Trump prevé que la tregua con Irán se firme este domingo y que Ormuz quede abierto “inmediatamente”

El presidente de EE UU, Donald Trump, ha asegurado este sábado que la tregua con Irán se firmará este domingo. En una ceremonia de la confusión que se ha convertido en rutina en Oriente Próximo, Irán ha negado que la rúbrica del acuerdo de paz se vaya a producir tan pronto.

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 En otra jornada de mensajes contradictorios, Teherán descarta que el pacto esté tan cerca. El presidente de Estados Unidos se reunirá con líderes árabes en el G-7  

El presidente de EE UU, Donald Trump, ha asegurado este sábado que la tregua con Irán se firmará este domingo. En una ceremonia de la confusión que se ha convertido en rutina en Oriente Próximo, Irán ha negado que la rúbrica del acuerdo de paz se vaya a producir tan pronto.

Al principio, a media mañana de este sábado, fue un mensaje del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, según el cual Estados Unidos e Irán habían acordado un texto definitivo para poner fin a la guerra y lo próximo sería una firma electrónica en las siguientes 24 horas; a eso seguirían, añadía, conversaciones técnicas durante la semana.

Fue al rato el turno del portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, que dijo a la prensa local que la firma no será el domingo. Aseguró que no cabía descartar la posibilidad de un acuerdo en los próximos días, pero pidió cautela a la hora de fijar una fecha.

Después, Trump ofreció su propio calendario en un mensaje en su red social, Truth. “Está previsto que el acuerdo se firme mañana e, inmediatamente después de su firma, el estrecho de Ormuz quedará abierto para todos”, escribió en un post en el que aprovechó para atacar al expresidente Barack Obama, artífice en 2015 de un pacto con Irán que Trump definió como “un camino fácil, hermoso y sin obstáculos hacia [la obtención por parte de Teherán de] un arma nuclear”.

Antes, el presidente de Estados Unidos, que ha cogido práctica en retuitear mensajes de representantes de otros países en la recta final de la búsqueda de una paz que se le resiste, había hecho lo propio en su cuenta en Truth con el post del palistaní Sharif, representante del país mediador. Aunque a estas alturas, está claro que lo mejor es tomarse las palabras y los retuiteos de Trump con cautela en una guerra que el presidente ha dado, desde que empezó el 28 de febrero con un ataque conjunto con Israel, por “a punto” de terminar en al menos en 39 ocasiones, según un cálculo de la CNN.

Un alto cargo estadounidense amparado en el anonimato insistió este sábado a los reporteros acreditados en la Casa Blanca que Estados Unidos acaricia el pacto, y que este llegará “en los próximos días”. Su “confianza” en ese desenlace, añadió, había subido del “75% al 80 u 85%” en las últimas horas. También informó de que Trump planea reunirse aprovechando su viaje de la próxima semana a Francia para participar en la cumbre del G-7, con los líderes de Egipto, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos para abordar el fin del conflicto.

La misma fuente de Washington también dijo que en esa reunión plantearía posibles colaboraciones entre aliados para limpiar de minas acuáticas colocadas por Irán en el estrecho de Ormuz, cuello de botella en el Golfo Pérsico por el que pasa en torno a la quinta parte del comercio global de hidrocarburos. Se trata de un paso cerrado doblemente: por un bloqueo impuesto de facto por Irán desde los primeros compases bélicos y por el tapón aplicado por orden de Trump el pasado 7 de abril.

Tanto Francia como el Reino Unido se han mostrado dispuestos a participar en esas operaciones de limpieza de Ormuz. Ambos, como otros aliados europeos, España entre ellos, se negaron, con todo, a colaborar en una aventura bélica de la que no se les informó con antelación, para enfado del presidente de Estados Unidos.

Las idas y venidas de este sábado se sumaron a las de una semana en la que las contradicciones han sido la tónica. El día anterior, Trump anunció que el memorando de entendimiento entre su país e Irán estaba prácticamente listo para su firma, y en eso pareció estar de acuerdo con el ministro de Exteriores iraní, Abás Araghchí, que escribió en X que “el pacto está más cerca que nunca”, mensaje que Trump compartió.

Cosa distinta es que ambas partes estén en sintonía sobre el contenido de lo que, aparentemente, están a punto de firmar, más allá de que se trata de una prórroga sin plazos del alto el fuego ya existente y de que los enemigos se dan 60 días para negociar. Estados Unidos se empeña en vender esos 60 días como una gran conquista diplomática, cuando se trata en realidad de un marco para dar con lugares de encuentro en aquello en lo que discrepan, que sigue siendo mucho.

El futuro del programa nuclear iraní es uno de los puntos de mayor disenso, además de una de las obsesiones de Trump, que este sábado, en su mensaje en Truth, insistió que para él, un acuerdo con Teherán solo puede ser “¡un muro que impida [al régimen] el acceso a armas nucleares!“. El presidente de Estados Unidos también advirtió que ”no habrá intercambio de dinero» para lograr la paz. El funcionario que habló con la prensa de la Casa Blanca dijo que las informaciones que hablan de una compensación millonaria para el régimen si llega la paz son “completamente falsas”.

“En el momento oportuno, cuando todo esté en calma, entraremos y recuperaremos el material nuclear —enterrado a gran profundidad bajo imponentes montañas de granito hundidas, gracias a nuestros magníficos bombarderos B-2 y a sus brillantes pilotos— para luego diluirlo y destruirlo, ya sea en Irán o en Estados Unidos», escribió Trump en Truth, en referencia al ataque lanzado en junio pasado contra tres instalaciones de enriquecimiento y almacenamiento de uranio. “Esperamos trabajar con Irán y con todo Oriente Próximo durante mucho tiempo en el futuro. Ojalá todo este proceso se desarrolle de manera rápida, sencilla y fluida”. Trump terminó su mensaje con la amenaza de utilizar una “alternativa” (violenta, se entiende).

Lanzar ultimátums también se ha convertido para él en una costumbre en estos meses de conflicto en Oriente Próximo. El penúltimo fue el jueves, cuando por la mañana dijo que había dado la orden de reanudar los ataques sobre Irán, para, por la tarde, anunciar que los había “cancelado” en vista de unas buenas perspectivas negociadoras. 72 horas después, esas promesas de pacto seguían sin dar frutos tangibles durante otra jornada de mensajes contradictorios cruzados.

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