Los almacenes subterráneos instalados en el remoto archipiélago ártico preservan más de 6.500 especies de plantas de cultivo de todo el mundo para asegurar el suministro en el caso de que se produzca una catástrofe natural o de origen humano. Ya hubo que recurrir a este banco de semillas en 2015, durante la escalada bélica en Siria Leer Los almacenes subterráneos instalados en el remoto archipiélago ártico preservan más de 6.500 especies de plantas de cultivo de todo el mundo para asegurar el suministro en el caso de que se produzca una catástrofe natural o de origen humano. Ya hubo que recurrir a este banco de semillas en 2015, durante la escalada bélica en Siria Leer
El archipiélago de Svalbard, en el norte de Noruega, es uno de los lugares más remotos de la Tierra. Conocido por ser el hogar de los osos polares, este territorio ha sido elegido para preservar un verdadero tesoro de la humanidad: semillas de miles de plantas de cultivo de todo el mundo que han sido almacenadas para asegurar el suministro de alimentos en caso de que una catástrofe local o mundial, ya sea natural o originada por los humanos, destruya esos cultivos.
Se trata de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard (en inglés, Svalbard Global Seed Vault) y este miércoles ha sido premiada con el Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026.
Esta suerte de póliza de seguros de la humanidad está situada cerca de Longyearbyen, la capital de Spitsbergen, que es la isla principal del archipiélago noruego. Con una extensión de más de mil metros cuadrados repartidos entre tres almacenes, constituye el depósito de semillas más grande del mundo.
El proyecto comenzó a debatirse en los años 80 y se hizo en realidad en 2008, cuando fue inaugurado este centro diseñado para resistir fuertes terremotos, el impacto de bombas o la radiación solar.
Las instalaciones se mantienen a una temperatura natural continua de entre -3 y -6 grados, pero cuentan con una refrigeración artificial hasta los -18 grados para asegurar que puedan conservarse durante siglos. En en el caso de que se produjera un apagón eléctrico, la capa de suelo permanente congelada que hay en el exterior, llamada permafrost, actuaría como refrigerante natural para garantizar la viabilidad de las semillas conservadas.
La Bóveda recibe de manera gratuita semillas de voluntarios. Actualmente, hay 1.385.898 de muestras pertenecientes a 132 instituciones y gobiernos, y tiene capacidad para albergar hasta 1,5 millones de muestras. Las semillas son representativas de 6.537 especies, la mayoría son variedades de arroz, trigo y cebada, pero hay otros cultivos como el sorgo, las especies de frijol Phaseolus, el maíz, el caupí, la soja, el kikuyo y el garbanzo.
Durante una visita realizada a las instalaciones en 2009, el ex secretario general de la ONU Ban Ki-moon describió la Bóveda como «una póliza de seguro global» y un «regalo a la humanidad y símbolo de paz». De hecho, esta infraestructura forma parte del sistema internacional para la conservación de la biodiversidad fitogenética de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Según detalla la Fundación Princesa de Asturias, dos tercios de los depósitos provienen de los centros internacionales de investigación del Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional (CGIAR), junto con los centros internacionales de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), de Investigación Agrícola en Zonas Áridas (ICARDA) y de Agricultura Tropical (CIAT, por sus siglas en inglés), entre otras instituciones. Estados Unidos, Alemania, Canadá y Países Bajos son los países que han aportado un mayor número de muestras.
Desafortunadamente, en estos 18 años que lleva operativo ya ha habido que recurrir a él. En 2015, durante la escalada bélica en Siria, el ICARDA se vio obligado a evacuar su sede en Alepo. Su banco de semillas, que contenía 150.000 muestras de cereales, alimentos y piensos procedentes de un centenar de países, se vio devastado, pero una parte significativa de esa colección se había duplicado y almacenado enSvalvard. Ese mismo año y en 2017 se retiró parte de esas semillas, que fueron sembradas en el Líbano y Marruecos, y se restituyó posteriormente una copia de las semillas a la Cúpula para que sigan custodiadas allí.
En los últimos ha aumentado la colección. Tan sólo en 2024, 61 bancos de genes depositaron más de 64. 000 muestras, incluyendo 21 instituciones que lo hicieron por primera vez. En 2025, la Bóveda recibió más de dos mil muestras de semillas de sorgo, mijo perla, cacahuete, sésamo, sandía y melón Vigna, provenientes del Banco Nacional de Germoplasma de Sudán, que fue atacado durante la guerra civil del país africano. Guatemala y Níger han depositado por primera vez este año semillas. También en 2026 han llegado a la Cúpula las primeras semillas de olivo, en un envío en el que han participado instituciones españolas.
El Princesa de Asturias que ha ganado este miércoles se suma a otros reconocimientos: La Bóveda Global de Semillas de Svalbard fue incluida por la revista Time en su lista de las mejores invenciones de 2008, mientras que en 2024, Geoffrey Hawtin y Cary Fowler, científicos que desempeñaron un papel clave en su creación, recibieron el Premio Mundial de Alimentación (EEUU).
El premio de cooperación internacional, cuya candidatura fue propuesta por Manuel Toharia Cortés, miembro del jurado del Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2026, ha sido el cuarto de los ocho Premios Princesa de Asturias que se conceden este año, en que cumplen su cuadragésima sexta edición.
Los otros ganadores en la edición de 2026 son Patti Smith (en la categoría de las Artes), el estudio de animación japonés Studio Ghibli (en Comunicación y Humanidades), mientras que el de Investigación Científica y Técnica ha sido compartido por los químicos británicos David Klenerman y Shankar Balasubramanian y el biofísico francés Pascal Mayer. En las próximas semanas se fallarán los correspondientes a Ciencias Sociales, Deportes, Letras y Concordia. Cada ganador recibe una escultura de Joan Miró y 50.000 euros. La ceremonia de entrega se celebrará en octubre en una ceremonia presidida por los Reyes, la Princesa de Asturias y la Infanta Doña Sofía.
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