El culebrón del presunto intento de atentado en una base británica situada al noroeste de Londres continuó este domingo, una semana después del inicio de la rocambolesca historia, con el anuncio de que el Pentágono ha dado la orden de retirar todos sus bombarderos de Fairford, días después del arresto de cinco sospechosos en los alrededores de las instalaciones, que desató la alarma.
El Reino Unido sospecha de la implicación iraní en el supuesto plan terrorista, pero Teherán niega cualquier vinculación
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El culebrón del presunto intento de atentado en una base británica situada al noroeste de Londres continuó este domingo, una semana después del inicio de la rocambolesca historia, con el anuncio de que el Pentágono ha dado la orden de retirar todos sus bombarderos de Fairford.
“Por motivos de seguridad, no hemos confirmado su movimiento mientras se estaba produciendo, pero ahora podemos anunciar que todos los bombarderos estadounidenses desplegados en la [base aérea de la Real Fuerza del Aire] RAF Fairford han regresado a sus bases de origen en Estados Unidos”, ha señalado el Departamento de Defensa de Washington en una nota publicada este domingo por la tarde (hora de Washington, seis más en la España peninsular). No daba más detalles.
En Fairford, Estados Unidos tenía una decena de bombarderos B-1 que están siendo utilizados en la actual guerra contra Irán.
Las autoridades británicas frustraron en Fairford un presunto complot para atacar la base sobre el que aún hay más dudas que certezas. Sí se sabe que cinco hombres fueron detenidos en las inmediaciones de esa instalación militar bajo sospecha de que preparaban un acto terrorista y acusados de violar la Ley de Explosivos. Viajaban en tres furgonetas.
Al día siguiente, fueron puestos en libertad bajo fianza. El jueves, la policía británica detuvo a otro hombre, con doble nacionalidad británica e iraní, por su presunta implicación. También ha salido bajo fianza. El primer ministro británico, Andy Burnham, anunció en una entrevista con la BBC que había “fuertes indicios” de la participación de Irán en ese presunto complot. Teherán negó esa implicación a través de su Embajada en Londres.
Tras una negativa inicial que duró poco, la base de Fairford fue puesta por el antecesor de Burnham, Keir Starmer, al servicio del Pentágono para que sus aviones y tropas la emplearan en sus ataques contra Irán, como parte de la guerra iniciada unilateralmente el pasado 28 de febrero por Estados Unidos e Israel.
Todo empezó en la madrugada del domingo pasado, cuando la policía recibió una llamada advirtiendo de la presencia de tres vehículos sospechosos que se dirigían hacia la base de Fairford. “Agentes armados respondieron de inmediato, y arrestaron a cinco individuos”, explicó aquel día Richard Ocone, el subcomisario de la Policía de Gloucestershire, encargado de la seguridad en la circunscripción a la que pertenece la base.
Después se supo que uno de los cinco detenidos fue quien llamó a la policía para alertar de la presencia de las tres furgonetas, que al rato inspeccionaron los artificieros. Encontraron varios bidones, algunos de los cuales contenían combustible, pero ningún explosivo.
Tanto el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como el secretario de Estado, Marco Rubio, han dado entender en declaraciones de esta semana que Washington ha estado al tanto de la investigación, cuyos frutos ambos han vendido como un éxito de sus servicios de inteligencia y como un síntoma de la buena salud de la relación bilateral en materia de seguridad.
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