Una urbanización llena de vida en verano por sus chalets con piscinas, jardines y camas balinesas parece ahora, de repente, un pueblo abandonado. Las casas y los coches calcinados se suceden a los lados de la calle de este lugar laberíntico en el suroeste de Madrid que hasta hace pocas horas vivía como un riesgo lejano los incendios que afectaban a pueblos limítrofes. Sin embargo, la lengua de fuego ha acabado alcanzándoles y los vecinos de este complejo de Villa del Prado, como les ha ocurrido a otras miles de personas de los alrededores, se han visto obligados a marcharse para evitar una muerte segura.
El fuego obliga a desalojar un pueblo completo, Aldea del Fresno, mientras que una urbanización de Villa del Prado sufre importantes daños. Ayuso pide al Gobierno que tome el control del operativo
Una urbanización llena de vida en verano por sus chalets con piscinas, jardines y camas balinesas parece ahora, de repente, un pueblo abandonado. Las casas y los coches calcinados se suceden a los lados de la calle de este lugar laberíntico en el suroeste de Madrid que hasta hace pocas horas vivía como un riesgo lejano los incendios que afectaban a pueblos limítrofes. Sin embargo, la lengua de fuego ha acabado alcanzándoles y los vecinos de este complejo de Villa del Prado, como le ha ocurrido a otras miles de personas de los alrededores, se han visto obligados a marcharse para evitar una muerte segura.
Madrid ha comprobado, en pocas horas, cómo tres incendios activos en regiones colindantes han dado el salto a su territorio. Las autoridades se han visto obligadas a cortar carreteras, lanzar alertas a la población y evacuar a 10.000 personas -de hecho, un municipio completo como Aldea del Fresno ha sido desalojado por el fuego de Villa del Prado-. La misma situación se ha presentado en San Martín de Valdeiglesias y Pelayos de la Presa por un incendio proveniente de Ávila; a los que hay que sumar el incendio todavía activo, aunque en fase de estabilización, de Almorox (Toledo). Por todo esto, la Comunidad de Madrid ha pedido al Gobierno central que decrete la situación operativa 3 de interés nacional, el máximo nivel de gravedad dentro del Plan Estatal de Protección Civil, es decir, que tome el control del operativo. “En Madrid tenemos miles de evacuados e incendios fuera de capacidad de extinción”, ha dicho este miércoles por la noche la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. “Nuestros efectivos junto con la UME están jugándose la vida para salvar vidas y bienes”, ha añadido.
La situación se ha vuelto tan difícil que los teléfonos de la gente de los alrededores ha recibido un mensaje de protección civil a media tarde: “Permanezca confinado en su vivienda hasta nuevo aviso. Mantenga puertas y ventanas cerradas y evite salir al exterior”. Eso es exactamente lo que ha hecho Antonio López, un vecino de 76 años respetuoso “de la ley y el orden”. “La gente, además, tiene muy presente la tragedia de Almería (12 muertos). Ya nadie se confía con un incendio, lo hemos visto en el telediario”, dice López, desde la madrugada permanecía atento a lo que decían las autoridades. No pegó ojo en toda la noche, como casi todos.
Exactamente igual que Jerónimo López, el alcalde de Cenicientos, un pueblo muy cercano en el que la cobertura de internet es inestable por las complicaciones con los incendios. Sobre él ha caído estos días una gran responsabilidad. En el tanatorio de su pueblo se ha instalado el Puesto de Mando Avanzado (PMA) desde donde las autoridades tratan de evitar que se propague más el fuego que se inició en Almorox, en Toledo. Por el momento, ese incendio ha arrasado más de 890 hectáreas, 600 de ellas en la Comunidad de Madrid. “A primera hora de hoy vino el fuego como un cohete”, cuenta el alcalde. “Las copas de los árboles empezaron a arder a una velocidad inmensa”.
López ha estado todo el día con un chaleco amarillo enfundando ayudando a la gente. Un amigo suyo, el alcalde de Aldea del Fresno, Alberto Plaza, también participa en unas labores junto a los Bomberos de la Comunidad de Madrid, Bomberos Forestales, Agentes Forestales y la Unidad Militar de Emergencias (UME) Se ocupó, entre otras cosas, de echar una mano en la evacuación de El Encinar del Alberche, como se llama la urbanización con piscinas. “La gente se iba por las carreteras sin señalización ni chaleco y tuvimos que evitar eso, no queríamos riesgos. Pusimos autobuses para llevar y traer gente. Muchos llevaban sus perros y gatos”, cuenta Plaza.
Los fuegos están controlados, pero eso no quiere decir que otros puedan propagarse. “Como estamos viendo por las altas temperaturas y por los vientos, no van a dar tregua en las próximas 24-48 horas. Y, por eso, ahora con la máxima precaución, vamos a seguir muy de cerca cómo evolucionan”, ha dicho Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, que este miércoles ha visitado la urbanización afectada en Villa del Prado. “Estamos evaluando cuántas casas y terrenos se han visto afectados en Villa del Prado y en este momento lo que queremos es trasladar este apoyo a todas las personas que han perdido sus propiedades, sus terrenos y que están temporalmente alojadas en distintas instalaciones, como, por ejemplo, pabellones que han puesto los ayuntamientos a su disposición”, ha dicho la presidenta.
El aspecto de El Encinar del Alberche es desolador. La vía de escape ha sido un camino de tierra y polvo que conecta con Cenicientos. Hectáreas y hectáreas de pinos han desaparecido bajo las llamas y ahora están cubiertas por un manto negro y blanco de tizne. Los troncos de los árboles muertos todavía tienen en su interior llamas que se niegan a extinguirse. No queda ni rastro de gente, que agarró lo que pudo y se marchó antes de que las llamas cayeran sobre ellas. “Estábamos todos acojonados”, dice sin rodeos el alcalde de Cenicientos.
Recuerda todavía el fuego de 2019 que arrasó con 2.500 hectáreas. En su día fue uno de los más grandes que había ocurrido en una década. Cree que ahora hay mucha más conciencia de todo el mundo, incluidas las autoridades. “Hay un despliegue a tope”, añade. Plaza, el alcalde de Aldea del Fresno, le pone un tinte espectacular: “Esto ha sido como Irak”. Los dos esperan que los incendios se puedan controlar y no vayan a mayores. “Pero nunca se sabe”, dice uno. “Nunca hay que fiarse del fuego”, remata el otro. Madrid permanece vigilante y alerta.
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