Los adelantos los carga el diablo

Los adelantos electorales, como los gin-tonics, los carga el diablo. Emmanuel Macron o Rishi Sunak pueden dar abundante testimonio, como lo puede dar, por cierto, un Pedro Sánchez no siempre capaz de alinear la osadía con el olfato: recordemos las elecciones que convocó en noviembre de 2019 para enderezar lo que se le había torcido en las de abril. Si aquello no salió bien, la corazonada de 2023 sí le funcionó. Sánchez llamó a las urnas con tal rapidez que la derrota en las autonómicas no tuvo tiempo de infusionar en la opinión pública: de inmediato le robó el protagonismo la convocatoria de las generales.

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 Hay parte de la derecha que prefería las elecciones ahora y no más tarde: confían en que la actual indefinición de la izquierda arroje buena parte de su voto al guano  

Los adelantos electorales, como los gin-tonics, los carga el diablo. Emmanuel Macron o Rishi Sunak pueden dar abundante testimonio, como lo puede dar, por cierto, un Pedro Sánchez no siempre capaz de alinear la osadía con el olfato: recordemos las elecciones que convocó en noviembre de 2019 para enderezar lo que se le había torcido en las de abril. Si aquello no salió bien, la corazonada de 2023 sí le funcionó. Sánchez llamó a las urnas con tal rapidez que la derrota en las autonómicas no tuvo tiempo de infusionar en la opinión pública: de inmediato le robó el protagonismo la convocatoria de las generales.

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