La Marina de Estados Unidos ha probado por primera vez con fuego real su barco dron GARC como arma de ataque unidireccional, que es como en jerga militar se llama a los drones kamikaze. Una de estas embarcaciones autónomas impactó el 17 de julio contra el antiguo USS Peleliu durante RIMPAC 2026, el mayor ejercicio naval internacional del mundo, celebrado alrededor de Hawái con la participación de 30 países.
El ataque formó parte de un SINKEX, una prueba en la que un buque retirado se utiliza como blanco real para entrenar ataques coordinados y analizar los daños causados por diferentes armas. El Peleliu recibió impactos por diferentes medios de estadounidenses y aliados antes de hundirse, por lo que no todos los daños visibles pueden atribuirse al barco dron.
El buque de asalto anfibio de la clase Tarawa USS Peleliu medía unos 250 metros de eslora y 32,5 metros de manga, con un desplazamiento cercano a las 40.000 toneladas a plena carga. Su cubierta de vuelo permitía operar helicópteros y aviones de despegue vertical, lo que le daba un aspecto similar al de un portaaviones de tamaño reducido.
Según informa TWZ, en el ejercicio participaron dos unidades GARC. Una completó de forma autónoma toda la secuencia de ataque y quedó destruida al impactar contra el buque, mientras que la segunda se aproximó después para grabar los daños. La embarcación atacante utilizó Lattice, la plataforma de autonomía desarrollada por Anduril, y transportaba una carga útil de unos 454 kilos. No se conoce qué parte de ese peso correspondía a la cabeza explosiva.
El Global Autonomous Reconnaissance Craft o GARC es una embarcación no tripulada fabricada por la empresa estadounidense BlackSea Technologies. Tiene unos 4,9 metros de eslora, desplaza alrededor de 2,2 toneladas a plena carga y alcanza una velocidad de unos 41 km/h. Su autonomía ronda los 1.300 kilómetros, una cifra que le permite operar a gran distancia sin depender de un buque de apoyo cercano.
Aunque su nombre hace referencia al reconocimiento autónomo, el diseño del GARC permite adaptarlo a diferentes misiones. La prueba de RIMPAC demuestra que la Marina también quiere emplearlo como munición naval de ataque, capaz de localizar un objetivo, aproximarse de forma autónoma y detonar su carga al impactar.
La operación estuvo a cargo de USVDIV-32, la División 32 de Vehículos de Superficie No Tripulados de la Marina. Esta unidad fue creada a comienzos de este año para operar, mantener y desarrollar tácticas con embarcaciones autónomas. También participa en ejercicios destinados a enseñar a las fuerzas estadounidenses y aliadas a detectar y neutralizar barcos dron enemigos.
Sarah Weinstein, primera comandante de USVDIV-32, afirmó en LinkedIn que se sentía ‘honrada de que USVDIV-32 tuviera la oportunidad de ejecutar el primer ejercicio con fuego real del GARC de la Marina durante RIMPAC 2026’. La oficial añadió que ‘fue increíble ver a mi equipo ejecutar la operación con precisión y nos entusiasmó poder ofrecer una perspectiva del antiguo USS Peleliu que no suele captarse durante un SINKEX’.
El ensayo se produce poco después de que Estados Unidos comenzara a emplear barcos autónomos en operaciones reales. Un Corsair de la empresa Saronic participó en el rescate de los dos pilotos de un helicóptero AH-64 Apache derribado en el golfo de Omán en junio. Fue el primer caso conocido en el que una embarcación autónoma recuperó personal durante una misión de búsqueda y rescate.
Los Corsair también protagonizaron el primer uso en combate de barcos dron kamikaze por parte de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Varias unidades participaron el 12 de julio en ataques contra objetivos iraníes durante la escalada militar en torno al estrecho de Ormuz. Entre los blancos se encontraba un minisubmarino diésel-eléctrico de la clase Ghadir.
La guerra de Ucrania ha demostrado el impacto que estas embarcaciones pueden tener sobre una flota convencional. Los ataques ucranianos con drones navales contra buques, bases e infraestructuras de la Flota rusa del mar Negro han obligado a Moscú a trasladar buena parte de sus unidades desde la Crimea ocupada hasta puertos del territorio continental ruso. La prueba del GARC muestra que la Marina estadounidense quiere incorporar esa capacidad a su futura flota combinada de buques tripulados y autónomos.
Una embarcación autónoma equipada con el sistema Lattice de Anduril impactó contra el antiguo USS Peleliu durante RIMPAC 2026
La Marina de Estados Unidos ha probado por primera vez con fuego real su barco dron GARC como arma de ataque unidireccional, que es como en jerga militar se llama a los drones kamikaze. Una de estas embarcaciones autónomas impactó el 17 de julio contra el antiguo USS Peleliu durante RIMPAC 2026, el mayor ejercicio naval internacional del mundo, celebrado alrededor de Hawái con la participación de 30 países.
El ataque formó parte de un SINKEX, una prueba en la que un buque retirado se utiliza como blanco real para entrenar ataques coordinados y analizar los daños causados por diferentes armas. El Peleliu recibió impactos por diferentes medios de estadounidenses y aliados antes de hundirse, por lo que no todos los daños visibles pueden atribuirse al barco dron.
El buque de asalto anfibio de la clase Tarawa USS Peleliu medía unos 250 metros de eslora y 32,5 metros de manga, con un desplazamiento cercano a las 40.000 toneladas a plena carga. Su cubierta de vuelo permitía operar helicópteros y aviones de despegue vertical, lo que le daba un aspecto similar al de un portaaviones de tamaño reducido.
Según informa TWZ, en el ejercicio participaron dos unidades GARC. Una completó de forma autónoma toda la secuencia de ataque y quedó destruida al impactar contra el buque, mientras que la segunda se aproximó después para grabar los daños. La embarcación atacante utilizó Lattice, la plataforma de autonomía desarrollada por Anduril, y transportaba una carga útil de unos 454 kilos. No se conoce qué parte de ese peso correspondía a la cabeza explosiva.
El Global Autonomous Reconnaissance Craft o GARC es una embarcación no tripulada fabricada por la empresa estadounidense BlackSea Technologies. Tiene unos 4,9 metros de eslora, desplaza alrededor de 2,2 toneladas a plena carga y alcanza una velocidad de unos 41 km/h. Su autonomía ronda los 1.300 kilómetros, una cifra que le permite operar a gran distancia sin depender de un buque de apoyo cercano.
Aunque su nombre hace referencia al reconocimiento autónomo, el diseño del GARC permite adaptarlo a diferentes misiones. La prueba de RIMPAC demuestra que la Marina también quiere emplearlo como munición naval de ataque, capaz de localizar un objetivo, aproximarse de forma autónoma y detonar su carga al impactar.
La operación estuvo a cargo de USVDIV-32, la División 32 de Vehículos de Superficie No Tripulados de la Marina. Esta unidad fue creada a comienzos de este año para operar, mantener y desarrollar tácticas con embarcaciones autónomas. También participa en ejercicios destinados a enseñar a las fuerzas estadounidenses y aliadas a detectar y neutralizar barcos dron enemigos.
Sarah Weinstein, primera comandante de USVDIV-32, afirmó en LinkedIn que se sentía ‘honrada de que USVDIV-32 tuviera la oportunidad de ejecutar el primer ejercicio con fuego real del GARC de la Marina durante RIMPAC 2026’. La oficial añadió que ‘fue increíble ver a mi equipo ejecutar la operación con precisión y nos entusiasmó poder ofrecer una perspectiva del antiguo USS Peleliu que no suele captarse durante un SINKEX’.
El ensayo se produce poco después de que Estados Unidos comenzara a emplear barcos autónomos en operaciones reales. Un Corsair de la empresa Saronic participó en el rescate de los dos pilotos de un helicóptero AH-64 Apache derribado en el golfo de Omán en junio. Fue el primer caso conocido en el que una embarcación autónoma recuperó personal durante una misión de búsqueda y rescate.
Los Corsair también protagonizaron el primer uso en combate de barcos dron kamikaze por parte de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Varias unidades participaron el 12 de julio en ataques contra objetivos iraníes durante la escalada militar en torno al estrecho de Ormuz. Entre los blancos se encontraba un minisubmarino diésel-eléctrico de la clase Ghadir.
La guerra de Ucrania ha demostrado el impacto que estas embarcaciones pueden tener sobre una flota convencional. Los ataques ucranianos con drones navales contra buques, bases e infraestructuras de la Flota rusa del mar Negro han obligado a Moscú a trasladar buena parte de sus unidades desde la Crimea ocupada hasta puertos del territorio continental ruso. La prueba del GARC muestra que la Marina estadounidense quiere incorporar esa capacidad a su futura flota combinada de buques tripulados y autónomos.
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