El «talón de Aquiles» de la sanidad española: casi dos años de espera para medicamentos críticos

El Informe WAIT revela que, aunque el tiempo de espera bajó a 537 días, el país triplica el límite legal europeo y financia los nuevos medicamentos con un alto nivel de restricciones Leer El Informe WAIT revela que, aunque el tiempo de espera bajó a 537 días, el país triplica el límite legal europeo y financia los nuevos medicamentos con un alto nivel de restricciones Leer  

El acceso de los pacientes a la innovación terapéutica en España presenta una realidad compleja, marcada por una mejora en los tiempos de espera pero con desafíos persistentes en la disponibilidad plena y equitativa de los fármacos. Según los resultados del Informe WAIT 2025 (Waiting to Access Innovative Therapies), publicado en mayo de 2026, los pacientes españoles tienen acceso al 69% de los medicamentos autorizados en Europa entre 2021 y 2024.

Este dato supone que, de los 168 nuevos fármacos aprobados por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) en ese periodo, España financia 116 a fecha de enero de 2026. Aunque esta cifra sitúa a España en la quinta posición europea en cuanto a disponibilidad -solo por detrás de Alemania (93%), Austria (85%), Italia (79%) y Suiza (76%)-, la disponibilidad total ha sufrido un ligero retroceso frente al 71% del informe anterior. No obstante, la métrica más crítica no es solo si el fármaco llega, sino bajo qué condiciones y cuánto tarda en hacerlo.

España ha logrado reducir de forma notable el tiempo medio de espera. El informe refleja que el tiempo de acceso ha bajado a 537 días, frente a los 616 días registrados en el ejercicio anterior. A pesar de esta reducción de casi tres meses, la cifra sigue triplicando los 180 días que establece la Directiva Europea como plazo máximo para las decisiones de financiación.

Isabel Pineros, directora del Departamento de Prestación Farmacéutica y Acceso de Farmaindustria, advierte que, aunque los tiempos mejoran, «aún estamos muy lejos de los 180 días marcados por la directiva«. De hecho, si se toma como referencia la fecha en la que las compañías obtienen el código nacional para comercializar en España, únicamente el 8% de los nuevos medicamentos logra una resolución de financiación dentro de ese plazo legal de seis meses.

Si vamos al detalle de la situación por áreas terapéuticas, los retrasos son aún más acusados en patologías críticas. En el ámbito de la oncología, el tiempo medio para el acceso se eleva hasta los 655 días, mientras que en los medicamentos huérfanos destinados a enfermedades raras la espera media es de 614 días.

Estas cifras rozan o superan los dos años de demora, lo que supone una «pérdida de oportunidad para los pacientes», según destaca Pineros, quien enfatiza que el tiempo es, precisamente, «lo que no tienen los pacientes«. En términos de disponibilidad específica, España financia el 73% de los fármacos oncológicos autorizados (41 de 56) y el 64% de los medicamentos huérfanos (42 de 66).

Un aspecto singular y preocupante del mercado español es el alto grado de restricciones en la financiación. Del total de fármacos disponibles en el Sistema Nacional de Salud, solo el 47% cuenta con una disponibilidad plena. El 53% restante está sujeto a restricciones que limitan su uso a subgrupos específicos de pacientes, acotando la indicación autorizada originalmente por la EMA.

Pineros señala que esto supone una selección de pacientes respecto a la población candidata autorizada en Europa y defiende que «la respuesta no debe ser acotar la entrada, sino definir con anticipación los casos en los que es necesario pactar mecanismos para aprender rápido y ajustar«. Este nivel de restricción del 53% en España contrasta drásticamente con países vecinos como Italia, donde este indicador se sitúa en apenas un 9%.

La comparativa internacional sitúa a España en una posición ambivalente: es la quinta en disponibilidad pero cae hasta el puesto número 15 en tiempos de espera. Mientras Alemania registra una media de 158 días, Reino Unido 388 e Italia 441, España sigue anclada por encima de los 500 días, superando únicamente a Francia (633 días) entre los grandes mercados europeos comparables. Pineros subraya que, en un entorno de alta competencia internacional, las compañías farmacéuticas priorizan los lanzamientos según la previsibilidad regulatoria y que los procesos prolongados o poco transparentes pueden penalizar la llegada temprana de terapias.

Para revertir esta situación, la industria propone avanzar hacia modelos de incorporación temprana que permitan el acceso desde el primer momento en condiciones de equidad mientras se define la financiación definitiva. Pineros aboga por instrumentos como la financiación condicionada, los acuerdos por resultados y reglas claras de reevaluación, herramientas que solo pueden funcionar si el sistema mide resultados de forma fiable. En este sentido, subraya que la digitalización y el uso de datos en vida real deben orientarse a reducir la carga administrativa y no a aumentarla.

Así, el acceso a la innovación en España enfrenta su principal «talón de Aquiles» en el factor tiempo. La inequidad territorial también emerge como un problema durante el proceso de decisión de financiación, ya que mientras dura el trámite administrativo (esos 537 días de media) los pacientes no tienen el mismo acceso al fármaco dependiendo de su hospital o comunidad autónoma.

El reto para nuestro país es «transformar la evaluación de medicamentos en una palanca de competitividad y salud, tratando el fármaco no como un gasto, sino como una inversión en bienestar y sostenibilidad que debe cuantificarse mediante la medición rigurosa de resultados», sostiene la portavoz de Farmaindustria. Lo prioritario, concluye Pineros, es «asegurar que los pacientes españoles accedan a los medicamentos cuando los necesiten en condiciones de equidad«.

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