Salvador Illa ha aprovechado este miércoles su comparecencia en el Parlament para lanzar un gesto hacia Junts de cara al próximo curso político. Con la negociación sobre la reforma de la financiación autonómica en el horizonte, el presidente de la Generalitat ha defendido que Cataluña asuma más competencias en inmigración, una de las principales reivindicaciones de la formación de Carles Puigdemont en el Congreso. Si el traspaso prospera, ha asegurado, será una de las prioridades del nuevo consejero de Derechos Sociales, Raúl Moreno.
El ‘president’ defiende la estabilidad del gobierno tras el relevo en Derechos Sociales y la oposición pide cambios en el Ejecutivo de mayor calado
El ‘president’ defiende la estabilidad del gobierno tras el relevo en Derechos Sociales y la oposición pide cambios en el Ejecutivo de mayor calado


Salvador Illa ha aprovechado este miércoles su comparecencia en el Parlament para lanzar un gesto hacia Junts de cara al próximo curso político. Con la negociación sobre la reforma de la financiación autonómica en el horizonte, el presidente de la Generalitat ha defendido que Cataluña asuma más competencias en inmigración, una de las principales reivindicaciones de la formación de Carles Puigdemont en el Congreso. Si el traspaso prospera, ha asegurado, será una de las prioridades del nuevo consejero de Derechos Sociales, Raúl Moreno.
La referencia a la inmigración ha llegado al final de la comparecencia con la que Illa ha explicado en el Parlament la primera remodelación de su Ejecutivo, limitada al relevo de la consejera de Derechos Sociales, Mònica Martínez Bravo, por Raúl Moreno. Al repasar los principales retos del departamento, el presidente ha expresado su deseo de que Cataluña asuma “más competencias en inmigración” y ha recordado que se trata de una iniciativa impulsada por Junts. “Mi grupo le da apoyo y el Govern le da apoyo. Me gustaría que esto pudiera salir adelante y, si sale adelante, también será un elemento esencial que deberá trabajar prioritariamente este departamento”, ha afirmado.
Más allá del mensaje sobre inmigración, Illa ha querido convertir su primera remodelación de Gobierno en una reivindicación de la estabilidad y la continuidad. El presidente ha insistido en que la sustitución de Martínez Bravo responde a una decisión personal y ha rechazado que el relevo suponga un cambio de rumbo en el Ejecutivo. “Es un cambio de consejero, no un cambio de políticas”, ha resumido de nuevo, como ya dijo el martes en la toma de posesión de Moreno, hasta ahora secretario general de la consejería. El ascenso del nuevo consejero, responde según Illa a una lógica continuista. “Bandazos, en mi gobierno, pocos”, ha subrayado.
La apelación de Illa a la continuidad no ha convencido a la oposición. Tanto Junts como ERC han coincidido en reprochar al presidente que haya desaprovechado la salida de Martínez Bravo para acometer una remodelación más profunda del Govern, una vez aprobados los primeros presupuestos de la legislatura.
La portavoz de Junts, Mònica Sales, ha sostenido que Illa “ha perdido una oportunidad” para afrontar “la crisis” de su Ejecutivo y ha defendido que “el problema no es una consejera, ni una consejería; el problema es el rumbo equivocado de este Govern”. A su juicio, el nombramiento de Moreno representa “la continuidad de este fracaso de gestión” y constituye “un cambio de mínimos” cuando lo que Cataluña necesita es “una remodelación profunda”.
En una línea similar, el presidente del grupo parlamentario de ERC, Josep Maria Jové, ha lamentado que Illa haya comparecido “solo para cubrir el expediente” y ha considerado que el presidente “ha dejado pasar la ocasión” de impulsar una remodelación más ambiciosa. “¿Hacían falta cambios de personas? Sí, evidentemente, pero sobre todo hacen falta cambios en las políticas”, ha afirmado, tras acusar al presidente de caer en un “continuismo autocomplaciente” y reclamar “un cambio de rumbo en las políticas sociales”.
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