Rebeca Grynspan se distancia del resto candidatos en la carrera por la jefatura de la ONU en la cuarta votación informal

La carrera para encontrar al sustituto (o, más probablemente, sustituta) de António Guterres al frente de la ONU tiene por ahora una favorita: Rebeca Grynspan. La cuarta votación informal en el Consejo de Seguridad del organismo, celebrada este martes, ha vuelto a dar como vencedora a la antigua vicepresidenta de Costa Rica. Es lo mismo que ya había ocurrido en dos de las tres votaciones previas. Pero conviene no correr. Este es un trayecto largo, en el que confluyen muchos intereses y en el que puede haber sorpresas. El nombre del próximo secretario general de Naciones Unidas continúa siendo una incógnita.

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 La guyanesa Rodrigues-Birkett vuelve a quedar segunda en una consulta en la que aún se desconoce el voto de los cinco grandes del Consejo de Seguridad, que terminan por decidir el resultado  

La carrera para encontrar al sustituto (o, más probablemente, sustituta) de António Guterres al frente de la ONU tiene por ahora una favorita: Rebeca Grynspan. La cuarta votación informal en el Consejo de Seguridad del organismo, celebrada este martes, ha vuelto a dar como vencedora a la antigua vicepresidenta de Costa Rica. Es lo mismo que ya había ocurrido en dos de las tres votaciones previas. Pero conviene no correr. Este es un trayecto largo, en el que confluyen muchos intereses y en el que puede haber sorpresas. El nombre del próximo secretario general de Naciones Unidas continúa siendo una incógnita.

El proceso para elegir secretario general de la ONU está alejado de los focos. Los 15 miembros del Consejo de Seguridad se reúnen a puerta cerrada y no informan de los resultados de sus deliberaciones, que llegan a la prensa a través de filtraciones de diplomáticos. Según estas, Grynspan habría obtenido el apoyo de 10 países, el no de tres y la abstención de dos. Son resultados positivos para la campaña de la costarricense por varios motivos. Primero, porque es la única de los siete candidatos que supera la barrera necesaria para ganar, nueve votos. Segundo, porque reduce los votos negativos que obtuvo la última vez. Y tercero, porque se distancia de la siguiente en las encuestas, la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, que ha obtenido ocho respaldos, seis votos en contra y una abstención.

Pero en este cómputo falta un dato fundamental: saber si alguno de los tres votos de rechazo que ha obtenido Grynspan proviene de uno de los cinco países con derecho a veto (Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido y Rusia), que son los que acaban decidiendo quién se lleva el pato al agua. Ese paso se dará en las siguientes votaciones, las llamadas con color, en las que ya se sabe a qué países vetan los llamados miembros del P5 y, por lo tanto, empiezan a caer los aspirantes descartados.

La gran incógnita que podría desbaratar el camino trazado hasta ahora -que sitúan como favoritas a Grynspan y, en segundo lugar, Rodrigues Birkett- son los planes de Donald Trump. Porque el presidente de Estados Unidos no ha desvelado a quién podría apoyar como secretario general de la ONU a partir de 2027. Las normas de elección no establecen un calendario cerrado ni impiden presentar un nombre en cualquier momento. Algunas cancillerías consideran probable la aparición de algún tapado en los próximos días o semanas, pero cuanto más pasa el tiempo más difícil parece poner de acuerdo a los cinco miembros con más peso del Consejo de Seguridad.

Grynspan, de 70 años, es secretaria general de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, cargo del que está en excedencia para no interferir en su carrera por la secretaría general de la ONU. Antes había sido titular de la Secretaría General Iberoamericana y vicepresidenta segunda de Costa Rica con el presidente de centroizquierda José María Figueres Olsen en los años noventa.

Después de que los secretarios generales de las tres últimas décadas hayan venido de Europa (Guterres), Asia (Ban Ki-moon) y África (Kofi Annan y Butros Butros-Gali), el criterio de rotación regional establece que esta vez sería el turno de América Latina. Pero esta no es una norma escrita, sino una deferencia que acepta la mayoría de países, así que si hubiera un candidato de otra región con los apoyos necesarios nada evitaría que saliera adelante.

Además, desde muchos círculos se ha insistido en la conveniencia de que, por primera vez en la historia de la ONU, se elija una mujer para liderar el organismo. Una vez que el Consejo de Seguridad se ponga de acuerdo en un nombre, la Asamblea General, el organismo que reúne a todos los países miembros, debería votar para confirmar esa propuesta. Pero este suele ser un paso más bien protocolario, que no genera mucha controversia.

En esta votación ha remontado ligeramente el argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, que al principio del proceso pareció ser uno de los favoritos, pero cuya candidatura ha ido perdiendo fuerza. Después de que la expresidenta de Chile Michelle Bachelet retirara su candidatura por falta de apoyos, quedan en el proceso aún siete candidatos. Pero lo previsible es que en la próxima votación vayan cayendo al quedar claro que las candidaturas de muchos de ellos son inviables.

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