El vuelo de Starship V3 no fue tan bien como parecía: la FAA ordena que se quede en tierra

Han pasado seis días desde que SpaceX lanzara por primera vez el megacohete Starship Version 3, en lo que fue el duodécimo vuelo de la plataforma Starship. Flight 12 fue, aparentemente, un éxito, aunque no tanto como parecía en un primer momento. Este miércoles, la Administración Federal de Aviación (FAA) de EE. UU. ha calificado como ‘incidente’ el vuelo, exige una investigación y que Starship V3 se quede en tierra hasta que autorice que puede volver a volar.

‘El regreso al vuelo del vehículo Starship-Super Heavy depende de que la FAA determine que ningún sistema, proceso o procedimiento relacionado con el incidente afecta a la seguridad pública’, ha señalado la FAA en una actualización publicada este miércoles.

SpaceX espera que Starship, el cohete más grande y potente jamás construido, revolucione los vuelos espaciales, haciendo económicamente viable la colonización de Marte. La nueva variante V3, de 124,4 metros de altura, es una pieza clave de esa visión.

Según la compañía, es la primera versión de Starship capaz de realizar vuelos al espacio profundo y llevará astronautas a la superficie lunar en la misión Artemis IV de la NASA a finales de 2028, si todo sale según lo previsto. Por eso, el vuelo de prueba suborbital de la semana pasada era muy importante para SpaceX.

Qué falló en Flight 12 con Super Heavy

Flight 12 salió bien en la mayoría de los aspectos. Entre otros objetivos, Starship desplegó con éxito 20 maquetas de satélites Starlink, así como dos Starlink reales equipados con cámaras para fotografiar el escudo térmico del vehículo en el espacio. Además, la etapa superior sobrevivió en buen estado a su reentrada en la atmósfera terrestre y realizó un amerizaje suave y controlado frente a la costa de Australia Occidental, tal como estaba previsto.

Pero las cosas no salieron tan redondas con el propulsor Super Heavy, de más de 20 pisos de altura, que debía realizar también su propio amerizaje suave en el golfo de México. Sin embargo, la primera etapa no pudo ejecutar los encendidos de motor necesarios para ese regreso controlado y acabó ‘sufriendo un amerizaje brusco’ en el golfo, según explicó SpaceX en una actualización de la misión.

La FAA considera este resultado un incidente y exige a la compañía que lleve a cabo una investigación sobre sus causas. ‘La FAA supervisará la investigación dirigida por SpaceX, participará en cada paso del proceso y aprobará el informe final de SpaceX, incluidas las medidas correctivas’, han señalado responsables de la agencia.

Ese ‘amerizaje brusco’ no fue algo que resultara apreciable en la retransmisión en directo del vuelo, pero tiene implicaciones importantes. Hasta ahora, SpaceX ha conseguido hacer regresar a tierra y capturar el propulsor con los brazos de la torre de lanzamiento en tres ocasiones. Un fallo en esta operación sería un enorme revés, además de sumamente peligroso.

La intención de SpaceX es realizar el siguiente vuelo, Flight 13, en junio, aunque ahora está supeditado al resultado de la investigación y que la FAA quede conforme con las medidas que la compañía tome para evitar un nuevo amerizaje o aterrizaje ‘brusco’.

 La Administración Federal de Aviación (FAA) de EE. UU. ha declarado como ‘incidente’ el vuelo y exige una investigación antes de que pueda volver a despegar  

Han pasado seis días desde que SpaceX lanzara por primera vez el megacohete Starship Version 3, en lo que fue el duodécimo vuelo de la plataforma Starship. Flight 12 fue, aparentemente, un éxito, aunque no tanto como parecía en un primer momento. Este miércoles, la Administración Federal de Aviación (FAA) de EE. UU. ha calificado como ‘incidente’ el vuelo, exige una investigación y que Starship V3 se quede en tierra hasta que autorice que puede volver a volar.

‘El regreso al vuelo del vehículo Starship-Super Heavy depende de que la FAA determine que ningún sistema, proceso o procedimiento relacionado con el incidente afecta a la seguridad pública’, ha señalado la FAA en una actualización publicada este miércoles.

SpaceX espera que Starship, el cohete más grande y potente jamás construido, revolucione los vuelos espaciales, haciendo económicamente viable la colonización de Marte. La nueva variante V3, de 124,4 metros de altura, es una pieza clave de esa visión.

Según la compañía, es la primera versión de Starship capaz de realizar vuelos al espacio profundo y llevará astronautas a la superficie lunar en la misión Artemis IV de la NASA a finales de 2028, si todo sale según lo previsto. Por eso, el vuelo de prueba suborbital de la semana pasada era muy importante para SpaceX.

La segunda etapa, Starship, fotografiada en el espacio por uno de los satélites Starlink que liberó.

Flight 12 salió bien en la mayoría de los aspectos. Entre otros objetivos, Starship desplegó con éxito 20 maquetas de satélites Starlink, así como dos Starlink reales equipados con cámaras para fotografiar el escudo térmico del vehículo en el espacio. Además, la etapa superior sobrevivió en buen estado a su reentrada en la atmósfera terrestre y realizó un amerizaje suave y controlado frente a la costa de Australia Occidental, tal como estaba previsto.

Pero las cosas no salieron tan redondas con el propulsor Super Heavy, de más de 20 pisos de altura, que debía realizar también su propio amerizaje suave en el golfo de México. Sin embargo, la primera etapa no pudo ejecutar los encendidos de motor necesarios para ese regreso controlado y acabó ‘sufriendo un amerizaje brusco’ en el golfo, según explicó SpaceX en una actualización de la misión.

La FAA considera este resultado un incidente y exige a la compañía que lleve a cabo una investigación sobre sus causas. ‘La FAA supervisará la investigación dirigida por SpaceX, participará en cada paso del proceso y aprobará el informe final de SpaceX, incluidas las medidas correctivas’, han señalado responsables de la agencia.

Ese ‘amerizaje brusco’ no fue algo que resultara apreciable en la retransmisión en directo del vuelo, pero tiene implicaciones importantes. Hasta ahora, SpaceX ha conseguido hacer regresar a tierra y capturar el propulsor con los brazos de la torre de lanzamiento en tres ocasiones. Un fallo en esta operación sería un enorme revés, además de sumamente peligroso.

La intención de SpaceX es realizar el siguiente vuelo, Flight 13, en junio, aunque ahora está supeditado al resultado de la investigación y que la FAA quede conforme con las medidas que la compañía tome para evitar un nuevo amerizaje o aterrizaje ‘brusco’.

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