El exministro de Defensa de Ucrania quiere crear un ejército de robots y que un humanoide mate a un soldado ruso en seis meses

Mykhailo Fedorov, hasta hace poco ministro de Defensa de Ucrania, ha presentado un proyecto llamado ‘Ejército de Robots’ que pretende utilizar robots humanoides y otros sistemas autónomos en lugar de soldados para algunas de las tareas más peligrosas del frente. El objetivo más llamativo es que uno de esos humanoides mate a un soldado ruso en el plazo de seis meses desde el lanzamiento del programa.

Fedorov anunció la iniciativa el 26 de septiembre durante la conferencia tecnológica IT Arena de Leópolis, en el oeste de Ucrania, y a través de una publicación en LinkedIn en la que la describe como la siguiente etapa del enfoque tecnológico que dio origen al Ejército de Drones. Ese programa nació en 2022, cuando él era ministro de Transformación Digital, y con los años ha convertido los drones en la herramienta central de la defensa ucraniana. Fedorov, conocido en su país por haber impulsado la digitalización del Estado, asumió la cartera de Defensa a comienzos de 2026. Desde ese puesto extendió a la guerra la lógica de la experimentación rápida y la producción a gran escala.

Según Fedorov, los drones ya representan más del 95% de los ataques en Ucrania y en el país operan más de 700 fabricantes de estos aparatos. Lo que propone ahora es trasladar ese nivel de experimentación y producción a la robótica terrestre.

El Ejército de Robots se centrará en la inteligencia artificial física, la robótica y los sistemas autónomos, con aplicaciones que van de la logística y el reconocimiento a las operaciones con minas y el combate. De momento es una iniciativa en fase temprana para la que Fedorov busca ingenieros, equipos de robótica, empresas tecnológicas e inversores para levantar el ecosistema. No será una única compañía sino una red que combine capital privado, investigación y desarrollo y pruebas con los militares que incluirán humanoides junto a drones aéreos, vehículos terrestres no tripulados y otras armas sin tripulación.

La idea va más allá de los vehículos con ruedas u orugas que ya se emplean en el frente, porque Fedorov quiere humanoides capaces de hacer tareas junto al resto de sistemas autónomos. Recargar armas, cambiar baterías, instalar sensores, repartir munición o evacuar heridos figuran entre esas funciones. El planteamiento contempla que los robots entren en zonas peligrosas cuando los sensores detecten una amenaza, de modo que se reduzca la exposición de los soldados al fuego directo. Entre las misiones potenciales también aparecen la colocación y limpieza de minas, la defensa de posiciones y los ataques.

El primer objetivo que ha marcado es que un humanoide mate a un soldado ruso en los seis meses posteriores al arranque del programa, según Ukrainska Pravda, y el segundo llegará en el plazo de un año con una primera operación que combine robots y drones comunicados entre sí mediante software y algoritmos. Fedorov resume la filosofía del proyecto en ‘haz que los robots luchen en lugar de las personas’.

Sobre cómo piensa sostener el proyecto, Fedorov sitúa la carrera tecnológica con Moscú como el mayor obstáculo. ‘Invertiremos en empresas de tecnología de defensa, lanzaremos nuestros propios proyectos tecnológicos, crearemos capacidades de I+D, probaremos las soluciones junto a los militares y escalaremos lo más rápido posible lo que funcione en el campo de batalla. Nuestro mayor desafío es que Rusia ha aprendido a copiar y escalar tecnologías militares con rapidez. Eso significa que debemos crear siempre el siguiente ciclo tecnológico antes que el enemigo’, escribe en la red social.

Esta iniciativa se suma al giro de Fedorov hacia el sector privado de la defensa tras salir del Gobierno el pasado julio, que incluye una empresa tecnológica con Alex Karp, consejero delegado de Palantir, como primer gran inversor y cuyo objetivo es convertir la experiencia ucraniana en guerra tecnológica en productos y sistemas.

 Mykhailo Fedorov presenta ‘Ejército de Robots’, una iniciativa de robótica militar en fase inicial que busca ingenieros, empresas e inversores y fija plazos muy agresivos para llevar máquinas al combate  

Mykhailo Fedorov, hasta hace poco ministro de Defensa de Ucrania, ha presentado un proyecto llamado ‘Ejército de Robots’ que pretende utilizar robots humanoides y otros sistemas autónomos en lugar de soldados para algunas de las tareas más peligrosas del frente. El objetivo más llamativo es que uno de esos humanoides mate a un soldado ruso en el plazo de seis meses desde el lanzamiento del programa.

Fedorov anunció la iniciativa el 26 de septiembre durante la conferencia tecnológica IT Arena de Leópolis, en el oeste de Ucrania, y a través de una publicación en LinkedIn en la que la describe como la siguiente etapa del enfoque tecnológico que dio origen al Ejército de Drones. Ese programa nació en 2022, cuando él era ministro de Transformación Digital, y con los años ha convertido los drones en la herramienta central de la defensa ucraniana. Fedorov, conocido en su país por haber impulsado la digitalización del Estado, asumió la cartera de Defensa a comienzos de 2026. Desde ese puesto extendió a la guerra la lógica de la experimentación rápida y la producción a gran escala.

Según Fedorov, los drones ya representan más del 95% de los ataques en Ucrania y en el país operan más de 700 fabricantes de estos aparatos. Lo que propone ahora es trasladar ese nivel de experimentación y producción a la robótica terrestre.

El Ejército de Robots se centrará en la inteligencia artificial física, la robótica y los sistemas autónomos, con aplicaciones que van de la logística y el reconocimiento a las operaciones con minas y el combate. De momento es una iniciativa en fase temprana para la que Fedorov buscaingenieros, equipos de robótica, empresas tecnológicas e inversores para levantar el ecosistema. No será una única compañía sino una red que combine capital privado, investigación y desarrollo y pruebas con los militares que incluirán humanoides junto a drones aéreos, vehículos terrestres no tripulados y otras armas sin tripulación.

La idea va más allá de los vehículos con ruedas u orugas que ya se emplean en el frente, porque Fedorov quiere humanoides capaces de hacer tareas junto al resto de sistemas autónomos. Recargar armas, cambiar baterías, instalar sensores, repartir munición o evacuar heridos figuran entre esas funciones. El planteamiento contempla que los robots entren en zonas peligrosas cuando los sensores detecten una amenaza, de modo que se reduzca la exposición de los soldados al fuego directo. Entre las misiones potenciales también aparecen la colocación y limpieza de minas, la defensa de posiciones y los ataques.

El primer objetivo que ha marcado es que un humanoide mate a un soldado ruso en los seis meses posteriores al arranque del programa, según Ukrainska Pravda, y el segundo llegará en el plazo de un año con una primera operación que combine robots y drones comunicados entre sí mediante software y algoritmos. Fedorov resume la filosofía del proyecto en ‘haz que los robots luchen en lugar de las personas’.

Sobre cómo piensa sostener el proyecto, Fedorov sitúa la carrera tecnológica con Moscú como el mayor obstáculo. ‘Invertiremos en empresas de tecnología de defensa, lanzaremos nuestros propios proyectos tecnológicos, crearemos capacidades de I+D, probaremos las soluciones junto a los militares y escalaremos lo más rápido posible lo que funcione en el campo de batalla. Nuestro mayor desafío es que Rusia ha aprendido a copiar y escalar tecnologías militares con rapidez. Eso significa que debemos crear siempre el siguiente ciclo tecnológico antes que el enemigo’, escribe en la red social.

Esta iniciativa se suma al giro de Fedorov hacia el sector privado de la defensa tras salir del Gobierno el pasado julio, que incluye una empresa tecnológica con Alex Karp, consejero delegado de Palantir, como primer gran inversor y cuyo objetivo es convertir la experiencia ucraniana en guerra tecnológica en productos y sistemas.

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