El hombre más rápido del mundo al volante bate otro récord con un coche de hidrógeno a 654 km/h

Andy Green ya era el hombre más rápido al volante, pero ahora también posee el récord para automóviles con motor de combustión de hidrógeno. El antiguo piloto de la Real Fuerza Aérea británica alcanzó el 11 de agosto una media de 653,9 km/h con el JCB Hydromax en las salinas de Bonneville, en Utah, informa Ars technica.

Para obtener la marca, el Hydromax recorrió una milla, 1,6 km, en cada sentido con menos de una hora de diferencia, de modo que el viento no favoreciera el resultado. El Hydromax alcanzó 644,7 km/h en la primera y 663,3 km/h en la segunda. El resultado queda pendiente de ratificación por la Federación Internacional del Automóvil.

Green, de 64 años, lleva décadas acostumbrado a velocidades que parecen reservadas a la aviación. En 1997 condujo el Thrust SSC hasta los 1.227,985 km/h y se convirtió en la primera y, hasta ahora, única persona que ha roto la barrera del sonido sobre tierra. Nueve años después logró con el JCB Dieselmax el récord para vehículos diésel, todavía vigente, con 563,4 km/h.

El JCB Hydromax es un prototipo de 9,75 metros creado para batir este récord. Dispone de tracción a las cuatro ruedas y monta dos motores que desarrollan conjuntamente 1.600 CV y 3.525 Nm de par, esta última una medida de la fuerza de giro que transmiten a las ruedas. No utiliza una pila de combustible, un dispositivo que combina hidrógeno y oxígeno para generar electricidad y alimentar motores eléctricos, sino que quema directamente el hidrógeno dentro de los cilindros para producir el movimiento. El hidrógeno se introduce en ellos, se mezcla con aire y una bujía provoca la combustión. Esa explosión mueve los pistones, igual que en un motor de gasolina.

El proyecto forma parte de la inversión de 100 millones de libras, unos 117 millones de euros, que JCB ha destinado a desarrollar una alternativa al diésel para las excavadoras, cargadoras y demás máquinas de construcción y uso agrícola que fabrica. La compañía probó primero las pilas de combustible, pero concluyó que eran demasiado caras y frágiles para utilizarlas en maquinaria sometida al polvo, las vibraciones y los golpes habituales en obras y explotaciones agrícolas. En 2020 comenzó a desarrollar un motor de combustión de hidrógeno.

Otros fabricantes ya habían explorado esta solución con resultados bastante más modestos. BMW alcanzó en 2004 los 298,5 km/h con el H2R, equipado con un motor V12 adaptado, mientras Toyota lleva años compitiendo con un Corolla experimental. Akio Toyoda, presidente de Toyota, ha sido uno de sus pilotos para acelerar el desarrollo en condiciones reales.

El motor de hidrógeno de serie que JCB ha desarrollado para su maquinaria entrega 74 CV y gira a unas 2.200 revoluciones por minuto, ya que está pensado para proporcionar mucha fuerza a baja velocidad. Las dos versiones profundamente modificadas que utiliza el Hydromax alcanzan 800 CV cada una y pueden girar a 3.800 revoluciones.

Los ingenieros instalaron dos árboles de levas, unos ejes giratorios que controlan la apertura y el cierre de las válvulas, en la parte superior de cada motor para regularlas con mayor precisión. También adoptaron inyección directa, que introduce el hidrógeno dentro del cilindro a unos 50 bares, y un sistema de lubricación por cárter seco, necesario porque los motores están instalados casi tumbados para caber en la estrecha carrocería y reducir la altura del vehículo.

La refrigeración del conjunto exigió otra solución poco habitual para mantener la potencia. El aire comprimido por los turbocompresores sale a unos 200 grados y atraviesa un sistema con hasta 250 kilos de hielo, que reduce su temperatura por debajo de diez grados. Al ser más denso, el aire frío permite introducir más oxígeno y generar mayor potencia.

El récord supera los 298,5 km/h del BMW H2R y los 488 km/h del Venturi Buckeye Bullet 2, que utilizaba una pila de combustible. Sin embargo, el Hydromax no es el automóvil más rápido de la historia. Ese título continúa en manos del Thrust SSC, cuyos motores a reacción lo empujaron hasta 1.228 km/h sin transmitir potencia a las ruedas, que únicamente lo sostenían sobre el terreno y permitían controlar su trayectoria.

El Challenger II pertenece a una categoría diferente porque sus dos motores V8 sí movían directamente las ruedas. Danny Thompson alcanzó con él 722,2 km/h en 2018 y estableció el récord para automóviles con motores de pistones. Esa cifra continúa por encima del Hydromax, cuya marca corresponde a vehículos que queman hidrógeno.

‘Bonneville es el hogar espiritual del récord mundial de velocidad en tierra y el JCB Hydromax acaba de escribir su nombre en esa historia. El coche se comportó de maravilla. Fue estable, resistente y rápido. Establecer un récord mundial de velocidad en tierra con hidrógeno, veinte años después del Dieselmax, es un enorme privilegio. Este récord representa un logro extraordinario de un equipo de talla mundial y de una tecnología magnífica’, ha afirmado Green.

 Andy Green, de 64 años, conserva desde 1997 el récord absoluto de velocidad en tierra y ahora también ha establecido la mejor marca para un automóvil de casi 10 metros que quema hidrógeno  

Andy Green ya era el hombre más rápido al volante, pero ahora también posee el récord para automóviles con motor de combustión de hidrógeno. El antiguo piloto de la Real Fuerza Aérea británica alcanzó el 11 de agosto una media de 653,9 km/h con el JCB Hydromax en las salinas de Bonneville, en Utah, informa Ars technica.

Para obtener la marca, el Hydromax recorrió una milla, 1,6 km, en cada sentido con menos de una hora de diferencia, de modo que el viento no favoreciera el resultado. El Hydromax alcanzó 644,7 km/h en la primera y 663,3 km/h en la segunda. El resultado queda pendiente de ratificación por la Federación Internacional del Automóvil.

Green, de 64 años, llevaba décadas acostumbrado a velocidades que parecen reservadas a la aviación. En 1997 condujo el Thrust SSC hasta los 1.227,985 km/h y se convirtió en la primera y, hasta ahora, única persona que rompía la barrera del sonido sobre tierra. Nueve años después logró con el JCB Dieselmax el récord para vehículos diésel, todavía vigente, con 563,4 km/h.

JCB Hydromax.

El JCB Hydromax es un prototipo de 9,75 metros creado para batir este récord. Dispone de tracción a las cuatro ruedas y monta dos motores que desarrollan conjuntamente 1.600 CV y 3.525 Nm de par, esta última una medida de la fuerza de giro que transmiten a las ruedas. No utiliza una pila de combustible, un dispositivo que combina hidrógeno y oxígeno para generar electricidad y alimentar motores eléctricos, sino que quema directamente el hidrógeno dentro de los cilindros para producir el movimiento. El hidrógeno se introduce en ellos, se mezcla con aire y una bujía provoca la combustión. Esa explosión mueve los pistones, igual que en un motor de gasolina.

El proyecto forma parte de la inversión de 100 millones de libras, unos 117 millones de euros, que JCB ha destinado a desarrollar una alternativa al diésel para las excavadoras, cargadoras y demás máquinas de construcción y uso agrícola que fabrica. La compañía probó primero las pilas de combustible, pero concluyó que eran demasiado caras y frágiles para utilizarlas en maquinaria sometida al polvo, las vibraciones y los golpes habituales en obras y explotaciones agrícolas. En 2020 comenzó a desarrollar un motor diseñado para quemar hidrógeno.

Celebrando el récord.

Otros fabricantes ya habían explorado esta solución con resultados bastante más modestos. BMW alcanzó en 2004 los 298,5 km/h con el H2R, equipado con un motor V12 adaptado, mientras Toyota lleva años compitiendo con un Corolla experimental. Akio Toyoda, presidente de Toyota, ha sido uno de sus pilotos para acelerar el desarrollo en condiciones reales.

El motor de hidrógeno de serie que JCB ha desarrollado para su maquinaria entrega 74 CV y gira a unas 2.200 revoluciones por minuto, ya que está pensado para proporcionar mucha fuerza a baja velocidad. Las dos versiones profundamente modificadas que utiliza el Hydromax alcanzan 800 CV cada una y pueden girar a 3.800 revoluciones.

El equipo de Andy Green trabajando en el JCB Hydromax.

Los ingenieros instalaron dos árboles de levas, unos ejes giratorios que controlan la apertura y el cierre de las válvulas, en la parte superior de cada motor para regularlas con mayor precisión. También adoptaron inyección directa, que introduce el hidrógeno dentro del cilindro a unos 50 bares, y un sistema de lubricación por cárter seco, necesario porque los motores están instalados casi tumbados para caber en la estrecha carrocería y reducir la altura del vehículo.

La refrigeración del conjunto exigió otra solución poco habitual para mantener la potencia. El aire comprimido por los turbocompresores sale a unos 200 grados y atraviesa un sistema con hasta 250 kilos de hielo, que reduce su temperatura por debajo de diez grados. Al ser más denso, el aire frío permite introducir más oxígeno y generar mayor potencia.

Andy Green, junto al ThrustSSC.

El récord supera los 298,5 km/h del BMW H2R y los 488 km/h del Venturi Buckeye Bullet 2, que utilizaba una pila de combustible. Sin embargo, el Hydromax no es el automóvil más rápido de la historia. Ese título continúa en manos del Thrust SSC, cuyos motores a reacción lo empujaron hasta 1.228 km/h sin transmitir potencia a las ruedas, que únicamente lo sostenían sobre el terreno y permitían controlar su trayectoria.

El Challenger II pertenece a una categoría diferente porque sus dos motores V8 sí movían directamente las ruedas. Danny Thompson alcanzó con él 722,2 km/h en 2018 y estableció el récord para automóviles con motores de pistones. Esa cifra continúa por encima del Hydromax, cuya marca corresponde a vehículos que queman hidrógeno.

‘Bonneville es el hogar espiritual del récord mundial de velocidad en tierra y el JCB Hydromax acaba de escribir su nombre en esa historia. El coche se comportó de maravilla. Fue estable, resistente y rápido. Establecer un récord mundial de velocidad en tierra con hidrógeno, veinte años después del Dieselmax, es un enorme privilegio. Este récord representa un logro extraordinario de un equipo de talla mundial y de una tecnología magnífica’, ha afirmado Green.

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