En una época en la que casi todos los relojes inteligentes compiten por captar nuestra atención con más notificaciones, más datos y más tiempo frente a la pantalla, una de las firmas relojeras más conocidas de Europa ha decidido mirar hacia el pasado. Mucho más atrás de lo que cabría imaginar. El nombre Festina procede de la expresión latina Festina lente, que podría traducirse como «apresúrate lentamente». La frase, atribuida al emperador Augusto, encerraba una idea aparentemente contradictoria: actuar con rapidez, pero sin precipitación; avanzar sin perder el control. Dos mil años después, esa filosofía parece especialmente pertinente.
Vivimos rodeados de dispositivos que reclaman nuestra atención a cada instante. Consultamos el teléfono cientos de veces al día, recibimos decenas de notificaciones y llevamos en la muñeca un reloj capaz de alertarnos de nuestros latidos, la distancia recorrida, los mensajes de nuestro buzón electrónico… La conectividad permanente, dicen, aumenta nuestra productividad, pero al mismo tiempo ha convertido la distracción en un estado casi continuo. Con el Lotus Connected Full D, la marca propone una idea diferente: que sea el usuario quien decida cuándo quiere estar conectado. La historia de Festina se ha sostenido en combinar la tradición relojera con la innovación tecnológica y es ese equilibrio el que define su nuevo reloj.
A diferencia de muchos relojes inteligentes, cuyo principal atractivo es ofrecer cada vez más información, el Connected Full D apuesta por una conectividad más selectiva. Su pantalla puede personalizarse para mostrar únicamente la información que el usuario considere realmente importante, mientras que las esferas intercambiables permiten alternar entre una apariencia clásica y una interfaz más tecnológica según el momento del día.
La idea responde a una tendencia cada vez más visible en el mundo de la tecnología: el llamado minimalismo digital. En lugar de eliminar la tecnología, busca utilizarla de forma más consciente, reduciendo las interrupciones innecesarias y devolviendo al usuario el control sobre su atención.
Naturalmente, el reloj incorpora las funciones que hoy se esperan de un dispositivo conectado. Monitoriza la actividad física diaria mediante objetivos visuales en forma de anillos, realiza seguimiento de diferentes parámetros relacionados con la salud, registra entrenamientos y mantiene sincronizadas las notificaciones del teléfono. Todo ello con una autonomía que alcanza hasta diez días, una cifra notablemente superior a la de muchos relojes inteligentes convencionales.
La construcción también refleja una clara apuesta por la relojería tradicional. La caja está fabricada en titanio, un material especialmente apreciado por combinar ligereza, resistencia a la corrosión y una elevada dureza. Sobre ella se sitúa un cristal de zafiro, uno de los materiales más resistentes a los arañazos utilizados actualmente en relojería, solo superado por el diamante.
El resultado es un dispositivo con una esfera de 44 mm y un peso de 84 gramos, pensado para el uso diario, con resistencia al agua de 5 ATM, agujas e índices luminiscentes que facilitan la lectura en condiciones de poca luz y un diseño que conserva la estética de un reloj analógico pese a incorporar funciones inteligentes, como la personalización de los botones.
Otro aspecto interesante es que Festina ha desarrollado una plataforma tecnológica propia para este modelo. Más allá del hardware, la compañía plantea el Connected Full D como un producto preparado para evolucionar mediante futuras actualizaciones de software, prolongando así su vida útil y adaptándose a nuevas funciones con el paso del tiempo. Mientras mantiene una estética clásica.
El reloj está disponible en ocho acabados diferentes y tiene un precio de 599 euros, situándose en un segmento premium donde compite tanto con relojes inteligentes de alta gama como con relojes tradicionales de calidad. Pero quizá lo más llamativo del Connected Full D no sea ninguna de sus especificaciones técnicas. En un mercado donde casi todos los fabricantes intentan conseguir que pasemos más tiempo mirando una pantalla, Festina propone exactamente lo contrario: utilizar la tecnología cuando realmente aporta valor y olvidarse de ella el resto del tiempo.
Apresúrate lentamente… Quizá Augusto no estaba pensando en relojes inteligentes. Pero es difícil imaginar un consejo más apropiado para una época en la que permanecer conectado se ha convertido, muchas veces, en una obligación más que en una elección. Fiel a la identidad de la compañía, el Lotus Connected Full D, combina lo clásico de la horología con los últimos avances tecnológicos.
En una época en la que casi todos los relojes inteligentes compiten por captar nuestra atención con más notificaciones, más datos y más tiempo frente a la pantalla, una de las firmas relojeras más conocidas de Europa ha decidido mirar hacia el pasado. Mucho más atrás de lo que cabría imaginar. El nombre Festina procede de la expresión latina Festina lente, que podría traducirse como «apresúrate lentamente». La frase, atribuida al emperador Augusto, encerraba una idea aparentemente contradictoria: actuar con rapidez, pero sin precipitación; avanzar sin perder el control. Dos mil años después, esa filosofía parece especialmente pertinente.
Vivimos rodeados de dispositivos que reclaman nuestra atención a cada instante. Consultamos el teléfono cientos de veces al día, recibimos decenas de notificaciones y llevamos en la muñeca un reloj capaz de alertarnos de nuestros latidos, la distancia recorrida, los mensajes de nuestro buzón electrónico… La conectividad permanente, dicen, aumenta nuestra productividad, pero al mismo tiempo ha convertido la distracción en un estado casi continuo. Con el Lotus Connected Full D, la marca propone una idea diferente: que sea el usuario quien decida cuándo quiere estar conectado. La historia de Festina se ha sostenido en combinar la tradición relojera con la innovación tecnológica y es ese equilibrio el que define su nuevo reloj.
A diferencia de muchos relojes inteligentes, cuyo principal atractivo es ofrecer cada vez más información, el Connected Full D apuesta por una conectividad más selectiva. Su pantalla puede personalizarse para mostrar únicamente la información que el usuario considere realmente importante, mientras que las esferas intercambiables permiten alternar entre una apariencia clásica y una interfaz más tecnológica según el momento del día.
La idea responde a una tendencia cada vez más visible en el mundo de la tecnología: el llamado minimalismo digital. En lugar de eliminar la tecnología, busca utilizarla de forma más consciente, reduciendo las interrupciones innecesarias y devolviendo al usuario el control sobre su atención.
Naturalmente, el reloj incorpora las funciones que hoy se esperan de un dispositivo conectado. Monitoriza la actividad física diaria mediante objetivos visuales en forma de anillos, realiza seguimiento de diferentes parámetros relacionados con la salud, registra entrenamientos y mantiene sincronizadas las notificaciones del teléfono. Todo ello con una autonomía que alcanza hasta diez días, una cifra notablemente superior a la de muchos relojes inteligentes convencionales.
La construcción también refleja una clara apuesta por la relojería tradicional. La caja está fabricada en titanio, un material especialmente apreciado por combinar ligereza, resistencia a la corrosión y una elevada dureza. Sobre ella se sitúa un cristal de zafiro, uno de los materiales más resistentes a los arañazos utilizados actualmente en relojería, solo superado por el diamante.
El resultado es un dispositivo con una esfera de 44 mm y un peso de 84 gramos, pensado para el uso diario, con resistencia al agua de 5 ATM, agujas e índices luminiscentes que facilitan la lectura en condiciones de poca luz y un diseño que conserva la estética de un reloj analógico pese a incorporar funciones inteligentes, como la personalización de los botones.
Otro aspecto interesante es que Festina ha desarrollado una plataforma tecnológica propia para este modelo. Más allá del hardware, la compañía plantea el Connected Full D como un producto preparado para evolucionar mediante futuras actualizaciones de software, prolongando así su vida útil y adaptándose a nuevas funciones con el paso del tiempo. Mientras mantiene una estética clásica.
El reloj está disponible en ocho acabados diferentes y tiene un precio de 599 euros, situándose en un segmento premium donde compite tanto con relojes inteligentes de alta gama como con relojes tradicionales de calidad. Pero quizá lo más llamativo del Connected Full D no sea ninguna de sus especificaciones técnicas. En un mercado donde casi todos los fabricantes intentan conseguir que pasemos más tiempo mirando una pantalla, Festina propone exactamente lo contrario: utilizar la tecnología cuando realmente aporta valor y olvidarse de ella el resto del tiempo.
Apresúrate lentamente… Quizá Augusto no estaba pensando en relojes inteligentes. Pero es difícil imaginarun consejo más apropiado para una época en la que permanecer conectadose ha convertido, muchas veces, en una obligación más que en una elección. Noticias de Tecnología y Videojuegos en La Razón
