Los policías nacionales acusados de destrozar un ojo a Roger Español en las cargas durante la jornada del referéndum independentista del 1-O han aducido este jueves que se encontraban en “peligro extremo” para justificar que dispararan pelotas de goma a 15 metros de los manifestantes, distancia que la normativa reserva para situaciones de máxima gravedad. Durante la última sesión de la vista oral, los policías, los únicos que no se han beneficiado de la amnistía por los hechos de los que fueron protagonistas el día de la votación, han coincidido en señalar que cuando empezaron a disparar pelotas de goma se estaban replegando tras intervenir en una escuela que acogía urnas del referéndum, defendiéndose de una “masa” que los ”hostigaba» verbalmente y que les lanzaba toda clase de objetos, desde botellas a ladrillos o palos.
Finaliza la vista oral a los únicos cuatro agentes no amnistiados por los sucesos del 1-O
Los policías nacionales acusados de destrozar un ojo a Roger Español en las cargas durante la jornada del referéndum independentista del 1-O han aducido este jueves que se encontraban en “peligro extremo” para justificar que dispararan pelotas de goma a 15 metros de los manifestantes, distancia que la normativa reserva para situaciones de máxima gravedad. Durante la última sesión de la vista oral, los policías, los únicos que no se han beneficiado de la amnistía por los hechos de los que fueron protagonistas el día de la votación, han coincidido en señalar que cuando empezaron a disparar pelotas de goma se estaban replegando tras intervenir en una escuela que acogía urnas del referéndum, defendiéndose de una “masa” que los ”hostigaba» verbalmente y que les lanzaba toda clase de objetos, desde botellas a ladrillos o palos.
El juicio se ha tenido que suspender por la mañana por el episodio de hipertensión sufrido por el inspector acusado y se ha reanudado a partir del mediodía. Durante sus explicaciones, los agentes han explicado que, tras intentar sin éxito una “negociación” a través de unos bomberos para que los concentrados les dejaran retirarse y después de haber avisado de las cargas por megafonía y haber usado otros medios de dispersión, como salvas o defensas, hicieron uso de las pelotas de goma.
También de forma unánime, los acusados, que afrontan 13 años de cárcel, se han desmarcado de la lesión que dejó sin visión en un ojo a Roger Español. El inspector al mando del operativo ha admitido que dio la orden de disparar pelotas, pero ha añadido que a la postre es el escopetero quien debe valorar cuándo lanzarlas si lo ve “conveniente”.
Por su parte, el bocachero ha admitido que disparó dos pelotas de goma, que no sabe en quién impactaron, y se ha remitido a que fue el inspector quien dio la orden de usar esa munición, instrucción que en ningún caso consideró ilegal “dada la situación”.
El inspector acusado, que estaba al frente del dispositivo que actuó en el instituto Ramon Llull de Barcelona, ha explicado que dio la orden para facilitar la retirada de los agentes, en un momento en el que los policías estaban caminando hacia atrás, en una “maniobra evasiva, de huida de la zona”, bajo una lluvia de “cascotes, ladrillos, botellas, adoquines, palos y hasta una maceta”.
Según el agente, cuando pronunció la palabra “pelota” que ordena el uso de ese material, los policías se encontraban en una situación de “extrema gravedad”, caso en el que, ha dicho, los protocolos permiten lanzar bolas de caucho desde 15 metros. “Consideré que ahí estábamos a una distancia suficiente”, ha añadido.
El informe de los Mossos d’Esquadra sobre la secuencia del disparo que lesionó a Español concluye que la pelota de goma se lanzó a poco más de 14 metros. El inspector ha dicho que no vio al escopetero disparar la pelota que segó el nervio óptico de Roger Español, pero ha afirmado que, en general, no apreció “conductas antirreglamentarias” entre los agentes del dispositivo.
De hecho, ha endosado al escopetero la responsabilidad de decidir si el momento de disparar era el adecuado porque, ha afirmado, cabe incluso la posibilidad de que un bocachero opte por no lanzar pelotas de goma si la situación no lo aconseja.
En ese sentido, ha recordado que, en el briefing previo que dio a su equipo, les recordó que debían disparar con rebote y con los reductores de potencia activados, dado que en todo momento su actuación debía regirse por los principios de “mínima lesividad posible y mínima intervención”. El escopetero acusado, por su parte, ha mantenido que las pelotas de gomas son un “elemento disuasorio” sin capacidad lesiva, por lo que no se planteó que al disparar pudiera causar daños personales como el que sufrió Roger Español.
En cualquier caso, ha insistido en que disparó hacia el suelo, para que la bala rebotara, con los reductores de potencia activados y que en ningún momento reparó en Roger Español entre los manifestantes. Se limitó a apuntar a la zona de donde le llegaba “algún tipo de agresión”.
Asimismo, el subinspector que estaba al mando del subgrupo del que formaba parte el escopetero ha defendido que, dada la gravedad de los alborotos, la actuación de los agentes era “perfectamente ajustada” a la normativa y ha apuntado que son los jefes de grupo -ninguno de los cuales está acusado- los que deben valorar cuándo seguir adelante y cuándo cesar en los disparos de pelotas de goma.
Por su parte, el segundo subinspector acusado se ha limitado a desvincularse del disparo que lesionó a Roger Español porque el escopetero que lo lanzó no formaba parte del subgrupo de policías que él debía controlar en ese tramo.
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