A la hora de elegir dónde ver el fenómeno astronómico del año ―en realidad, de los últimos 100 años, ya que en la Península no se ha visto un eclipse total de Sol desde 1912―, el tiempo va a ser la auténtica clave: puede que haya elegido el punto más alto y más fetén dentro de la franja de totalidad ―una lengua de oeste a este que va desde Galicia hasta Baleares―, pero si hay nubes, no se verá un carajo.
Los pronósticos a día de hoy apuntan a que va a ser un día estable. La Aemet publicará a partir del viernes una predicción especial, con un visor interactivo de nubes y mapas
A la hora de elegir dónde ver el fenómeno astronómico del año ―en realidad, de los últimos 100 años, ya que en la Península no se ha visto un eclipse total de Sol desde 1912―, el tiempo va a ser la auténtica clave: puede que haya elegido el punto más alto y más fetén dentro de la franja de totalidad ―una lengua de oeste a este que va desde Galicia hasta Baleares―, pero si hay nubes, no se verá un carajo.
“Como es un espectáculo sin precedentes, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades nos ha pedido que publiquemos una predicción especial”, explica este martes a EL PAÍS Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Dicha predicción de gala, a la altura de las grandes ocasiones como Semana Santa y Navidad, “se actualizará a diario a partir del viernes” y contendrá un visor interactivo de nubes y mapas con las mejores zonas.
Dentro de este boletín, “el parámetro que más interesa, obviamente, es si va a estar nublado o no”, pero también “va a contener información sobre temperaturas, probabilidad de lluvia, peligro de incendios, fenómenos meteorológicos adversos y avisos cuando ya estemos dentro del plazo de los avisos ―se emiten a tres días vista―”.
¿Y por qué a partir del viernes y no desde ya, dado el gran interés que genera el fenómeno y la necesidad de ir planificando el destino para verlo? La respuesta es muy sencilla, a la par que triste: porque no se puede. Con las herramientas actualmente disponibles, la ciencia meteorológica puede dar un pronóstico con una alta probabilidad de cumplimiento a tres días vista. Pero a partir del cuarto o quinto aumenta la incertidumbre, de modo que tratar de determinar hoy si habrá nubes en Oviedo o Cuenca a ocho días vista es tirarse a una piscina olímpica.
“Ahora mismo es imposible hacer una predicción realista. Hacer un pronóstico de nubes hoy para el día 12 tiene la misma fiabilidad que el estudio climatológico que publicamos en mayo, en el que explicábamos en qué zonas es más probable que esté despejado el 12 de agosto”, contextualiza Del Campo. “Hasta que no falten cinco días para el evento no podemos dar una información precisa”, añade el experto.
Pero esto no quita para que se puedan ir dando unas pinceladas. “De momento, pinta bien y ojalá no cambie”, vaticina Del Campo, para detallar que “los pronósticos a día de hoy apuntan a que va a ser un día anticiclónico ―estable, sin nubes ni viento― en la mayor parte del país, por lo que se va a ver muy bien». La cuestión es que, según cómo esté situado ese anticiclón, “puede estar nublado o no en Galicia o en el Cantábrico, o si el anticiclón está un poquito más lejos de lo que debe, puede haber tormentas; aunque no sean fuertes, te pueden dejar nublado justo a la hora del eclipse”, puntualiza el portavoz de la Aemet.
Por su parte, Benito Fuentes, meteorólogo de Aemet, se aventura un poco más allá en X, donde ha publicado un parte semafórico del eclipse el lunes, que ha actualizado este martes. Según este parte, la mayor parte de España está en verde, es decir, donde se espera un predominio de cielo poco nuboso y donde, a día de hoy, hay mayor probabilidad de obtener mejores vistas del eclipse. En verde están también Baleares y, en cuanto a Canarias, habrá “predominio del alisio, con nubosidad menos probable en la cara sur de las islas”.
En azul, en cambio, hay una estrecha franja donde “podrían crecer nubes de evolución tras el mediodía que se irían disipando a finales de la tarde”. El problema es que “la entidad de esos desarrollos aún está por determinar”. En rojo está colorada toda la costa gallega y cantábrica, donde no es que vaya a hacer malo, es que hay “una gran incertidumbre y no se puede afirmar nada”. “Todo dependerá de la posición del anticiclón, que dictaminará la dirección del viento en capas bajas y las posibles zonas afectadas”, escribe Benito en X.
Los modelos meteorológicos apuntan a dos escenarios muy similares entre sí, en los que las condiciones más favorables están en el centro-oeste de la Península, mientras que en la mitad este puede que crezcan nubes de evolución típicas de situaciones anticiclónicas en sistemas montañosos como Cazorla y los Pirineos. El quid de la cuestión es si estos desarrollos van a generar tormentas, si serán extensos y si serán duraderos. Y esto, a día de hoy, no se sabe. La mayor incertidumbre está precisamente por donde entra la franja de mayor visibilidad, la costa cantábrica y gallega, donde una actualización de los modelos pinta nubes y, en la siguiente, desaparecen.
En todo caso, y esto es un dato que poca gente maneja, Benito aconseja no consultar la predicción meteorológica del municipio en el que se esté, sino, según sus cálculos, de entre 20 y 70 kilómetros al oeste, ya que a la hora del clímax, sobre las 20.30, el sol estará muy bajo, apenas 5º sobre el horizonte. “Las nubes que molestan no estarán sobre tu cabeza, sino lejos, mirando hacia el oeste”, concluye este experto. Por último, además de las nubes, hay otros factores como la calima o los incendios que pueden deslucir algo la vista, pero no llegar a tapar el halo solar.
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