El presidente de los obispos achaca a la falta de ética que el Estado se convierta en “una banda de ladrones”: “A los hechos me remito”

El tema de conversación era el “colapso de la democracia”. La primera de las palabras ha asegurado que lo “asusta” el presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, que este jueves ha advertido en una ponencia que “cuando un Estado olvida la ética se convierte en una banda de ladrones” mientras citaba a Agustín de Hipona. “A los hechos me remito”, ha insistido el prelado en su charla en la Fundación Pablo VI de Madrid, una reflexión sobre cómo regenerar la democracia en la que ha pedido que quienes participan en los sistemas democráticos pongan sobre la mesa su forma de “acoger, aceptar, proponer una referencia ética”. Los católicos españoles, entre ellos.

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 El ministro Félix Bolaños replica por carta a Luis Argüello: “¿Qué le parecería si un miembro del Gobierno calificase a la Iglesia como ‘banda de agresores sexuales’?”  

El tema de conversación era el colapso de la democracia. A la primera de las palabras ha asegurado tenerle “miedo” el presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, que este jueves ha advertido en una conferencia que “cuando un Estado olvida la ética se convierte en una banda de ladrones” mientras citaba a Agustín de Hipona. “A los hechos me remito”, ha insistido el prelado en su charla en la Fundación Pablo VI de Madrid, una reflexión sobre cómo regenerar la democracia en la que ha pedido que quienes participan en los sistemas democráticos pongan sobre la mesa su forma de “acoger, aceptar, proponer una referencia ética”. Los católicos españoles, entre ellos.

Las palabras de Argüello han suscitado la “sorpresa” del ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, que le ha dirigido una carta aludiendo directamente a la expresión “banda de ladrones”. “Para mostrarle que su razonamiento no es solo injusto, sino profundamente contraproducente para la institución que usted preside, permítame hacerle una pregunta. ¿Qué le parecería si un miembro del Gobierno calificase a la Iglesia entera como ‘banda de agresores sexuales, a las pruebas me remito’? Evidentemente sería falso y profundamente injusto», le ha preguntado el ministro. Bolaños ha instado al prelado a que las relaciones de la Conferencia Episcopal con el Gobierno estén “marcadas por la moderación, el respeto y la justicia en lugar de por la exageración y el partidismo en favor de las fuerzas de la derecha y la ultraderecha”, y le ha recordado unas palabras atribuidas a León XIV en su viaje apostólico a España: “Quienes ejercen una responsabilidad pública tienen una especial obligación de custodiar la palabra para desarmar el lenguaje”.

Argüello ha recalcado que esa exigencia ética a los dirigentes políticos tiene que partir del buen ejemplo de los ciudadanos. “Si hemos hecho trampas en el solitario a la hora de hacer la declaración de la renta, porque pensamos que ese es el pan de nuestros hijos, o si pedimos un contrato o mejor una factura en negro, ¡ojo!, porque las referencias éticas son para todos. Porque si no hay un pueblo, un demos, con referencia ética, ¿cómo vas a exigirlo a alguien que sea tu representante?“, se ha preguntado en la clausura de la Escuela de Verano organizada por la Conferencia Episcopal Española, la Universidad Pontificia de Salamanca y la Fundación Pablo VI.

Pero el obispo de Valladolid ha cargado también contra algunas leyes aprobadas por Gobiernos progresistas en los últimos años que responden a un plan para “deconstruir”. “Basta leer las exposiciones de motivos de las leyes aprobadas en España en los últimos diez años, referidas a las cuestiones de sexo y género, para ver cómo hay un proyecto de deconstrucción antropológica”. Y ahí ha atacado la legislación pro-LGTBI y hasta al Orgullo, porque ese proyecto deconstructor, ha dicho, es de “autonomía para decidir yo mi propio género, despreciando a Dios y cuerpo, como expresión máxima orgullosa —género del orgullo, orgullosa, porque es el pecado de Satanás el orgullo—, para decir: ‘Yo puedo hacer lo que quiera y el cuerpo no es más que un instrumento”.

Argüello ve en esa legislación una falta de “neutralidad”. Es más, una falta de “aconfesionalidad” del Estado. “Nuestras leyes están consolidando en cuestiones que tienen que ver con lo que antes se llamaba disforia de género y hoy se llama territorio del orgullo LGTBIQ+”, ha criticado. “Se prohíben las terapias de conversión y al mismo tiempo que se consolidan las terapias afirmativas”, un concepto este último que parece salir de su cosecha. “En cuestiones que son límites, de la vida y la muerte, cuestiones del aborto, eutanasia, tampoco hay vacío antropológico ni neutralidad del Estado, sino afirmaciones de cuándo empieza la vida, de cuándo termina, de qué criterios morales seguir”, ha señalado en el marco de un curso en el que también ha participado el ministro de Exteriores, José Manuel Albares.

“Lo peor que podría ocurrir es que, hablando de la democracia y de su crisis, pensáramos, esto no va con nosotros”, ha apelado el obispo, que no es novato en enfrascarse en polémicas. Al estallar los casos de pederastia en la Iglesia, aseguró primero que solo eran “pequeños casos” y que España era una excepción en el mundo católico.

El jefe de los obispos españoles también ha criticado que “las democracias liberales” se hayan “convertido en democracias asistencialistas” en las que se da “una paguita” porque les “interesan ciudadanos pasivos comprados por las subvenciones” y ha subrayado que el Estado no debe “convertirse en una Cáritas laica que da limosnas”. Sin dejar casi ningún gran asunto de actualidad en el tintero, el obispo vallisoletano también ha apelado a los inmigrantes, que “tienen deberes a la hora de su integración porque, si no, aprenden rápido el camino de los derechos”.

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