Hong Kong condena a otros 10 años de prisión al activista Joshua Wong, que debía salir de prisión el próximo enero

El Tribunal Superior de Hong Kong ha condenado este jueves a 10 años de prisión a Joshua Wong, el antiguo líder estudiantil que se convirtió en uno de los principales dirigentes de las protestas prodemocráticas de 2014 y en uno de los portavoces internacionales más visibles del movimiento de 2019. El activista, que acaba de cumplir 30 años y permanece encarcelado desde noviembre de 2020, ha sido declarado culpable de conspirar para coludir con fuerzas extranjeras y solicitar sanciones contra China y el territorio semiautónomo. Se trata de la segunda condena que recibe bajo la Ley de Seguridad Nacional, impuesta por Pekín hace seis años.

Seguir leyendo

 Símbolo de la lucha prodemocracia, el preso recibe su segunda condena bajo la Ley de Seguridad Nacional por ‘coludir con fuerzas extranjeras’  

El Tribunal Superior de Hong Kong ha condenado este jueves a 10 años de prisión a Joshua Wong, el antiguo líder estudiantil que se convirtió en uno de los principales dirigentes de las protestas prodemocráticas de 2014 y en uno de los portavoces internacionales más visibles del movimiento de 2019. El activista, que acaba de cumplir 30 años y permanece encarcelado desde noviembre de 2020, ha sido declarado culpable de conspirar para coludir con fuerzas extranjeras y solicitar sanciones contra China y el territorio semiautónomo. Se trata de la segunda condena que recibe bajo la Ley de Seguridad Nacional, impuesta por Pekín hace seis años.

El juez William Tam ha considerado que el delito era de “naturaleza grave”, lo que lo situó en el tramo penal más severo, castigado con penas de entre diez años de cárcel y la cadena perpetua. El magistrado fijó inicialmente una condena de 13 años, pero la redujo finalmente a diez porque Wong había admitido su culpabilidad. “El castigo debe corresponder a la gravedad del delito”, ha afirmado Tam ante una sala abarrotada, antes de añadir que el tribunal debía expresar el rechazo de la sociedad a los actos destinados a obtener la intervención de fuerzas extranjeras.

Wong ha estado privado de libertad de forma ininterrumpida desde finales de 2020, cuando fue condenado a 13 meses y medio de cárcel por el cerco a la sede de la policía durante las protestas de 2019. A esa pena se añadieron otras por una manifestación contra la prohibición de cubrirse el rostro, por participar en la vigilia de 2020 por las víctimas de Tiananmén (que no se ha vuelto a celebrar) y por divulgar datos personales de un agente. Cuando terminó de cumplirlas, continuó en prisión preventiva por el caso de los 47, por el que recibió en 2024 la condena de cuatro años y ocho meses, que debía concluir en enero de 2027.

El juez ha ordenado este jueves que los aproximadamente dos meses que restan de esa pena coincidan con el comienzo de la nueva, por lo que el fallo prolonga en la práctica su permanencia en prisión durante casi otra década. La defensa había solicitado que el castigo ofreciera al activista alguna esperanza de rehacer su vida y cuidar de sus padres cuando recuperase la libertad.

Vestido con una camisa azul oscura y sus características gafas de pasta negra, Wong ha saludado con la cabeza y se ha inclinado ante las personas que ocupaban la galería pública, según describen los medios presentes. Decenas de ciudadanos habían hecho cola para acceder a la vista, que se ha celebrado bajo una fuerte presencia policial y ante representantes de varias delegaciones diplomáticas extranjeras.

En septiembre, Wong se había declarado culpable de conspirar con el activista Nathan Law (exiliado en Reino Unido) y otras personas para solicitar a Gobiernos, instituciones y organizaciones extranjeras que impusieran sanciones, bloqueos u otras medidas contra China y Hong Kong. Los hechos juzgados se produjeron entre el 1 de julio y el 23 de noviembre de 2020, inmediatamente después de la entrada en vigor de la Ley de Seguridad Nacional, el 30 de junio de aquel año.

La Fiscalía presentó esas actuaciones como la continuación de una campaña internacional iniciada antes de la aprobación de la norma. Sostuvo que Wong y Law habían acordado años atrás recurrir a la presión exterior para promover sus objetivos políticos y que el primero siguió respaldando desde Hong Kong las peticiones de sanciones difundidas en el extranjero. Entre las pruebas citadas figuran la difusión en redes sociales de mensajes de Law y una campaña para que empresas extranjeras de análisis forense digital dejaran de suministrar sus productos a la policía hongkonesa.

Durante la fase de alegaciones, Wong afirmó que nunca había defendido la independencia de Hong Kong ni un cambio de régimen en China y negó haber recibido financiación extranjera o contratado asesores políticos en otros países. Aseguró que en aquel momento creía que actuaba dentro de la legalidad, aunque posteriormente comprendió que estaba equivocado.

La directora regional adjunta para Asia de Amnistía Internacional, Sarah Brooks, ha calificado la sentencia de “otro sombrío recordatorio” de que la legislación sobre seguridad nacional hongkonesa se ha convertido en una herramienta para “castigar la disidencia”. Cuando Wong fue acusado, la organización ya denunció que el delito de colusión con fuerzas extranjeras, formulado de manera “vaga y amplia”, estaba siendo utilizado para atacar las libertades de expresión y asociación y prolongar el encarcelamiento de Wong, al que los medios chinos tachan de “extremista”. Law también ha lamentado que su antiguo compañero haya sido castigado por lo que ha descrito como una defensa pacífica de la democracia.

Wong tenía 15 años cuando irrumpió en la vida pública hongkonesa. Lo hizo al frente del movimiento estudiantil Scholarism, en 2012, que se oponía a la introducción en las escuelas de un programa de educación nacional por considerarlo propaganda política en favor de Pekín. La movilización llevó al Gobierno local a archivar el proyecto y convirtió al adolescente en una de las figuras más visibles de una nueva generación de activistas.

Dos años después, con 17, se transformó en uno de los símbolos del Movimiento estudiantil de los Paraguas. Durante 79 días, decenas de miles de personas ocuparon varias arterias de la urbe para reclamar elecciones plenamente democráticas. Las protestas estallaron después de que Pekín aceptara formalmente la elección del jefe ejecutivo de la región por sufragio universal, pero estableciera que los candidatos debían superar previamente el filtro de un comité afín a las autoridades chinas. Las acampadas terminaron sin conseguir concesiones. Esas movilizaciones lo llevaron por primera vez a prisión, donde estuvo algo más de dos meses antes de quedar en libertad bajo fianza.

En 2016, Wong fundó junto a Law y otros jóvenes activistas el partido Demosisto, que defendía que los hongkoneses pudieran decidir su futuro político cuando concluyera en 2047 el periodo durante el cual China se comprometió a preservar el sistema y las libertades de la antigua colonia británica.

Durante las protestas de 2019, que se iniciaron a raíz de un proyecto de ley que habría permitido extraditar sospechosos a la parte continental de China, Wong desempeñó el papel de portavoz internacional. Llegó a comparecer en Washington ante la Comisión Ejecutiva del Congreso sobre China, donde defendió la aprobación de la Ley de Derechos Humanos y Democracia de Hong Kong, que contemplaba sanciones contra los responsables de vulnerar las libertades del territorio.

China respondió a aquellas movilizaciones imponiendo la Ley de Seguridad Nacional, que castiga la subversión, la secesión, el terrorismo y la connivencia con fuerzas extranjeras. Demosisto anunció su disolución el mismo día que entró en vigor. Desde entonces, buena parte de los dirigentes opositores han sido encarcelados o han partido al exilio, las principales organizaciones prodemocráticas se han desmantelado, varios medios críticos han cerrado y el sistema electoral ha sido reformado para reservar los cargos públicos a candidatos considerados “patriotas”. Pekín afirma que esa legislación ha permitido pasar “del caos al orden”, pero sus críticos consideran que ha eliminado la oposición política organizada.

La pena que Wong ya cumplía está relacionada con su participación en las primarias informales que celebró la oposición en julio de 2020. La justicia consideró que el plan de conseguir una mayoría parlamentaria, bloquear presupuestos y forzar cambios políticos constituía una conspiración para subvertir el poder estatal. En junio de 2025, mientras cumplía esa condena, las autoridades presentaron contra él un nuevo cargo de conspiración, por el que ahora ha recibido otros diez años de cárcel.

Nacido el 13 octubre de 1996, casi nueve meses antes de que el Reino Unido devolviera Hong Kong a la soberanía china, Wong podría ahora permanecer encarcelado hasta que ronde los 40 años y convertirse así en uno de los ejemplos más representativos de la transformación política que Hong Kong ha vivido desde las protestas estudiantiles de 2014.

 Feed MRSS-S Noticias

Noticias Similares