Detectan un dron furtivo a casi 800 km/h… lanzando drones en pleno vuelo

Imagina un avión que entra en una zona de conflicto sin piloto a bordo, diseñado para ser difícil de detectar por radar y capaz de volar a casi 800 km/h. Ahora imagina que ese avión no está solo. En pleno vuelo puede transportar otro dron, liberarlo y dejar que continúe la misión de forma autónoma. No es una escena de una película de ciencia ficción. Es una de las capacidades que Turquía está probando con el ANKA III, un avión de combate no tripulado desarrollado por Turkish Aerospace Industries (TUSAŞ). La aeronave, con configuración de ala volante y baja observabilidad radar, puede alcanzar 0,7 Mach, unos 787 km/h a 30.000 pies, operar hasta 40.000 pies y permanecer en el aire hasta diez horas.

Pero su velocidad es quizá lo menos sorprendente. Lo interesante está debajo de sus alas. TUSAŞ ha probado que el ANKA III puede transportar un Süper Şimşek, un dron más pequeño, hasta una determinada zona y liberarlo durante el vuelo. En la prueba, el ANKA III llegó al área de ensayos con el Süper Şimşek bajo el ala. Después de las comprobaciones previas, el dron fue liberado y, una vez separado de forma segura, continuó volando de manera autónoma durante 50 minutos antes de regresar a tierra mediante su sistema de paracaídas.

<blockquote class=»twitter-tweet» data-media-max-width=»560″><p lang=»qme» dir=»ltr»><a href=»https://x.com/hashtag/ANKAIII?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw»>#ANKAIII</a> <a href=»https://t.co/bY5UkMRdcP»>pic.twitter.com/bY5UkMRdcP</a></p>&mdash; Turkish Aerospace (@TUSAS_EN) <a href=»https://x.com/TUSAS_EN/status/2088264106889351203?ref_src=twsrc%5Etfw»>August 14, 2026</a></blockquote> <script async src=»https://platform.x.com/widgets.js» charset=»utf-8″></script>

La diferencia respecto a un dron convencional es importante. Normalmente pensamos en un vehículo aéreo no tripulado como una máquina que despega, recibe instrucciones y realiza una misión. Aquí, sin embargo, aparece una arquitectura diferente: un dron puede convertirse en la plataforma que transporta y despliega a otro dron. Y ese segundo aparato puede continuar la misión por sí mismo.

TUSAŞ ha diseñado el Süper Şimşek para poder ser lanzado desde aeronaves como el ANKA III, el AKSUNGUR o el ANKA. Su velocidad máxima anunciada es de 0,85 Mach, puede alcanzar 35.000 pies y dispone de una autonomía de hasta 80 minutos y un alcance operativo de hasta 900 kilómetros en la configuración actualmente publicada por el fabricante.

¿Por qué llevar un dron dentro de otro? Porque permite hacer algo que una única aeronave tiene más difícil: distribuir una misión entre varias máquinas. El Süper Şimşek puede transportar hasta 50 kilogramos de carga útil y está diseñado para diferentes funciones, entre ellas misiones contra objetivos aéreos y terrestres y tareas relacionadas con la guerra electrónica. También incorpora tecnologías de vuelo autónomo y de operación en enjambre. Y eso abre diferentes posibilidades.

Una aeronave podría aproximarse a una zona y liberar un segundo vehículo para realizar reconocimiento. Otro podría utilizarse para interferencia electrónica. Otro podría actuar como señuelo para obligar a una defensa aérea a revelar sus sensores. No significa que todas esas posibilidades formen parte de una única misión operativa del ANKA III. Pero sí explica por qué la combinación de ambas aeronaves resulta interesante: la plataforma principal puede convertirse en un vehículo de despliegue para otros sistemas autónomos.

Pero el ANKA III no ha sido diseñado simplemente para ser rápido. Su característica visual más llamativa es su configuración de ala volante, una geometría que contribuye a reducir su detección por radar. TUSAŞ destaca precisamente su diseño furtivo, junto con su motor turbofán, su velocidad y su capacidad para transportar hasta 1.200 kilogramos de carga útil.

El aparato mide 7,9 metros de longitud, tiene una envergadura de 12,5 metros y un peso máximo al despegue de unos 6.500 kilogramos. Es decir, aunque lo llamemos «dron», estamos hablando de un avión considerable. Y no es un proyecto puramente experimental. El ANKA III realizó su primer vuelo el 28 de diciembre de 2023 y desde entonces TUSAŞ ha ido ampliando progresivamente sus capacidades, incluyendo pruebas de armamento, vuelos autónomos y operaciones coordinadas con otros sistemas.

Y, finalmente, está el apartado enjambre, quizá sea esta la parte más interesante de este dron. La aviación militar está pasando poco a poco de pensar en aeronaves individuales a pensar en sistemas de aeronaves conectadas. El propio ANKA III incorpora tecnologías de cooperación entre aeronaves tripuladas y no tripuladas y capacidades de enjambre combinadas con inteligencia artificial.

TUSAŞ ha mostrado además vuelos en formación de dos ANKA III controlados desde una única estación terrestre, como parte de las primeras pruebas de estas capacidades. Y así cambia la lógica: en lugar de construir una única máquina que tenga que hacerlo todo, podemos imaginar una plataforma que transporte diferentes vehículos y los distribuya según las necesidades de la misión. Es una idea parecida, salvando las distancias, a la de un portaaviones. Solo que aquí el portaaviones también vuela y a casi 800 km/h. De modo furtivo.

 Se trata del ANKA III, capaz de llegar a los 15.000 metros de altura y con una autonomía de 10 horas.  

Imagina un avión que entra en una zona de conflicto sin piloto a bordo, diseñado para ser difícil de detectar por radar y capaz de volar a casi 800 km/h. Ahora imagina que ese avión no está solo. En pleno vuelo puede transportar otro dron, liberarlo y dejar que continúe la misión de forma autónoma. No es una escena de una película de ciencia ficción. Es una de las capacidades que Turquía está probando con el ANKA III, un avión de combate no tripulado desarrollado por Turkish Aerospace Industries (TUSAŞ). La aeronave, con configuración de ala volante y baja observabilidad radar, puede alcanzar 0,7 Mach, unos 787 km/h a 30.000 pies, operar hasta 40.000 pies y permanecer en el aire hasta diez horas.

Pero su velocidad es quizá lo menos sorprendente. Lo interesante está debajo de sus alas. TUSAŞ ha probado que el ANKA III puede transportar un Süper Şimşek, un dron más pequeño, hasta una determinada zona y liberarlo durante el vuelo. En la prueba, el ANKA III llegó al área de ensayos con el Süper Şimşek bajo el ala. Después de las comprobaciones previas, el dron fue liberado y, una vez separado de forma segura, continuó volando de manera autónoma durante 50 minutos antes de regresar a tierra mediante su sistema de paracaídas.

La diferencia respecto a un dron convencional es importante. Normalmente pensamos en un vehículo aéreo no tripulado como una máquina que despega, recibe instrucciones y realiza una misión. Aquí, sin embargo, aparece una arquitectura diferente: un dron puede convertirse en la plataforma que transporta y despliega a otro dron. Y ese segundo aparato puede continuar la misión por sí mismo.

TUSAŞ ha diseñado el Süper Şimşek para poder ser lanzado desde aeronaves como el ANKA III, el AKSUNGUR o el ANKA. Su velocidad máxima anunciada es de 0,85 Mach, puede alcanzar 35.000 pies y dispone de una autonomía de hasta 80 minutos y un alcance operativo de hasta 900 kilómetros en la configuración actualmente publicada por el fabricante.

¿Por qué llevar un dron dentro de otro? Porque permite hacer algo que una única aeronave tiene más difícil: distribuir una misión entre varias máquinas. El Süper Şimşek puede transportar hasta 50 kilogramos de carga útil y está diseñado para diferentes funciones, entre ellas misiones contra objetivos aéreos y terrestres y tareas relacionadas con la guerra electrónica. También incorpora tecnologías de vuelo autónomo y de operación en enjambre. Y eso abre diferentes posibilidades.

Una aeronave podría aproximarse a una zona y liberar un segundo vehículo para realizar reconocimiento. Otro podría utilizarse para interferencia electrónica. Otro podría actuar como señuelo para obligar a una defensa aérea a revelar sus sensores. No significa que todas esas posibilidades formen parte de una única misión operativa del ANKA III. Pero sí explica por qué la combinación de ambas aeronaves resulta interesante: la plataforma principal puede convertirse en un vehículo de despliegue para otros sistemas autónomos.

Pero el ANKA III no ha sido diseñado simplemente para ser rápido. Su característica visual más llamativa es su configuración de ala volante, una geometría que contribuye a reducir su detección por radar. TUSAŞ destaca precisamente su diseño furtivo, junto con su motor turbofán, su velocidad y su capacidad para transportar hasta 1.200 kilogramos de carga útil.

El aparato mide 7,9 metros de longitud, tiene una envergadura de 12,5 metros y un peso máximo al despegue de unos 6.500 kilogramos. Es decir, aunque lo llamemos «dron», estamos hablando de un avión considerable. Y no es un proyecto puramente experimental. El ANKA III realizó su primer vuelo el 28 de diciembre de 2023 y desde entonces TUSAŞ ha ido ampliando progresivamente sus capacidades, incluyendo pruebas de armamento, vuelos autónomos y operaciones coordinadas con otros sistemas.

Y, finalmente, está el apartado enjambre, quizá sea esta la parte más interesante de este dron. La aviación militar está pasando poco a poco de pensar en aeronaves individuales a pensar en sistemas de aeronaves conectadas. El propio ANKA III incorpora tecnologías de cooperación entre aeronaves tripuladas y no tripuladas y capacidades de enjambre combinadas con inteligencia artificial.

TUSAŞ ha mostrado además vuelos en formación de dos ANKA III controlados desde una única estación terrestre, como parte de las primeras pruebas de estas capacidades. Y así cambia la lógica: en lugar de construir una única máquina que tenga que hacerlo todo, podemos imaginar una plataforma que transporte diferentes vehículos y los distribuya según las necesidades de la misión. Es una idea parecida, salvando las distancias, a la de un portaaviones. Solo que aquí el portaaviones también vuela y a casi 800 km/h. De modo furtivo.

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