
Los taxis eléctricos siguen siendo muy minoritarios y solo alcanzan un 5% de la flota total de 61.000 vehículos en España, pese a que los conductores que ya dejaron atrás los humos de los coches de combustión ensalzan sus ventajas. La mayoría de las ciudades ronda ese exiguo porcentaje, aunque hay excepciones como Bilbao, donde uno de cada cuatro ya funciona con baterías, según cifras oficiales. “La gente ha hecho sus números y la diferencia es abismal, de 600 euros en diésel a solo 100 euros en electricidad. Siempre habrá detractores del eléctrico, pero los compañeros han visto que el consumo no tiene nada que ver y el mantenimiento es baratísimo. Algunos nos miran con envidia y otros piensan que estamos locos, pero la diferencia económica es bestial”, destaca Iñaki Pardo, representante de Radio Taxi en esa ciudad vasca, la que a mayor velocidad cambia sus modelos térmicos de este servicio público.
La flota con baterías apenas ronda el 5% de los 61.000 vehículos, aunque su crecimiento se duplicó en 2025
Los taxis eléctricos siguen siendo muy minoritarios y solo alcanzan un 5% de la flota total de 61.000 vehículos en España, pese a que los conductores que ya dejaron atrás los humos de los coches de combustión ensalzan sus ventajas. La mayoría de las ciudades ronda ese exiguo porcentaje, aunque hay excepciones como Bilbao, donde uno de cada cuatro ya funciona con baterías, según cifras oficiales. “La gente ha hecho sus números y la diferencia es abismal, de 600 euros en diésel a solo 100 euros en electricidad. Siempre habrá detractores del eléctrico, pero los compañeros han visto que el consumo no tiene nada que ver y el mantenimiento es baratísimo. Algunos nos miran con envidia y otros piensan que estamos locos, pero la diferencia económica es bestial”, destaca Iñaki Pardo, representante de Radio Taxi en esa ciudad vasca, la que a mayor velocidad cambia sus modelos térmicos de este servicio público.

Hoy hay 3.600 taxis eléctricos circulando por las ciudades de un total de 61.000 vehículos, el 5,9% de la flota, según Ideauto, el instituto de estudios de la patronal de automoción Anfac. La cifra para reducir las emisiones urbanas de dióxido de carbono (CO₂), el principal gas de efecto invernadero, es especialmente baja.
Sin embargo, el ritmo de crecimiento es fuerte y parece que el boca a boca por fin cala en este sector, compuesto por autónomos bastante reticentes a los cambios que puedan alterar su frágil economía familiar. El año pasado se vendieron 1.078 taxis eléctricos del total de 7.769, un 13,8% y casi el doble que en 2024, según Ideauto. El porcentaje de coches eléctricos en el mercado general también subió, aunque menos, al 9%, con 104.200 unidades vendidas. Eso sí, ambas cifras de ventas palidecen al compararse con los vehículos VTC, cuyas nuevas unidades fueron en un 60% eléctricas, 4.065 del total de 6.676, según datos de la asociación nacional de VTC Movea.

El mercado empieza a estar maduro para disipar las dudas de los conductores indecisos, según coinciden las asociaciones de taxistas. Todo apunta a que esta próxima década las ciudades lograrán aminorar sobremanera los humos en sus calles gracias a los autobuses y taxis eléctricos. “Estoy convencido de que en 10 años el 70% de los vehículos de Madrid serán eléctricos. Esto se lanzará cuando todos los que tienen uno ahora demuestren que les va bien, y así se solventará la incertidumbre de la durabilidad”, augura Santiago Simón, secretario de la asociación mayoritaria nacional Antaxi, que representa a un 84% de los conductores. Madrid cuenta hoy con 1.384 coches eléctricos, un 8,6% del total de 15.658 vehículos que recorren sus calles.
Bilbao sobresale a gran distancia entre las ciudades con más taxis eléctricos, 192 del total de 775 licencias (un 24,8%). Para animar a abandonar los coches de combustión, fue decisiva la ayuda de 10.000 euros que dio durante varios años el Ayuntamiento de la capital vizcaína, medida que ya no está activa. El ritmo para electrificarse se mantiene pese a que ahora los taxistas se acojan a las ayudas del programa Auto+ del Gobierno, que da hasta un máximo de 7.000 euros, subvención a la que suman la tradicional devolución del IVA. Ahora el Consistorio bilbaíno impulsa otras inversiones verdes como la instalación de electrolineras y puntos de recarga públicos, además de perseguir que todos los aparcamientos tengan un 10% de sus plazas con zona de carga, según fuentes municipales.

Las ayudas económicas directas también las han puesto en marcha los Ayuntamientos de Vitoria y Zaragoza. Este último subvenciona con la misma cantidad, 10.000 euros, a cada taxista que dé el salto al eléctrico, con un máximo de 20 coches al año. “Hay lista de espera todos los años, vamos por antigüedad de fecha, aunque estamos tardando año y medio en cobrar la ayuda”, se queja Javier Pico, vicepresidente de Auto-Taxi en la capital aragonesa. Con mejores porcentajes de coches a baterías para descarbonizar el tráfico están Pamplona (52 de una flota de 330, el 15%) y San Sebastián (39 de 308, un 12%).
Otros como Rafael Baena, presidente de Elite Taxi Andalucía, plantean dudas porque la autonomía de los coches a pilas aún tiene recorrido para seguir creciendo: “Los que se han pasado [al eléctrico] están contentos porque el consumo se vuelve muy bajo a plazo inmediato. Pero a largo plazo, entre siete y 10 años, no sabemos si aguantará igual de bien su ciclo de vida. El híbrido sí lo ha demostrado, y en el vehículo estrella de Toyota hay coches con 700.000 kilómetros”. El coche híbrido suele consumir algo más de la mitad de combustible que los diésel y también contamina menos.
Al mayor precio de los coches eléctricos en la compra, que ronda el 30%, Simón añade otra rémora para el crecimiento al ralentí: el precio que las aseguradoras imponen a los vehículos de baterías, que provocó un paro nacional hace un año y medio. “Nosotros le decimos a los compañeros que, antes de comprarse el eléctrico, se vayan a su seguro para ver si se lo aseguran. La subida ha sido de un 30% sostenido en los últimos años hasta llegar a los 3.000 euros a todo riesgo, con franquicia de 300 euros”, asegura. El representante nacional de Antaxi vincula el cambio generalizado en la flota de taxis al precio de la energía. “Si no cambia el precio actual de la luz en España, estamos al principio de una explosión”, augura.
Donde menos ha cuajado el taxi eléctrico es en las zonas con un turismo disparado, como Mallorca, Canarias o Málaga, porque los conductores recorren hasta 800 kilómetros al día para trasladar a viajeros desde aeropuertos y estaciones de tren hasta los pueblos, y la autonomía habitual de un eléctrico oscila entre los 400 y 500 kilómetros. Málaga, por ejemplo, solo tiene 49 taxis con enchufe, de una flota con 1.446 coches (el 3%). Barcelona sube algo, pero poco: está en el 3,9% con 419 eléctricos del total de 10.517 licencias activas. En la mayoría de las ciudades, los desplazamientos se limitan al casco urbano, donde con la frenada se recarga la batería del coche, mientras que en autopista el consumo aumenta. España cuenta con 55.000 puntos de recarga operativos de acceso público.
Andrés Sánchez hace tres años que se pasó al eléctrico en Sevilla y no entiende cómo no hay más compañeros que den el salto: “Es un miedo ilógico el de quedarse sin batería por uno o dos viajes largos que hagas al año”. Y advierte: “Yo lo comparo siempre con el cambio automático. Hasta que lo pruebas y ya no quieres uno manual en la vida. Eso sí, lo que en tu casa te cuesta 12 céntimos el kilovatio, en un cargador ultrarrápido en la calle te puede costar hasta 60 céntimos o incluso más”.
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