Jorge Jesus, el ‘sargento’ que puede jubilar a Cristiano: tantos títulos como rifirrafes y la llamada del primer ministro

El seleccionador de Portugal ha tenido problemas con diversos jugadores durante su trayectoria. De la corriente de aplicar mano dura, tuvo un plante del vestuario en su segunda etapa en el Benfica que provocó su destitución Leer El seleccionador de Portugal ha tenido problemas con diversos jugadores durante su trayectoria. De la corriente de aplicar mano dura, tuvo un plante del vestuario en su segunda etapa en el Benfica que provocó su destitución Leer  

Nadie escapa en Portugal a la polémica que la inesperada marcha de Cristiano Ronaldo de la concentración con la selección destapó. Hay quien respalda al astro y considera que fue menospreciado por el seleccionador, Jorge Jesus, hasta el punto de que los perfiles en las redes sociales de Portugal han perdido medio millón de seguidores. Pero también hay quien le recuerda que puede que su tiempo de ser titular indiscutible y jugar todos los partidos ya pasó, que ahora es tiempo de que el 7 lo lleve, como anoche ante Dinamarca, Rafael Leao.

Tan dividido está el país que el primer ministro, el socialista Luís Montenegro -que ha usado en algunas ocasiones el símil de la «mentalidad Cristiano Ronaldo» para reclamar el espíritu de superación- ha querido hablar con todos los protagonistas: el jugador, el entrenador y el presidente de la Federación, el ex árbitro Pedro Proença.

No hay dudas sobre que el pulso lo echó Jorge Jesus, un técnico de fuerte personalidad que en su dilata carrera en los banquillos -dirigió a 17 equipos antes de llegar a la selección- ha ganado tantos títulos como polémicas ha protagonizado. Su nombre creció de la mano del Benfica entre 2009 y 2015, seis años en los fueron tres veces campeones de la liga, de una Copa de Portugal, de cinco Copas de la Liga y una Supercopa. Por su vestuario pasaron Enzo Pérez, Di María o David Luiz.

Sin embargo, de la noche a la mañana, firmó por el eterno rival, el Sporting de Portugal, y menospreció a sus sustituto en el banquillo, Rui Vitoria. «Como no lo considero entrenador, no puedo ser mal colega. Lo saqué de la madriguera. Vamos a ver si el Ferrari aguanta. Cuando conduces un Ferrari, tienes que tener ritmo», le retó.

Tras el Benfica probó la Liga Árabe en el Al Hilal, pero pronto dio el salto al Flamengo, con el que ganó la Copa Libertadores en 2020 y el Brasileirao, siendo el primer extranjero en conseguirlo. Su carácter de sargento de hierro también afloró allí, hasta el punto de decirle a un jugador, Armao, que estaba mal públicamente. Sin embargo, la huella que se recuerda es positiva. Filipe Luís admitió que había tenido «20 o 30 discusiones» con él, pero que le marcó para luego ser entrenador, y Raphinha que, aunque era peor cuando ganaba, le hizo ambicioso.

Después regresó al Benfica y quiso apartar al capitán, Pizzi, por unas críticas sobre el juego del equipo. El vestuario le hizo un plante y rescindió su contrato. Tras dos temporadas en Turquía dirigiendo al Fenerbahçe, Cristiano le abrió puertas. Llegó al Al Nassr de su mano, porque el propio Jorge Jesús lo reconoció: «Si no es por él, no estaría aquí». Convivieron una temporada y fueron campeones de Liga, algo que el técnico ha usado ahora para cuestionar la capacidad de la estrella para jugar partidos seguidos. «Conozco su condición física. En Arabia partidos cada tres días raramente jugaba», dijo en la rueda de prensa que detonó la bomba.

Cristiano esperaba que el entrenador repitiera en público lo que le dijo, ante el presidente de la Federación, apenas unas horas antes: pese a que habían pactado que jugaría sólo el primer y último partido, luego le había dicho que jugaría unos minutos ante Noruega. Tras hacerle calentar media hora, no lo puso en el campo. Lejos de rebajar la polémica, el técnico quiso hacer un ejercicio de autoridad. «En mi equipo mando yo», zanjó.

El entorno de CR7 considera que se trata de una «traición». Fue Jorge Jesus quien se reunió con el futbolista tras el Mundial para, mientras él valoraba si dejar de vestir la camiseta nacional, pedirle que siguiera, algo que aceptó pensando que tendría, como reconoció, un papel menor en el campo pero acorde con el estatus que tiene como estrella y capitán. CR7 no ha hablado, pero su familia sí. «Si todo lo que usted ofrece no es suficiente, ofrezca su ausencia. A veces, la ausencia es el mayor acto de dignidad y respeto a uno mismo», escritó su hermana Elma Aveiro en resdes citando a Mario Benedetti.

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