Pese a tener 10 años, mide poco más de un metro y no llega a los 11 kilos, por lo que los padres piden una ficha especial para que pueda jugar en la categoría sub-9 Leer Pese a tener 10 años, mide poco más de un metro y no llega a los 11 kilos, por lo que los padres piden una ficha especial para que pueda jugar en la categoría sub-9 Leer
Luca sólo quiere jugar al fútbol. Pero quiere hacerlo con sus amigos con los que comparte entrenamientos, cumpleaños y otras celebraciones en Castellnou de Bages, un pueblo rodeado de bosque, que no llega a los 2.000 habitantes, de la provincia de Barcelona. Y con árbitros oficiales. «Es lo que más ilusión le hacía al federarse», cuenta su padre, Iván Pascual a EL MUNDO. Pero la Federación Catalana de Fútbol ha pasado de las pegas a los parches para poder permitir su participación en categoría sub-9.
Luca es un niño que nació con una mutación del gen XRCC4, una enfermedad ultrarrara considerada enanismo primordial. Su condición, diagnosticada cuando cumplió los dos años, no la tiene nadie en toda España y sólo la comparte con menos de medio centenar en todo el mundo. «Para él todo es gigante», apunta su padre. El pequeño, que cumplirá 11 en diciembre, mide 107 centímetros y no llega a los 11 kilos.
«De siempre le ha gustado el fútbol, está con la pelota todo el día», revela Iván. Así que ya en el colegio, en el que cursa sexto de primaria, aunque con un plan individualizado y ayudado por una educadora especial, era el primero que estaba en los recreos queriendo jugar con sus compañeros. «Cuando se pone a jugar a la pelota lo tienen como uno más», añade su padre.
Pese a su tamaño, los médicos han confirmado a sus familiares que no tiene ningún riesgo por practicar deporte más allá del derivado de su talla. Probó el judo y la escalada, pero la pasión era el balón en los pies así que su padres decidieron apuntarle a la escuela del Unió Esportiva Castellnou donde entró hace cinco años. «Intentó entrenar con los de su edad, pero vio el mismo día que no era viable, todos corrían más que él y tenían más fuerza», recuerda su padre.
Luca, claro, se enfadó al inicio por tener que descender tres categorías para jugar al fútbol, muchos de sus amigos de clase jugaban en el mismo club. Pero con el paso de los entrenamientos y de los primeros partidos, este pequeño futbolista se convirtió uno más en el grupo hasta que sus compañeros se convirtieron también en amigos. Para él, en el fondo, su sueño de ser futbolista seguía en marcha en cualquier categoría que jugase, así que la adaptación al juego y al equipo fue total hasta que dio con la burocracia. La temporada pasada, por edad, se planteó la posiblidad de federar al equipo en el que jugaba, pero la Federación Catalana de Fútbol les puso pegas por la edad de Luca y en su club, con el acuerdo de todos los padres, se decidió seguir jugando en categoría no federada.
Este curso ya sí se formalizó la inscripción del equipo en modalidad federada y comenzó la batalla contra una Federación que pasó de un no rotundo a un parche que no satisface a los padres del pequeño. «Al principio se mostraron reacios a hacer ningún movimiento», dice Iván a la petición que se realizó para que Luca pudiera disponer de ficha sub-9 pese a su edad. La presión social, hasta 165 clubes de la comarca del Bagés firmaron un escrito para confirmar que nunca impugnarían la participación del pequeño, y de los medios de comunicación, movió un poco al organismo a permitir su inscripción, pero que actuarían si algún club no cumplía.
El último movimiento lo provocó el abogado Álvaro Gómez de la Vega, que afrontó el caso de manera desinteresada, con un burofax a la Federación y dos mails a la Generalitat y al Defensor del pueblo autonómico para evitar «un daño irreparable» por «discriminar» a un menor de 10 años. Así, tras este requerimiento administrativo, el organismo se comprometió también a ignorar cualquier reclamación que se pudiera hacer con respecto al pequeño de algún rival. «Simplemente nos hacen un favor, pero el año que viene tendremos el mismo problema», explica Ivan que lo que pide es una ficha adaptada a las condiciones físicas de Luca como las que contempla la Federación Galega. Se llaman licencias PDA (Personas con Discapacidad Autorizada) y es el organismo el que por medio de informes médicos determina la categoría que corresponda al jugador sin importar la edad.
Luca, perico de corazón, no tendrá nunca la posibilidad de disputar en Cornellá El Prat un partido profesional. No se cuestiona si de mayor podrá cumplir su sueño de ser futbolista. Para él es aquí y ahora. Sus padres, ambos funcionarios de ferrocarriles, pelean para que su sonrisa, que la exhibe a menudo porque está «100% integrado» en su equipo, no se vea afectada por una norma ridícula. Él sólo quiere jugar al fútbol.
En otoño de 2025, el RCD Espanyol celebró diversos actos por su 125 aniversario. En uno de ellos, el club contó con 21 socios, un número en honor al eterno capitán blanquiazul, Dani Jarque. Entre ellos estaba, claro, uno de los aficionados más especiales de la entidad perica y aficionado desde nacimiento de sus colores. «Mis hijos son de nacimiento, yo me hice un poco por el trato tan increíble que nos dan», cuenta a ELMUNDO, Iván Pascual, padre de Luca.
Entrenamientos, saludos, firmas… el club ha cuidado mucho la pasión de Luca y él ha respondido yendo cada quince días a Cornellá el Prat a los partidos que el equipo de Manolo González y, sobre todo, de Puado, juega en casa. «Es su jugador preferido y siempre que vamos al campo me pregunta si volverá a estar en la convocatoria», apunta Iván.
Puado se rompió el cruzado en enero de este año y aún no ha vuelto a jugar con el conjunto españolista para desgracia del pequeño Luca que añora a su capitán. Una de las fotos, de hecho, que guarda con más cariño es la que se hicieron juntos en la gala a la que fue invitado. En ese evento se quedó la promesa de una camiseta firmada y que el jugador no ha podido cumplir, ‘todavía’, por su proceso de recuperación. No obstante, parece que el delantero y capitán españolista podría volver a la vuelta del parón de selecciones para alegría de uno de sus mayores fans.
Quizás Luca no pueda alcanzar nunca el sueño que sí ha cumplido su jugador predilecto, pese a este reciente revés, pero no cabe duda que verle sobre el campo o en el banquillo ante el Málaga le dará un gran subidón.
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