Apenas habían pasado unos minutos desde que Maricarmen salió por la fuerza de su casa cuando la convocatoria comenzó a correr de teléfono en teléfono: “A las siete concentración frente al ático de Ayuso”. Y así fue, llegada la hora miles de personas se concentraron frente al número 35 de la calle de Martínez Campos, donde está la polémica vivienda recién adquirida por la Comunidad de Madrid.
Miles de personas cortan las calles de Madrid en una manifestación espontánea que comenzó frente al ático que compró la Comunidad de Madrid en Chamberí
Apenas habían pasado unos minutos desde que Maricarmen salió por la fuerza de su casa cuando la convocatoria comenzó a correr de teléfono en teléfono: “A las siete concentración frente al ático de Ayuso”. Y así fue, llegada la hora miles de personas se concentraron frente al número 35 de la calle de Martínez Campos, donde está la polémica vivienda recién adquirida por la Comunidad de Madrid.
Mientras miles de personas protestaban en Madrid por el desahucio, el presidente Pedro Sánchez hablaba de Maricarmen desde Nueva York, donde participa en la Asamblea General de la ONU: “Es una tragedia social que no podemos aceptar como país”. Y disparaba la responsabilidad a los gobiernos madrileños. Por la mañana, en el Congreso ya se intercambiaban reproches. La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez García, señaló que “se evidencian las consecuencias de la especulación salvaje y de ponerles alfombras rojas a los buitres y a los especuladores”.
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha urgido al PSOE a “desempolvar” y aprobar la próxima semana en el Consejo de Ministros el decreto que incluye la prórroga de los alquileres y la moratoria antidesahucios.
La protesta, que ha congregado a 10.000 personas según la Delegación del Gobierno, ha ido aumentando poco a poco durante la jornada, lo que ha obligado a la policía a cortar la calle. Decenas de agentes, equipados con material antidisturbios, vigilaban la escena. Los manifestantes volvieron a repetir algunas de la consignas de esta mañana una y otra vez: “El ático de Ayuso para Maricarmen” Y “Ayuso, dimisión”, “vergüenza, vergüenza“.
El ambiente en el Paseo del General Martínez Campos ha estado repleto de voces jóvenes. La escena era celebrada por Emilio Díaz, un pensionista de 90 años que observaba desde un costado: “A mí me extraña que esto no se haya producido antes”, afirmaba antes de aplaudir que “los jóvenes están respondiendo. Hasta ahora parecía que no existían”. Díaz consideraba, además, que “este ha sido el primer paso” para que las manifestaciones sigan en los próximos meses.
Para Rodrigo, un estudiante universitario que prefiería no decir su apellido, la protesta está justificada y hay motivos para salir a la calle. “La vivienda es un derecho y no un activo”, explica este joven sobre el carril bus de Martínez Campos.
Marina Martín, una enfermera de 25 años, opinaba que la manifestación es necesaria porque le parece “una vergüenza que echen de su casa a una mujer mayor”. Pero su descontento va más allá: “Es imposible comprar una vivienda y alquilar está complicadísimo. Se te va todo en alquiler y apenas te queda para gastos”, reclama.
La concentración en el barrio de Chamberí ha sido el epílogo a una jornada que comenzó desde muy temprano con la movilización de cientos de personas para tratar de impedir el desahucio de Maricarmen, la anciana de 87 años que llevaba viviendo 71 en su la madrileña calle de Alcalde Sainz de Baranda y a la que lograron sacar de su piso al cuarto intento. Poco valieron las más de 16 horas en las que cientos de manifestantes pidieron paralizar o prorrogar el desalojo. En un ambiente de abatimiento y batalla perdida, los manifestantes convocaron esta protesta por redes sociales y mensajes de WhatsApp.
El llamado a la concentración ha ocurrido instantes después y sin grandes dificultades para definir el punto de encuentro: “Nos vemos esta tarde en el ático que Ayuso se compró”, mencionaba al mediodía una portavoz del sindicato de vivienda. Las personas indignadas se han reunido frente al lujoso piso de 485 metros cuadrados, ubicado en el madrileño distrito de Chamberí y cuya compra no ha podido justificar el Gobierno de Isabel Diaz Ayuso.
Andrea Comas
La Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), que ha respaldado la convocatoria, ha apuntado más allá de la figura de Ayuso. En un comunicado publicado minutos después del desahucio ha catalogado como un “profundo fracaso” la labor de las últimas tres administraciones en la ciudad porque “han sido incapaces de defender el derecho a la vivienda de sus ciudadanos frente a la voracidad fría y calculadora de los fondos buitre”.
La concentración frente al ático ha sido el epicentro de una campaña mucho mayor que se ha extendido por toda España. Desde la plataforma #Niundesahuciomás convocaron a la misma hora concentraciones en ciudades como Ávila, Barcelona, Cádiz, Oviedo, Sevilla y Valencia. La mayoría de ellas se desarrolla frente a las delegaciones del gobierno.
Pasadas las nueve de la noche, los manifestantes llegaron hasta el Paseo de la Castellana. Durante el trayecto, hubo ciertos momentos de tensión. Los agentes dispararon balas de goma para intentar devolver a la multitud hacia los carriles laterales, pero los inconformes lograron reagruparse, cortar el tráfico y permanecer sentados. Ahí, la portavoz del Sindicato de Inquilinas Valeria Racu convocó a unas 400 personas a una “sentada por Maricarmen” que duró cerca de 20 minutos. La concentración se dio por terminada en torno a las diez de la noche.
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