Aliviado, reconfortado con la justicia y, sobre todo, muy agradecido a sus vecinos se ha mostrado el exalcalde socialista de Linares (55.000 habitantes, Jaén), Juan Fernández, tras conocer este martes el indulto parcial por parte del Consejo de Ministros, que ha conmutado la pena de prisión a tres años que le fue impuesta por malversación de caudales públicos por otra de dos, aunque se mantiene la pena de inhabilitación de siete años. La medida de gracia le permitirá eludir la prisión. “Lo mío no fue corrupción, fue una traición orquestada por miembros cualificados de mi partido”, asegura el que fuera alcalde linarense desde 1999 a 2018. Y añade que el indulto no lo pidió él directamente: “Lo pidió el pueblo, como ocurrió con Fuenteovejuna”.
El antiguo regidor socialista, Juan Fernández, atribuye su condena por malversación a una “traición orquestada” por miembros de su partido
Aliviado, reconfortado con la justicia y, sobre todo, muy agradecido a sus vecinos se ha mostrado el exalcalde socialista de Linares (55.000 habitantes, Jaén), Juan Fernández, tras conocer este martes el indulto parcial por parte del Consejo de Ministros, que ha conmutado la pena de prisión a tres años que le fue impuesta por malversación de caudales públicos por otra de dos, aunque se mantiene la pena de inhabilitación de siete años. La medida de gracia le permitirá eludir la prisión. “Lo mío no fue corrupción, fue una traición orquestada por miembros cualificados de mi partido”, asegura el que fuera alcalde linarense desde 1999 a 2018. Y añade que el indulto no lo pidió él directamente: “Lo pidió el pueblo, como ocurrió con Fuenteovejuna”.
El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) condenó a Fernández a tres años de prisión y siete de inhabilitación por cobrar sobresueldos, por valor de 125.377 euros, procedentes de las cuentas del grupo municipal socialista. Fue en diciembre pasado cuando la Audiencia de Jaén aceptó suspender la entrada en prisión del exregidor mientras se resolvía su solicitud de indulto, aunque acotaba la dilación al 30 de agosto de 2026. “A mí me ha salvado el pueblo”, indica Fernández, agradecido al apoyo recibido por 16 asociaciones (con la federación vecinal Himilce a la cabeza) que recabaron más de 4.000 firmas pidiendo la medida de gracia, que inclusó contó con el aval del grupo municipal del PP y, posteriormente, de la actual dirección local del PSOE linarense, una formación de la que Fernández fue expulsado.
Fernández recuerda que fue su propio partido el que lo llevó a los tribunales, algo que achaca al enfrentamiento que tuvo con la cúpula socialista por la crisis industrial que vivía Linares agudizada por el cierre de la factoría automovilística Santana Motor. “Todo se debió a una confabulación política. La faraona, Susana Díaz [expresidenta andaluza], pidió mi cabeza porque no paraba de exigir inversiones para la industrialización de Linares”, asegura. Posteriormente, se dirigió a la sede del partido en Madrid para reunirse con José Luis Ábalos y con Santos Cerdán: “Me dijeron que no podían hacer nada, no querían enfrentarse a Sevilla, vaya ironía”. El exalcalde también habla de “conspiraciones” de la cúpula socialista en Jaén y alude de forma expresa al exlíder provincial Francisco Reyes, y a la vicepresidenta de Diputación, Pilar Parra, a los que acusa de impedirle su ascenso en el partido.
Fernández ya devolvió en su día el dinero cobrado de manera irregular, que supuestamente ascendía a 125.377 euros, procedentes de las cuentas del grupo municipal socialista. Sin embargo, ha recurrido esa decisión después de que el Tribunal de Cuentas haya rebajado la cantidad a 41.000 euros.
Según la condena del Tribunal Superior de Andalucía, el exalcalde se apropió para su beneficio particular, sin estar legalmente autorizado y sin conocimiento ni consentimiento de su grupo, de una cantidad mensual de 1.700 euros en metálico, mediante la emisión de cheques bancarios al portador con cargo a dos cuentas pertenecientes al partido y que se nutrían exclusivamente de la dotación económica recibida del Ayuntamiento. Posteriormente, el Tribunal Supremo dictaminó que “destinar los fondos del grupo municipal a un sobresueldo para quien ostenta, con dedicación exclusiva, el cargo de alcalde, es un desvío ilícito de tales fondos”, y dejó claro que era una “autoasignación mensual que no se trata de indemnizaciones por dietas o gastos derivados del ejercicio de actividades concretas propias del grupo”.
Fernández no negó nunca haber recibido estas cantidades y así lo declaró ante el tribunal del jurado que lo juzgó en la Audiencia Provincial, pero rechazó que lo hiciera sin el consentimiento del PSOE. “Lo decidieron ellos y lo propusieron ellos. Me lo firmaban y me lo pagaban”, dijo el exregidor socialista, que desde el principio ha venido sosteniendo que había un acuerdo para abonarle esas mensualidades.
Aunque se trata de un indulto parcial, Fernández quiere ahora “lavar” su imagen ante la opinión pública. “Ahora sacaré las uñas y las garras y diré lo que tenga que decir”, advierte, convencido de que su condena se debió a “determinados elementos políticos y también judiciales que vinieron a por mí”. Y concluye: “Yo siempre estuve al lado de mi pueblo, que es ahora el que me ha salvado; le debo mi vida”.
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