Mourinho denuncia «bullying» sobre Vinicius: «No es un santo, pero lo que le hacen es demasiado»

El portugués defiende a su estrella tras una nueva noche de polémica ante el Espanyol. «Parece algo preparado. Creo que tiene que tener un gran control emocional». Leer El portugués defiende a su estrella tras una nueva noche de polémica ante el Espanyol. «Parece algo preparado. Creo que tiene que tener un gran control emocional». Leer  

En el minuto dos, a Vinicius, tirado en el suelo tras una falta, le dieron una patada en la espalda sin balón. Fue Calatrava, futbolista del Espanyol, y lo hizo a escasos centímetros del banquillo del Real Madrid, donde se sentaba Jose Mourinho. En 2011 esa acción hubiera hervido el ánimo del entrenador portugués. Pero ayer, en su vuelta al fútbol español en el RCDE Stadium, levantó los brazos con sorpresa y arqueó las cejas. Poco más. Se mantuvo sentado en su sitio y no saltó de él para protestar. La vuelta del luso a la Liga 13 años después terminó con furia tras el gol de Espí sobre la bocina y esperó hasta la rueda de prensa para denunciar el «bullying» sobre el brasileño.

En su primera alineación oficial se intuyeron los galones de sus estrellas. «Quiero que se sientan cómodos», había advertido en la previa sobre la comunión entre Vinicius, Bellingham y Mbappé en el césped. El inglés empezó la pretemporada el día 12 y llevaba sólo unos días de pocos entrenamientos en Valdebebas, pero apareció directo al once inicial. Un mensaje contundente sobre su importancia en el esquema del técnico, que le considera buque insignia.

Bellingham ocupó la mediapunta y se alejó de las bandas, donde le habían situado en algunos momentos Ancelotti o Xabi Alonso tras la llegada de Mbappé. Para el portugués, el británico debe estar en el centro y cerca del área. A su lado mantuvo a Arda Güler, el mejor de la pretemporada madridista y en constante contacto con el balón. Entre él y Bernardo Silva fabricaron el buen inicio del Madrid, con Valverde barriéndolo todo por detrás.

En defensa, algunos mensajes: Dumfries por encima de Trent después de que ambos hayan tenido tiempo para su puesta apunto, y Konaté por delante de Rüdiger. Ambas decisiones parecen serias. En la izquierda, Carreras partió de inicio y dejó a Cucurella de suplente, pero esta decisión sí parece obedecer a una cuestión temporal.

Pero volvamos a Bellingham. El inglés venía de marcar siete goles en ocho partidos del Mundial jugando como segundo delantero por detrás de Harry Kane. «Tuchel ha encontrado lo perfecto para Jude», dijo Mourinho en la previa. «Deschamps lo perfecto para Kylian y Ancelotti lo perfecto para Vini. Yo lo tengo más difícil», aseguró. Pero ante el Espanyol Bellingham demostró que su sitio está a pocos metros de la portería rival. Cabeceó a la red un gran centro de Güler y puso por delante a su equipo.

En el banquillo, Mourinho se levantó para saludar a su grupo de asistentes como forma de felicitarles por el trabajo a balón parado, con Sami Khedira, su gran ‘fichaje’ de este verano para el cuerpo técnico, en el asiento más cercano al banquillo.

A partir de ahí, el Madrid fue de más a menos, desconectando por completo cuando llegó la media hora de la primera parte y enfureciendo a Mourinho en el segundo tiempo. Vinicius comenzó a caer en los piques con los rivales y vio la amarilla por un encontronazo con Calatrava. Mourinho, ya de pie, observaba sin decir nada, pero se guardó la reflexión para la rueda de prensa posterior.

«Vini no es un santo, pero lo que le hacen es demasiado. Creo que es una cosa que ya está preparada. Estamos en una era social del antibullying, pero con Vini estamos todavía en el bullying», denunció el portugués.

El luso hablaba en la previa de cómo los jugadores debían gestionar la «frustración» que podían causar sus sustituciones. Pues bien, en el 63 retiró a Güler, que había sido el mejor, y más tarde a Silva y Bellingham. Sobre la bocina y con el luso de pie y nervioso, Espí salvó los tres puntos y provocó que Mourinho celebrara el tanto con los puños hacia el suelo y amagando con su clásica carrera por la banda. En su lugar, llamó a Valverde para darle varias instrucciones durante unos segundos y le luego al propio Espí. Sin felicitación, sólo pidiéndole más y más a su compañero de convivencia en Valdebebas.

«Es un chico muy divertido. Vivimos juntos en Valdebebas, con mi staff, él y Cucurella. Y este domingo es su presentación, qué modo de ser presentado», le elogió tras su primer gol.

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