegó prometiendo poner patas arriba el access prime time, ha terminado la temporada perdiendo fuelle de manera evidente, quedando por debajo de la media de la propia cadena (11,7% de cuota pero con una tendencia a la baja que preocupa en los despachos de RTVE). Este bajón ha permitido que Pablo Motos y su hormiguero no solo respiren tranquilos, sino que ensanchen su distancia a casi 3 puntos de ventaja en la franja de estricta coincidencia. Al final, la resistencia del formato clásico ha podido con la novedad.

En la liga de las «hermanas menores», laSexta (6%) sigue dándole alegrías a Atresmedia. Se mantiene imbatible como el referente informativo preferido de la audiencia frente a su rival directo. Y eso que no ha sido un año fácil, pues el infoentretenimiento de un lado, del otro y del del medio está siendo un camino de espinas para la segunda cadena de Atresmedia.

Sus marcas de autor funcionan como un reloj suizo. Lo de Évole sube hasta un fantástico 8,7%, firmando su mejor cuota en un lustro y manteniéndose como lo más visto del canal por séptimo año consecutivo. El Intermedio (6,8%) sigue al alza como el pilar diario imprescindible de la parrilla. Salvados también saca pecho anotando su mejor temporada de las últimas cinco.

Sin embargo, la mayor batalla se ha librado entre las ‘pequeñas’. Por primera vez en más de una década, Cuatro ha rozado el empate técnico e incluso ha firmado el sorpasso en la recta final del curso, escalando hasta el 6,1%. Cuatro (6,1%) supera a La Sexta (6%), algo que no ocurría desde hacía doce temporadas, confirmando un reequilibrio dentro de la oferta informativa y de entretenimiento. ¿Cómo lo ha conseguido el canal secundario de Mediaset mientras su hermana mayor, Telecinco, se desangraba?

El regreso de Noticias Cuatro se ha consolidado como un éxito incontestable, saltando a un 6,4% de cuota media y recortando la distancia con laSexta a la mitad de lo que sufrían el curso pasado. La edición de sobremesa con Alba Lago (7,5%) es ya un pilar de la cadena.

El crecimiento de Cuatro no se entiende sin su giro hacia la tertulia y la marca de autor de corte ideológico y de actualidad. Formatos como En boca de todos, Todo es mentira y, sobre todo, el excelente momento de Horizonte de Iker Jiménez (capaz de superar el millón de espectadores con un 9,4% en pleno access) han terminado por comerle el terreno a la marca de Atresmedia.

LaSexta sigue siendo el referente informativo indiscutible (7,6%), pero ha perdido siete décimas por el camino. Cuatro, infatigable, le ha respirado en la nuca durante toda la temporada gracias a una parrilla que, por fin, la audiencia ha aprendido a sintonizar.

El curso televisivo 2025/2026 nos deja una lección meridiana: la audiencia premia la estabilidad, la identidad clara y el respeto a los formatos que funcionan. Mientras Antena 3 ha construido un búnker inexpugnable a base de informativos y entretenimiento familiar, Telecinco sigue pagando las facturas de una transición huérfana y de un modelo agotado que sus espectadores históricos ya no compran.

La distancia de casi cuatro puntos entre las dos grandes cadenas privadas no es un bache; es algo más y tardará años, e ingentes cantidades de presupuesto, en intentar cerrarse. De momento, la corona no se mueve de sitio.

La temporada 2025/2026 confirma que la televisión tradicional no vive un proceso de desaparición, sino de transformación.

El consumo lineal sigue descendiendo lentamente, pero el televisor mantiene intacta su centralidad dentro del hogar gracias al auge del consumo híbrido. Las grandes cadenas continúan siendo capaces de reunir audiencias millonarias cuando ofrecen acontecimientos en directo, mientras la batalla diaria por el share se vuelve cada vez más competitiva.

El resultado es un ecosistema donde conviven dos realidades aparentemente contradictorias: la televisión ya no monopoliza el tiempo de ocio audiovisual, pero sigue siendo el único medio capaz de reunir a millones de personas frente a un mismo contenido al mismo tiempo. Y esa capacidad colectiva continúa siendo, por ahora, su mayor fortaleza.

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