La coalición de derechas de la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, ha logrado salvar los muebles en las elecciones municipales celebradas entre el domingo y este lunes en más de 700 municipios del país, según los sondeos a pie de urna y los primeros resultados provisionales. La victoria del candidato apoyado por la alianza de derechas en Venecia —la plaza más importante en juego— y la reconquista de Reggio Calabria, en el sur, han permitido a la coalición conservadora evitar una lectura claramente negativa de la jornada electoral y mantener una posición competitiva a nivel territorial.
La coalición de derechas se impone en Venecia y reconquista Reggio Calabria, con el 75% del voto escrutado
La coalición de derechas de la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, ha logrado salvar los muebles en las elecciones municipales celebradas entre el domingo y este lunes en más de 700 municipios del país, según los sondeos a pie de urna y los primeros resultados provisionales. La victoria del candidato apoyado por la alianza de derechas en Venecia —la plaza más importante en juego— y la reconquista de Reggio Calabria, en el sur, han permitido a la coalición conservadora evitar una lectura claramente negativa de la jornada electoral y mantener una posición competitiva a nivel territorial.
A escala nacional, después de semanas de pulso con la oposición y con un Gobierno debilitado tras el varapalo electoral en el referéndum sobre la reforma de la justicia, las urnas han dado un respiro a Meloni. De este modo, se ha evitado que estos importantes comicios locales —interpretados como un banco de pruebas para el Ejecutivo en la recta final de la legislatura, a un año de las elecciones generales— se convirtieran, tras la derrota en el referéndum, en un nuevo revés político para el Gobierno.
Estas elecciones se observaban con particular atención en el país transalpino por su valor como termómetro político para valorar el estado real del liderazgo de Meloni. El objetivo con el que llegaba a las urnas la coalición que sostiene al Ejecutivo central —Hermanos de Italia, de Giorgia Meloni, la Liga de Matteo Salvini y Forza Italia de Antonio Tajani— era conservar posiciones y evitar pérdidas en ciudades estratégicas, como Venecia (250.000 habitantes).
Allí, los primeros resultados provisionales y los sondeos a pie de urna daban una clara ventaja al candidato conservador, el concejal Simone Venturini, delfín del alcalde saliente, Luigi Brugnaro, que ha gobernado la ciudad en la última década. Con el 85% del voto escrutado, Venturini obtiene cerca del 52%, frente al senador del Partido Democrático y apuesta del bloque progresista Andrea Martella, que se quedaría por debajo del 40%.
A última hora de la tarde, cuando su victoria estaba prácticamente asegurada, Venturini celebraba que Giorgia Meloni le había llamado para felicitarle y le había confirmado que pronto visitaría la ciudad para trabajar juntos en algunas cuestiones importantes. La sobreexplotación turística de la ciudad ha sido uno de los temas más debatidos durante la campaña.
La ciudad era la plaza más cotizada, por ser la única capital regional en juego en esta tanda de elecciones. Los últimos sondeos que se habían publicado daban una ligera ventaja al candidato progresista, pero atendiendo a los resultados publicados por los medios y a los sondeos a pie de urna, el candidato de la derecha ha logrado imponerse.
Este enclave era importante también porque se había convertido en el laboratorio político de una amplia coalición de izquierdas en torno al candidato Andrea Martella, concebida como un posible modelo de alianza que podría extenderse a las generales de 2027. A lo largo de la campaña electoral, los analistas han considerado a Venecia como una prueba importante para medir la viabilidad de una alternativa unitaria frente a la derecha compacta liderada por Giorgia Meloni.
De hecho, en los últimos días de la campaña, diferentes representantes de los partidos nacionales de centroizquierda se trasladaron a la ciudad para mostrar su apoyo al candidato progresista, como Giuseppe Conte, líder del Movimiento 5 Estrellas, o la secretaria del Partido Democrático, Elly Schlein.
Por otro lado, en el sur, la derecha ha encontrado otro motivo de celebración en Reggio Calabria (170.000 habitantes), que cambiará de manos. Tras más de una década gobernada por la izquierda, la derecha ha conseguido reconquistar la ciudad con su candidato, Francesco Cannizzaro, que ha arrasado con más del 65% de los votos ―con el 75% del recuento completado―.
Estas elecciones en el último año de la legislatura, aunque son votaciones locales, se consideran relevantes a escala nacional porque servirán para medir la fuerza de los dos principales bloques que se disputarán el Gobierno de Italia en 2027.
La primera ministra ha felicitado a los alcaldes vencedores y ha mandado un recado a sus detractores, reivindicando la capacidad de resistencia de la coalición conservadora: “Y, también hoy, el tan anunciado hundimiento del centroderecha lo dejamos para mañana”, ha escrito en sus redes sociales.
La Liga de Matteo Salvini ha recibido un golpe simbólico que agrava su crisis interna, al perder el primer ayuntamiento que conquistó tras su fundación en 1990, el de la pequeña localidad norteña de Cene, donde había gobernado de forma ininterrumpida hasta ahora. El nuevo alcalde será Roberto Radici, que no está adscrito a ningún partido.
Más de seis millones de italianos (en torno al 11% del electorado del país) de 745 municipios estaban llamados a las urnas en unos comicios que se han percibido como una prueba importante para Giorgia Meloni tras el revés electoral en el referéndum sobre la reforma de la justicia, sobre todo considerando que la legislatura está en su recta final y que el próximo año habrá elecciones generales.
Esta cita electoral es un banco de pruebas clave para el Ejecutivo de Meloni, ya que ofrece la ocasión propicia para medir la solidez del liderazgo de la primera ministra después de perder en marzo el referéndum sobre la reforma de la magistratura que había convertido en su gran caballo de batalla.
Si se confirma el resultado que dan los primeros datos de escrutinio, la confianza de la coalición de centroderecha queda reforzada y, por el momento, la incipiente gran coalición progresista propuesta por las izquierdas queda tocada.
Aunque la centroizquierda también se ha llevado alegrías en estos comicios en varias ciudades en las que ha logrado resistir. Como Prato, en Toscana, en tradicional bastión ‘rojo’ del país transalpino, en el que el candidato progresista Matteo Biffoni se ha hecho con más del 55% de los votos. Ha conseguido la victoria a pesar de que esta ciudad norteña estaba intervenida desde que la anterior alcaldesa, del Partido Democrático, Ilaria Brugetti, dimitiera por corrupción.
También ha arrebatado a la derecha pequeñas localidades como Avellino, en el sur, o Pistoia, en el centro del país.
En ocho de las 18 capitales de provincia que estaban citadas a las urnas, la partida ha quedado abierta y será necesaria una segunda ronda, en ausencia de mayorías este lunes, que se celebrará los días 7 y 8 de junio.
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