Kaspárov, amenazado de muerte por el entorno de Putin, liga su seguridad a la victoria de Ucrania

Gari Kaspárov, de 63 años, es el único vivo de tres muy famosos opositores a Vladímir Putin, amenazados en 2012; los otros dos eran Borís Nemtsov, asesinado cerca del Kremlin en 2015, y Alexéi Navalni, envenenado en 2020 y muerto repentinamente en una cárcel siberiana en 2024. La Fiscalía de Estados Unidos desvela ahora un plan de agentes ligados a la inteligencia rusa para matar el pasado verano al ajedrecista y activista —muy crítico cada día contra Putin— en Nueva York, donde reside. El excampeón, con pasaporte croata, liga su destino al de Ucrania.

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 Estados Unidos desvela un plan de agentes ligados a la inteligencia rusa para matar al ajedrecista excampeón del mundo que reside en Nueva York  

Gari Kaspárov, de 63 años, es el único vivo de tres muy famosos opositores a Vladímir Putin, amenazados en 2012; los otros dos eran Borís Nemtsov, asesinado cerca del Kremlin en 2015, y Alexéi Navalny, envenenado en 2020 y muerto repentinamente en una cárcel siberiana en 2024. La Fiscalía de EE UU desvela ahora un plan de agentes ligados a la inteligencia rusa para matar el pasado verano al ajedrecista y activista —muy crítico cada día contra Putin— en Nueva York, donde reside. El excampeón, con pasaporte croata, liga su destino al de Ucrania.

​“No es una sorpresa, pero sí un golpe duro”, reconoce Kaspárov en un artículo publicado la noche del miércoles en su boletín The Next Move. Lo escribió desde Estrasburgo (Francia), adonde voló para “presionar” al Tribunal de Derechos Humanos de la UE con respecto a la guerra de Ucrania. “Es fundamental crear mecanismos jurídicos para desbloquear los fondos rusos congelados, especialmente en Bélgica”, añade. También revela que los servicios secretos de Lituania y EE UU avisaron este verano a Ilya Ponomarev (político ruso-ucranio ahora exiliado) y a él mismo, respectivamente, de que sus vidas corrían un serio peligro.

Y, en efecto, la sorpresa es muy relativa porque el nombre de Kaspárov figura desde hace años en las listas de “agentes extranjeros” y “extremistas terroristas” de Putin. Sin embargo, durante la entrevista con él en su casa de Nueva York en la primavera de 2024, comentó: “Menos mal que mi esposa no ha venido a saludar porque entonces no hubiera podido hablar con tanta libertad sobre las amenazas contra mí”.

​Cofundador en 2016 del grupo de presión Free Russia Forum, Kaspárov no deja dudas sobre su reacción a las amenazas: “No me detendré ni esconderé, aunque pensara que fuera posible hacerlo. La mejor defensa es un buen ataque”. Y añade: “Mi familia y yo no estaremos realmente a salvo mientras Putin siga en el poder en Rusia, como les ocurre a millones de personas. Por eso seguiré haciendo cuanto esté en mi mano para movilizar al mundo libre contra la dictadura asesina de Putin, especialmente apoyando a Ucrania, militar y económicamente, y castigando a Rusia de la misma manera”.

​Considerado por muchos como el mejor jugador de la historia (fue número uno durante 20 años consecutivos), Kaspárov se retiró de la alta competición el 10 de marzo de 2005 tras ganar por novena vez el torneo de Linares (Jaén), el Wimbledon del ajedrez. Ese mismo día anunció que Putin pasaba a ser una prioridad en su vida: “Todas las personas decentes deben luchar para derrocar a ese dictador”. Nunca escondió sus simpatías políticas, desde muy joven: primero le gustó ser un embajador de la perestroika, el espíritu renovador de Mijaíl Gorbachov, con quien rompió abruptamente tras culparlo (por no haber enviado tropas preventivas) de las matanzas callejeras de 1990 contra los armenios en Bakú (Azerbaiyán), donde él nació en 1963 de madre armenia y padre judío.

​Cuando, menos de un año después (enero de 2006), este periódico lo entrevistó en Moscú, ya vivía rodeado de guardaespaldas, tras ser agredido dos veces en la calle, y se movía en un coche blindado. Lo detuvieron en 2007 durante tres días; su encarnizado rival, Anatoli Kárpov, le llevó revistas de ajedrez a la comisaría donde estaba encerrado. Hacia 2012, Kaspárov tenía información muy fidedigna de que los sectores más radicales próximos a Putin planeaban asesinar a uno de los tres opositores más famosos. Ello le incitó a tomar una de las decisiones más difíciles de su vida: emigrar a Nueva York dejando en Moscú a su madre, Clara Shagenovna, quien educó a su único hijo para que en su vida solo cupieran objetivos grandiosos. En 2014, cuando EL PAÍS le acompañó en una gira en un avión privado, llamar a su madre era lo primero que Kaspárov hacía tras cada aterrizaje.

​“La victoria de Ucrania sigue siendo, para mí, la mejor garantía de seguridad”, escribió Kaspárov en X el miércoles por la noche en el post que enlazaba con el mencionado artículo, donde también se lee: “Hace mucho tiempo que decidí que iba a hacer lo que sabía que era lo correcto”. Esa frase conecta muy bien con otra, inolvidable para quien la escucha, que su madre dijo a EL PAÍS SEMANAL en diciembre de 1985, mes y medio después de que Kaspárov se convirtiera en el campeón del mundo más joven de la historia, a los 22 años: “Vivir por el placer de vivir es algo que ni mi hijo ni yo comprendemos”.

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