
Los acampados en la Puerta del Sol se han organizado para gestionar la comida, los residuos y las actividades que están desarrollando en la plaza. El centro de operaciones está formado por cuatro carpas situadas en el centro, donde activistas del Sindicato de Inquilinas y voluntarios reparten comida y reciben a todas las personas que continúan llegando. Lo que empezó con 10 tiendas es ahora un campamento consolidado y organizado. Esta tarde habrá asambleas de bienvenida para todos los que acaban de sumarse. En el plano político, el presidente el Gobierno, Pedro Sánchez, ha confirmado en un mitin del PSOE en Getafe (Madrid) que el Gobierno “está trabajando a contrarreloj” para aprobar el decreto de vivienda en el Consejo de Ministros del martes. “Pido a los grupos parlamentarios que hagamos un último esfuerzo para que sea convalidado. No es una cuestión de ideología, es una cuestión de humanidad”, ha aseverado Sánchez. Los ministros de Sumar y varios dirigentes de la coalición han intensificado su presión al socio de Gobierno para que apruebe el próximo martes un decreto de vivienda ambicioso. La titular de Sanidad, Mónica García, ha defendido que el paquete de medidas incluya la prórroga de los alquileres hasta julio de 2028, la expropiación de algunas viviendas a fondos buitre, la prohibición de los desahucios a familias vulnerables o la regulación de los alquileres de temporada y habitaciones. Los manifestantes tienen intención de permanecer acampados al menos hasta el martes.
Sánchez confirma que el Gobierno está trabajando “a contrarreloj” para aprobar el decreto de vivienda el martes | Sumar eleva la presión al PSOE para aprobar las medidas la semana que viene
El Sindicato de Inquilinas: “Le decimos a Sánchez que tiene que aprobarse el ‘decreto Maricarmen’” | Los manifestantes pretenden permanecer en la plaza hasta que el Consejo de Ministros apruebe el martes el decreto contra los desahucios

Los manifestantes que este sábado participaron en la protesta por la crisis de la vivienda en Madrid y luego improvisaron una acampada en la Puerta del Sol han organizado este domingo un taller de “acción directa” en el que han debatido acerca de la forma concreta de abordar la protesta. “Vivimos en un sistema tóxico. Nos vamos drenando porque las cosas no cambian. Entonces resulta legítimo desobedecer leyes que son injustas para que el sistema nos escuche”, ha dicho una de las jóvenes que ha tomado la palabra. La portavoz del Sindicato de Inquilinas, Alicia del Río, le ha hablado directamente al presidente del Gobierno. “Le decimos a Pedro Sánchez que tiene que aprobarse el martes el decreto Maricarmen”, en referencia al cambio en la ley que necesita el consenso de los grupos de la mayoría de investidura para salir adelante el martes. Con esos cambios, los acampados quieren proteger la situación de personas como Maricarmen, la mujer de 87 años que fue desahuciada el miércoles por un fondo buitre en medio de un clamor social. Los manifestantes tienen intención de permanecer acampados al menos hasta el martes, cuando el Gobierno tiene previsto aprobar el decreto con medidas sobre vivienda.
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El Sindicato de Inquilinas: “Le decimos a Sánchez que tiene que aprobarse el ‘decreto Maricarmen’”
La portavoz del Sindicato de Inquilinas, Alicia del Río, le ha hablado directamente al presidente del Gobierno. “Le decimos a Pedro Sánchez que tiene que aprobarse el martes el decreto Maricarmen”, en referencia al cambio en la ley que necesita el consenso de los grupos de la mayoría de investidura para salir adelante el martes. Con esos cambios, los acampados quieren proteger la situación de personas como Maricarmen, la mujer de 87 años que fue desahuciada el martes por un fondo buitre en medio de un clamor social. Del Río ha explicado que la acampada en Sol no es indefinida, sino que tiene un objetivo claro: conseguir que ese decreto salga adelante. “Si no, este gobierno progresista no tiene ningún sentido”, ha dicho. Para el sindicato, resulta fundamental que se legisle contra los contratos de temporada y se regulen los contratos indefinidos, algo que a su parecer paraliza al PSOE. “Una minoría especuladora quiere hacerse rica a costa de nosotras. Necesitamos actuar para que las ancianas se mueran en paz en sus casas, que no haya una Maricarmen más”, ha añadido.

Carlos y Aridiana Robles, desde Sol: “Nos da lástima Maricarmen, pero estamos en contra. Negocios son negocios”
Carlos y Aridiana Robles, una pareja de mexicanos que vive en Los Ángeles, han escuchado con atención lo que se decía en el primer taller que ha organizado el Sindicato de Inquilinas —un breve recordatorio de lo que es la resistencia civil pacífica—, pero se han mostrado en contra de aumentar la protección sobre los arrendatarios. “Nos da lástima la situación de la señora (Maricarmen), pero también entiendan el lado del propietario”, ha explicado Carlos, que se ha enterado de todo leyendo la prensa española. El matrimonio, oriundo de Ciudad Juárez y de vacaciones en España, administra más de una decena de propiedades en Estados Unidos (llegaron a tener 45 antes de la pandemia) y se ha enfrentado a los impagos de algunos de sus clientes. “No me pagaron la renta de un departamento en Beverly Hills durante año y medio, imagínate. No podíamos sacarlo. Le tuvimos que dar 8.000 dólares para que se marchara”, ha contado Aridiana. A diferencia de otras personas que se han acercado a increpar a los acampados, ellos han sido muy respetuosos y han leído todas las pancartas que rodean Sol. Sin embargo, su postura es inamovible: “Negocios son negocios”.

Los acampados discuten los modos de resistencia pacífica: “Resulta legítimo desobedecer las leyes”
En el taller de acción directa, la primera actividad organizada por los acampados en protesta por la vivienda, discuten ahora mismo los modos de resistencia pacífica. Históricamente, han explicado los que guían la charla, los cambios se han producido “por gente que se organiza y desobedece la ley”. “Vivimos en un sistema tóxico, personas ricas y personas desposeídas. No somos poderosas. Esto nos lleva a un lugar de resignación, no sabemos qué hacer al respecto. Nos vamos drenando porque las cosas no cambian. Entonces resulta legítimo desobedecer leyes que son injustas para que el sistema nos escuche. Lo mejor es no quedarnos en nuestra casa, sino colectivizar nuestra rabia y pasar a la acción, como estamos haciendo hoy”, ha dicho una de las jóvenes que ha tomado la palabra. Han explicado cómo actuar ante una detención o una identificación policial, y las consecuencias que pueden enfrentar en el caso de que les apliquen la Ley mordaza, cuya aprobación provocó en 2015 una discusión jurídica y política sobre el equilibrio entre las garantías de seguridad y el derecho a la manifestación que todavía no se ha zanjado. ¿Es legal lo que estamos haciendo?, ha preguntado alguien entre el público. “Sí, tenemos derecho a reunión y manifestación. La ley dice que hay que comunicar, pero no pedir permiso”, ha explicado un activista del Sindicato de Inquilinas. ¿Y hemos pedido permiso? “No, porque no va a haber ninguna alteración del orden público”.
Los acampados preparan las actividades para este domingo
Los acampados se encuentran preparando las actividades que van a llevar a cabo hoy. La primera, sobre las 9.30, va a ser un taller de “acción directa” en el que van a discutir la forma concreta de abordar la protesta. Sobre las 13.00 se espera que llegue a Sol la plataforma de escuelas infantiles, que sale de Atocha a mediodía en manifestación. Habrá talleres de pancartas, dibujo para niños y presentaciones de libros, entre otras cosas. Se organizarán tours por el centro de Madrid de bloques de viviendas comprados por fondos buitres en los que resisten otras Maricarmen.
La imagen de Maricarmen Abascal, de 87 años, acompañada por los antidisturbios mientras era desalojada en camilla de su casa en Madrid por una orden judicial, ha devuelto de golpe a la sociedad española a los momentos más duros de la crisis financiera de 2008, aquellos en los que se ejecutaron miles de desahucios de familias incapaces de pagar la hipoteca de su residencia habitual. Esa imagen ha catalizado el profundo malestar ante el problema de la vivienda, del que no escapan ni los mayores como Maricarmen ni los más jóvenes, ni tampoco una clase media cada vez más excluida de los beneficios de la economía que presume de ser la alumna aventajada de Europa.

El sindicato de Inquilinas ha preparado una mesa con alimentos para dar desayuno a los manifestantes
Fruta, jamón, pan, galletas: todo para que los que se levantan puedan comenzar un día que se prevé largo. El sindicato ha colgado un cartel en la carpa central de color naranja donde dejan saber qué insumos hacen falta para seguir con la acampada: guantes, bolsas de basura, café y leche, crema solar, paracetamol, escobas y recogedores, entre otros. También han colocado listados para que los manifestantes se apunten para hacer turnos de limpieza del campamento, de recogida de donaciones y de comida. A primera hora de la mañana, varios voluntarios ya han comenzado a limpiar la zona y a recoger los residuos de la noche. “El plan es quedarse”, reiteran los miembros del sindicato Sindicato.
Ricardo Alonso Fernández y Fernando Alonso Fuentes, los administradores de Urbagestión, no quieren ser calificados como “fondo buitre”. Seguro que saben de quienes hablo, pero, por si acaso, les resumo que es la empresa inmobiliaria que lleva siete años intentando echar a Maricarmen (una octogenaria en silla de ruedas) del piso en el que vivía desde 1956. Proeza que Urbagestión por fin consiguió perpetrar hace cuatro días, con la armoniosa ayuda de las instituciones de este país, esto es, de la policía que acudió a tirar la puerta abajo y a zurrar a los manifestantes, y de la judicatura, en concreto de la magistrada Elena Cortina Blanco. Como señalaba acertadamente Pablo Ordaz el otro día, lo más formidable del asunto es que toda esta brutalidad es por completo legal.
Para ella llega tarde, porque su desahucio ya se ha ejecutado y se ha quedado sin casa. Pero Maricarmen Abascal, a sus 87 años y con una imagen de total fragilidad en su silla de ruedas, parece estar a punto de lograr un imposible: los grupos de la mayoría de investidura, que llevaban meses de batalla sin solución a la vista, parecen ahora forzados a encontrar un acuerdo y dar un giro a la política de vivienda este martes con un decreto pactado entre todos. La presión es tan fuerte que es difícil pensar que se frustre esta vez el acuerdo, aunque tampoco es imposible porque las posiciones son contradictorias y hay vetos cruzados.
Los representantes del Sindicat de Llogateres quieren resistir en el campamento hasta el martes
Por Israel Aguilar Esquivel
Mónica García es una integrante del sindicato de Llogateres de Cataluña que lleva seis días en Madrid. Llegó el lunes por la noche con más integrantes de su colectivo con un solo objetivo: intentar paralizar el cuarto intento de desahucio de Maricarmen. No lo consiguieron, pero tampoco quisieron volver a su comunidad autónoma. Hoy están acampando en la Puerta del Sol: “Es una manera más de hacer presión para que el martes el decreto pueda salir adelante. Consideramos que ya hemos llegado a un límite, que ya no podemos más”, afirma. Aunque el objetivo del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid es sumar más gente al campamento, en el Sindicat no contemplan llamar a más gente. Quieren extender la estancia de quienes ya están aquí, al menos hasta el martes. También piensa que es un buen momento para que se sumen otras luchas al campamento: “No es solo el movimiento de vivienda, también es el movimiento ecologista, el feminista, el antirracista. Todas las luchas se tienen que juntar para poder conseguir que el Real Decreto se apruebe”.
Alrededor de 150 tiendas de campaña instaladas en Sol
La acampada improvisada contra la crisis de la vivienda en la Plaza del Sol tiene instaladas ya alrededor de 150 tiendas de campaña en la plaza. Centenares de personas están pasando la noche y aseguran que no se moverán hasta que haya una solución real al problema de la vivienda y los desahucios. Han acumulado comida y agua y actualmente el ambiente es tranquilo en la céntrica plaza, donde la escasa policía presente observa la protesta sin intervenir.
Buenos días. Arrancamos la narración de la actualidad de la acampada de la Puerta del Sol de Madrid, instalada tras la manifestación a favor del derecho a la vivienda que recorrió las calles de Madrid en la tarde del sábado. Unas 150 tiendas de campaña están distribuidas por la plaza madrileña, donde han pasado la noche centenares de personas que pretenden permanecer allí al menos hasta el martes, cuando el Consejo de Ministros se reúne para aprobar un nuevo real decreto con medidas para la vivienda. Se espera que incluya una moratoria contra desahucios como el de Maricarmen, la anciana de 87 años que esta semana perdió su casa a manos de un fondo buitres y que se ha convertido en símbolo de la lucha por el derecho a la vivienda.
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