Rusia y Corea del Norte están ultimando su primera conexión directa por carretera, un puente sobre el río Tumen que enlazará la localidad rusa de Jasán con la norcoreana Tumangang. La obra debía haberse inaugurado el 19 de junio, coincidiendo con el segundo aniversario del tratado de asociación estratégica rubricado por el líder ruso, Vladímir Putin, y su homólogo norcoreano, Kim Jong-un, que incluye la defensa mutua en caso de agresión.
Moscú y Pyongyang ultiman la construcción de su primera conexión directa vial. Zelenski asegura que el Kremlin planea la llegada de otros 30.000 soldados norcoreanos para combatir frente a Ucrania
Rusia y Corea del Norte están ultimando su primera conexión directa por carretera, un puente sobre el río Tumen que enlazará la localidad rusa de Jasán con la norcoreana Tumangang. La obra debía haberse inaugurado el 19 de junio, coincidiendo con el segundo aniversario del tratado de asociación estratégica rubricado por el líder ruso, Vladímir Putin, y su homólogo norcoreano, Kim Jong-un, que incluye la defensa mutua en caso de agresión.
Sin embargo, el retraso en la construcción de las instalaciones rusas ha obligado a posponer la apertura, de acuerdo con varios análisis basados en imágenes satelitales. Aunque de momento no hay nueva fecha, el paso facilitará el movimiento de mercancías y personas entre los dos países aliados, que han estrechado sus vínculos políticos, económicos y militares desde el inicio de la guerra de Ucrania.
El cruce se encuentra en una franja fronteriza remota, cerca del punto donde confluyen Rusia, Corea del Norte y China, y la estructura está prácticamente concluida. Un análisis de imágenes satelitales tomadas el 25 de junio y publicado por la organización 38 North (vinculada al instituto de investigación estadounidense Stimson Center) muestra que Corea del Norte ha terminado, al menos exteriormente, el almacén aduanero, una amplia zona de estacionamiento, las carreteras de acceso y el puesto de control.
En cambio, en la orilla rusa, el complejo fronterizo (proyectado con un tamaño al menos tres veces más grande que el norcoreano) continúa en obras y no se aprecian avances relevantes en el puesto de entrada ni en algunos de los accesos, por lo que desde 38 North consideran improbable que el paso pueda entrar en funcionamiento a corto plazo.
El conjunto mide 4,7 kilómetros, incluidas las carreteras de acceso, mientras que el puente en sí ronda un kilómetro de longitud y cuenta con dos carriles de seis metros de ancho. Del lado ruso se está construyendo un control aduanero con 10 líneas de inspección que tendrá capacidad para tramitar diariamente el paso de hasta 300 vehículos y 2.850 personas.
Moscú y Pyongyang han presentado el puente como una apuesta por el comercio y el turismo. De acuerdo con las autoridades rusas, la nueva ruta permitirá abaratar los costes de transporte y reducirá unos 320 kilómetros el recorrido entre Vladivostok y Rason, la zona económica especial norcoreana a la que pertenece Tumangang.
Pero una investigación de la organización ucrania de derechos humanos Truth Hounds, a la que ha tenido acceso el rotativo británico The Guardian, cuestiona que esos argumentos expliquen por sí solos una obra cuyo coste se estima en unos 9.000 millones de rublos, más de 100 millones de euros, cuando fue presupuestada. Y es que la última estimación sobre el comercio bilateral disponible, de la Asociación Rusa de Exportadores e Importadores, situó el intercambio en apenas 34 millones de dólares (unos 30 millones de euros) en 2024.
Truth Hounds también pone en duda que el turismo justifique esa inversión. Corea del Norte mantiene sus fronteras cerradas a los visitantes extranjeros, con la única excepción de los grupos organizados procedentes de Rusia, sometidos a itinerarios estrictos y siempre acompañados por guías. En 2025, se registraron solamente 5.075 viajes con fines turísticos de ciudadanos rusos al hermético país asiático, según estadísticas fronterizas rusas. Por su parte, los viajes organizados desde China, que antes de la pandemia aportaban más del 90% de los turistas extranjeros, todavía no se han reanudado.

Por ello, Truth Hounds considera que la infraestructura responde sobre todo a una lógica estratégica, ya que puede servir como un corredor logístico, menos expuesto a la vigilancia occidental, por el que trasladar soldados, brigadas de construcción y material militar hacia Rusia y tecnología y suministros en dirección contraria. Los camiones ofrecen muchas menos pistas sobre su contenido que los vagones de un tren, pueden cargarse y descargarse con mayor rapidez y circular después por una red mucho más extensa. El transporte ferroviario, por el contrario, depende de un número reducido de estaciones y apartaderos, donde los convoyes permanecen más tiempo al alcance de los satélites.
La nueva carretera se levanta unos 500 metros al sur del puente de la Amistad, inaugurado en 1959 y hasta ahora la única conexión terrestre entre ambos países. Por él circulan trenes entre las estaciones fronterizas de Jasán y Tumangang, cuyas orillas llevan años bajo la lupa de investigadores, que recurren a imágenes satelitales para tratar de identificar posibles transferencias de armamento.
Ese seguimiento permitió detectar un fuerte aumento del tráfico poco después de que Kim y Putin aceleraran su acercamiento en 2023. Según el Equipo Multilateral de Vigilancia de las Sanciones (MSMT, por sus siglas en inglés), Corea del Norte ha enviado desde entonces a Rusia más de 20.000 contenedores con munición y material militar. Solo en 2024, los cargamentos pudieron incluir hasta nueve millones de proyectiles de artillería y cohetes, además de al menos un centenar de misiles balísticos.
Los primeros envíos se realizaron por ferrocarril, aunque posteriormente los barcos asumieron el grueso del transporte. Los misiles, sus lanzaderas y otros equipos sensibles han seguido viajando principalmente en tren o en aviones militares. La MSMT es un organismo independiente integrado por 11 países —entre ellos Corea del Sur, Japón, Estados Unidos, Francia y Reino Unido— que se encarga de monitorear cualquier incumplimiento de las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU por parte de Pyongyang.
La colaboración entre los dos aliados dio un paso más con el envío de soldados, que ambos gobiernos confirmaron en 2025. Se estima que unos 14.000 efectivos norcoreanos fueron enviados en el otoño de 2024 a la región rusa de Kursk, después de que las fuerzas ucranias ocuparan parte del territorio. Los servicios de inteligencia surcoreanos estiman que unos 2.000 militares norcoreanos fallecieron en combate.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, advirtió el sábado que Rusia se prepara ahora para recibir otros 30.000 soldados norcoreanos, y aseguró que las instalaciones necesarias para acogerlos se construyen desde junio en la región rusa de Vorónezh. Zelenski afirmó además que Pyongyang planea entregar nuevas lanzaderas de misiles balísticos a Moscú. “Rusia está ayudando a Corea del Norte a aprender cómo hacer la guerra, mejorar sus armas y ganar experiencia real en combate usándolas. Supone una amenaza para cada país asiático dentro del rango de alcance de los misiles norcoreanos”, aseveró el mandatario ucranio. El Kremlin ha evitado pronunciarse sobre las declaraciones de Zelenski.
La MSMT también sostiene que Rusia ha proporcionado a Corea del Norte sistemas de defensa antiaérea, equipos avanzados de guerra electrónica y cantidades de petróleo refinado superiores al límite impuesto por Naciones Unidas. El uso de armamento norcoreano contra ciudades ucranias habría permitido a Pyongyang obtener datos sobre su funcionamiento y mejorar la precisión de sus misiles, mientras sus tropas habrían adquirido una experiencia de combate que difícilmente podrían haber conseguido dentro de sus fronteras. De acuerdo con las conclusiones adelantadas por The Guardian del informe de Truth Hounds, el nuevo puente añadiría a esa cooperación una ruta más rápida, flexible y difícil de vigilar.
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