Contábamos aquí hace unos días que el péndulo de la historia, del estado de ánimo y del espíritu de nuestro tiempo puede haber llegado al límite y empezado a dar la vuelta. Hoy vemos que esto avanza a marchas forzadas. Trump contamina todo lo que toca y sus mejores pretorianos empiezan a notarlo. La derrota estrepitosa de Orbán el pasado domingo es el mayor aviso a navegantes. Meloni ha aprendido la lección y no ha tardado ni un minuto en virar como ese péndulo: ahora apoya a los palestinos, rompe el acuerdo militar con Israel, defiende sonoramente al Papa y cualquier día deshace el campo de concentración que levantó en Albania para deportar a inmigrantes. Un visto y no visto, porque el viraje no conoce límites.
La ultraderecha ha usado tanto el miedo que ahora son sus líderes los que dan terror
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La ultraderecha ha usado tanto el miedo que ahora son sus líderes los que dan terror

Roberto Monaldo (LAPRESSE)

Contábamos aquí hace unos días que el péndulo de la historia, del estado de ánimo y del espíritu de nuestro tiempo puede haber llegado al límite y empezado a dar la vuelta. Hoy vemos que esto avanza a marchas forzadas. Trump contamina todo lo que toca y sus mejores pretorianos empiezan a notarlo. La derrota estrepitosa de Orbán el pasado domingo es el mayor aviso a navegantes. Meloni ha aprendido la lección y no ha tardado ni un minuto en virar como ese péndulo: ahora apoya a los palestinos, rompe el acuerdo militar con Israel, defiende sonoramente al Papa y cualquier día deshace el campo de concentración que levantó en Albania para deportar a inmigrantes. Un visto y no visto, porque el viraje no conoce límites.
Y es en Italia precisamente donde surge una voz clarividente y enérgica contra Meloni, contra Trump y contra el sinsentido, que sigue la senda de Pedro Sánchez y que señala algo muy interesante: el miedo que ha azuzado la ultraderecha ahora se vuelve contra ella. Palabra de Elly Schlein, líder del PD, a La Vanguardia.
Trump da terror cuando ataca Irán arbitrariamente y cuando amenaza con destruirlo en un solo día porque sabemos que puede hacerlo. Da miedo cuando intenta amedrentar al Papa, nueva voz legitimada contra los tiranos que devuelve a los ciudadanos abandonados por sus líderes lacayos o silenciosos, especialmente en Europa, el sentimiento de que es de los nuestros. Como Vox da miedo cuando un diputado se encarama a la tribuna del Congreso para increpar a la autoridad parlamentaria o cuando defiende la lucha violenta contra la eutanasia o el aborto en la Asamblea de Murcia. Sí, Vox da miedo. La internacional ultra que se las daba de atractiva huele mal, y sus emanaciones son pesadas. Como dice Schlein, queremos tranquilidad, protección, seguridad. La sociedad puede estar enfadada, pero en general no quiere destrucción.
Interesante momento. La ultraderecha ha usado tanto el miedo que es ella la que hoy lo provoca. La vuelta del péndulo señala el hartazgo de ese lenguaje violento y matón y no significa exactamente que avance hacia la izquierda, pero esta está reaccionando como modelo anti-Trump, y eso será muy visible estos días en la cumbre de Barcelona. En medio, el PP se va tragando muchos sapos para pactar con Vox y alcanzar el poder en varias comunidades, como hará en el Gobierno nacional. Pero ese péndulo les está mirando y los Moreno Bonilla empiezan a ser más glamourosos que los Ayuso. Feijóo debería tener cuidado y, por si acaso, poner sus barbas a remojar.
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