Josh Turek, 47 años, ha ganado la competida batalla para el escaño del Senado en Iowa. Ha derrotado a la aspirante republicana Ashley Hinson en el Estado agrícola, caracterizado por sus interminables campos de maíz y soja.
Rob Sand, un antiguo modelo y auditor estatal, se convierte en el nuevo gobernador demócrata del Estado del maíz
Josh Turek, 47 años, ha ganado la competida batalla para el escaño del Senado en Iowa. Ha derrotado a la aspirante republicana Ashley Hinson en el Estado agrícola, caracterizado por sus interminables campos de maíz y soja.
La campaña ha sido intensa. Las encuestas mostraban una igualdad entre los dos contendientes. Dos perfiles distintos para conquistar un Estado tradicionalmente republicano, donde la influencia de los agricultores acostumbra a decidir el voto. En un país donde algunos miran con recelos al mundo rural, los conservadores controlaban este territorio desde hace casi dos décadas cuando el huracán Obama logró cambiar temporalmente la tendencia.
Turek, de 47 años, es un tipo que se mueve en silla de ruedas desde que tenía 10 años. Nació con espina bífida por una malformación genética que achaca a la exposición de su padre al agente químico naranja durante la guerra de Vietnam. Medallista paralímpico y un ejemplo de superación, Turek ha plantado batalla hasta el final gracias al respaldo que le brindó el expresidente Barack Obama y, sobre todo, a la imagen de tipo fiable, resistente y preocupado por los problemas reales de las familias.
La republicana Ashley Hinson es una expresentadora de una televisión local. Con mejor imagen que Turek, más rápida y con mejor capacidad dialéctica, era una buena candidata que ha estado lastrada por su apoyo sin fisuras a Donald Trump durante el primer tramo de la legislatura. Durante la campaña, Hinson se ha esforzado por aparentar cierta independencia, cuestionando algunas medidas de Trump, como el acuerdo con Rusia para suministrar combustible. Pero esa toma de distancia ha sido insuficiente para superar la ola azul.
Sand, el nuevo gobernador demócrata
La otra gran batalla en el corazón del Corn Belt, el granero de Estados Unidos, la ha ganado Rob Sand, un peculiar demócrata beligerante contra el bipartidismo y la polarización y cuya campaña ha girado en torno a la necesidad de coser las heridas entre las dos grandes formaciones políticas. Sand es el exauditor estatal obsesionado con la eficiencia en el gasto público, al que algunos le ven cierto parecido con Kennedy.
Sand decidió dar el paso hace unos meses después de que los republicanos le pusieran límites a su actividad como auditor, impidiendo que los organismos oficiales tuvieran que responder a sus demandas de información.

El duelo entre republicanos y demócratas también ha estado marcado por la creciente preocupación entre los habitantes de Iowa por la calidad del agua. Temen que la filtración de los productos químicos utilizados por el sector agrícola en sus plantaciones de maíz y soja esté detrás del creciente número de casos de cáncer entre la población más joven. Iowa registra la segunda tasa de crecimiento de cáncer más alta de Estados Unidos.
Sand fue modelo en Europa, recorrió las pasarelas de Milán y París, pero también es aficionado a la caza con arco y tiene en su despacho una pieza de un bisonte. Ha mostrado su preocupación por las víctimas de cáncer y se ha comprometido a aumentar los recursos para investigación y atender mejor a las familias afectadas, al tiempo que han lanzado propuestas para incentivar a los granjeros a mejorar la calidad de los riegos.
Castigo por la subida del diésel y los fertilizantes
Las elecciones han estado influidas por el encarecimiento del diésel y los fertilizantes como consecuencia de la guerra emprendida por Estados Unidos e Israel contra Irán. Los precios del gasóleo alcanzaron el pasado septiembre el máximo histórico, golpeando al bolsillo de muchas familias que utilizan tractores y maquinaria agrícola que se alimenta de este combustible. El galón de diésel se comercializa a 6,3 dólares, un 85% más que antes de la guerra contra Irán.
La subida del precio del gasóleo es la última gota de una crisis, la de la asequibilidad, que recorre todo el país y que golpea con especial dureza a los Estados agrícolas del Medio Oeste, con menor renta y más dependientes del diésel.
Otro de los asuntos que han atravesado la campaña fue la instalación de la mayor siderúrgica de la historia de Estados Unidos en el sureste del Estado. El grupo industrial de origen indio, Mesabi Metallics, prevé invertir 15.000 millones de dólares en la acería y crear unos 6.000 puestos de trabajo en una de las zonas más deprimidas del territorio. El plan aireado, con fines electorales, por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no ha logrado sacar a los vecinos de la zona del descontento, tras años de abandono y ver cómo otras grandes fábricas llegaban para cerrar sus puertas años más tarde.
Feed MRSS-S Noticias
