En Sol no existen los momentos valle. La sede del Gobierno de Madrid irradia electricidad las 24 horas del día. Los discursos de Isabel Díaz Ayuso tienen como premisa la iniciativa, el ataque, llevar la delantera. La presidenta dice algo y sus enemigos se indignan: ese es el patrón, el sello. Así lo ha hecho todos estos años y no es que le haya ido precisamente mal. Ayuso siempre asesta el primer derechazo.
El inicio del curso político empieza con un debate del estado de la región que se espera de alta tensión por el escándalo por la misteriosa operación inmobiliaria. Se espera un anuncio importante de la presidenta
En Sol no existen los momentos valle. La sede del Gobierno de Madrid irradia electricidad las 24 horas del día. Los discursos de Isabel Díaz Ayuso tienen como premisa la iniciativa, el ataque, llevar la delantera. La presidenta dice algo y sus enemigos se indignan: ese es el patrón, el sello. Así lo ha hecho todos estos años y no es que le haya ido precisamente mal. Ayuso siempre asesta el primer derechazo.
Sin embargo, la crisis del ático ha cambiado las dinámicas. Su equipo lanza mensajes e iniciativas que no alcanzan el rebote que generaban antes del 29 de julio, la fatídica fecha en la que EL PAÍS reveló la existencia de la vivienda de lujo. Hay un antes y un después. La reacción, por el momento, ha resultado insuficiente. Ayuso se ha enredado con unas explicaciones que no han logrado convencer ni siquiera al grueso de sus seguidores, hasta ahora rendidos a sus encantos como estandarte de la derecha.
GD3, en una encuesta que publica ABC, revela que casi el 50% de los españoles opina que no fue comprado para su uso administrativo, y resalta que el 33% de los votantes de los populares no aceptan las explicaciones que ha dado el gobierno madrileño. GD3, poco sospechosa de tener sesgo hacia la izquierda, también ofrece otro detalle con peso de cara a las elecciones del año que viene: una mayoría de votantes de Vox, el 34%, cree que no se compró exclusivamente para convertirlo en un despacho temporal, como adujo en su momento Ayuso. El esfuerzo del PP por restarle votos a la extrema derecha para asegurar una segunda mayoría absoluta consecutiva puede verse perjudicado por este thriller inmobiliario en el que anda envuelto.
En Sol son conscientes y saben que esta semana puede ser decisiva. La presidenta vuelve a la Asamblea de Madrid por el debate del estado de la región, donde suele hacer un gran anuncio que marque su año político. Su equipo, consultado, da a entender que habrá bombazo. Pero esta vez no valdrá cualquiera, debe ser del tamaño del Titanic para lograr cambiar el paso y recuperar la iniciativa. La crisis de Ceuta complica y mucho a Pedro Sánchez, pero ese no ha sido paraguas suficiente para Ayuso. Sus asesores creen que en la Mocloa pasan momentos más difíciles que ellos, o al menos eso dicen: “Quienes lo están pasando mal son PSOE y Más Madrid”.
El PP de Madrid cree que es momento de defender el fuerte y mostrar unidad. No es tiempo para proyectar debilidad. Ayuso invitó el sábado a Alberto Núñéz Feijóo, su jefe y líder de la oposición, al evento que marca el pistoletazo de salida a la actividad política madrileña. Feijóo se abrazó con toda la plana mayor de Ayuso, y aunque no elogió directamente a la presidenta, cosa que sí hizo con su consejero Carlos Novillo por su labor durante los incendios, se mostró cercano y cariñoso. Génova no defendió con entusiasmo a Ayuso por el asunto del ático durante el verano, pero eso no quiere decir que haya una guerra interna como algunos han ido difundiendo en los mentideros políticos. No hay fuego amigo, como se ha especulado, y si hubiera grietas no son visibles. Al menos por el momento.
También es cierto que ni los diputados ni los tertulianos de derecha se han inmolado por el asunto. Esperanza Aguirre, antigua presidenta de Madrid y cercana a Ayuso, ha defendido que su sucesora no tiene la culpa por la adquisición del ático, pero ha tildado la operación de “disparate” en un programa de Telecinco. El propio Feijóo ha dicho que Planifica Madrid debe ofrecer explicaciones. Estas están por llegar y eso puede hacer que septiembre sea un mes difícil para Ayuso. La empresa pública deberá facilitar información por las solicitudes que se han hecho a través del Portal de Transparencia y, al tiempo, la justicia puede echar a andar si el juzgado número 8 de Madrid, donde han recaído las denuncias que se interpusieron ante la fiscalía, lo considera oportuno.
La guardia pretoriana de Ayuso intenta levantar un muro. Este fin de semana, los diputados del PP en la Asamblea han dormido en el hotel de Getafe en el que se celebró el evento de inicio de curso. Se han sometido a una sesión de team building. Alfonso Serrano, el secretario general del PP de Madrid, defensor acérrimo de la presidenta, superviviente de mil batallas políticas, ofreció declaraciones al acabar la terapia de grupo. Ha sido todo entusiasmo al hablar de las posibilidades de su partido para las elecciones regionales y locales de 2027: “No vamos a renunciar a gobernar en ningún rincón de esta Comunidad. No vamos a decidir por anticipado que determinado municipio es difícil, que determinado barrio es complicado o que determinado resultado no merece la pena intentarlo. Porque la política no se gana desde un despacho haciendo una lista. Vamos a ir a todos”.
El gran arcano continúa siendo el expediente justificativo de compra de Planifica Madrid. ¿Quién ordenó comprar un inmueble de lujo que no tiene ningún uso concreto para un Gobierno? ¿Por qué se eligió ese y no otro? ¿Conocían los técnicos que no podía funcionar como oficina? ¿La orden provino de Ayuso? El supuesto informe, guardado por ahora bajo llave, debe dar respuesta a todos estos interrogantes, al menos en teoría. La falta de explicaciones claras hace que esta polémica siga viva de manera natural, aunque la gente que rodea a Ayuso crea que se alimenta de manera artificial.
El Gobierno de Madrid niega una sospecha recurrente de sus adversarios: el ático iba a ser en algún momento anunciado como la residencia oficial de la presidenta. Solo esperaban el mejor para momento hacerlo público. Ayuso lo niega, pero al mismo tiempo se defiende señalando que los ministros u otros presidentes autonómicos cuentan con una casa pagada por los contribuyentes. ¿No es contradictorio? La confusión para todo el mundo es total.
Para su entorno, los medios y la oposición “estiran el chicle”. Ironizan con que cada día aparecen datos relacionados con el ático que no tienen mayor interés, y algo de verdad hay en eso. Se publican detalles menores para alimentar el fuego de las redes y las últimas horas, en un proceso interminable de infoxicación. Una pira que arde día y noche. Pero es el mismo juego que tiene a mano la política de hoy, a veces a favor y otras en contra. Ayuso y su gente, sobre todo Miguel Ángel Rodríguez, su principal asesor, estaban acostumbrados a dominar el relato, a colocar en el centro del debate los temas que a ellos les interesaban. El ático, sin embargo, los pone ahora a jugar a la contra. Esta crisis medirá de qué madera están hechos.
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