Un rayo impacta en el cohete chino Long March 3B a los 30 segundos de despegar (vídeo)

Un rayo ha alcanzado al cohete chino Long March 3B apenas 30 segundos después de que despegara del Centro de Lanzamiento de Satélites de Xichang este jueves. El cohete transportaba un satélite de retransmisión de comunicaciones destinado a una órbita geoestacionaria.

Pese al incidente, la misión continuó adelante sin problemas aparentes. Según la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China, el Long March 3B colocó el satélite en la órbita prevista. Su función será facilitar las comunicaciones con la estación espacial Tiangong y prestar apoyo a otras misiones tripuladas del programa espacial chino.

Por qué un rayo puede impactar un cohete

Los cohetes pueden favorecer la formación de una descarga eléctrica al atravesar nubes cargadas. La columna de gases ionizados que dejan los motores crea un camino conductor que facilita el paso de la corriente. Por este motivo, un lanzamiento puede desencadenar un rayo incluso cuando no se está produciendo una tormenta eléctrica directamente sobre la plataforma.

Otros cohetes que fueron alcanzados por rayos: Saturn V, Soyuz-2.1b y Atlas/Centaur-67

Uno de los precedentes más conocidos ocurrió durante el lanzamiento del Apolo 12, la segunda misión en llevar astronautas a la superficie lunar, en noviembre de 1969. En esta ocasión, el Saturn V fue alcanzado dos veces durante el primer minuto de vuelo.

Las descargas provocaron una caída de tensión que dejó sin funcionamiento normal al sistema encargado de procesar las señales de los sensores de la nave. Este convertía mediciones como el voltaje, la presión o la temperatura en datos que podían mostrarse en los instrumentos de la cabina y transmitirse al centro de control. Por eso, aunque muchos sistemas seguían funcionando, los astronautas y los técnicos de Houston comenzaron a recibir lecturas incoherentes y no podían saber con certeza qué había resultado dañado.

El controlador de vuelo John Aaron reconoció el patrón y pidió que el sistema pasara a su ajuste auxiliar, diseñado para seguir funcionando con un voltaje más bajo. Alan Bean accionó el interruptor y las lecturas regresaron, lo que permitió comprobar el estado real de la nave y continuar la misión.

Otro caso se produjo en mayo de 2019, cuando un rayo alcanzó un cohete ruso Soyuz-2.1b pocos segundos después de su despegue desde el cosmódromo de Plesetsk. La descarga recorrió el vehículo sin afectar al desarrollo de la misión y el cohete consiguió colocar en órbita un satélite de navegación Glonass-M.

El desenlace fue muy distinto para el Atlas/Centaur-67 lanzado en marzo de 1987. El cohete atravesó una zona de nubes y desencadenó una descarga que alteró el funcionamiento de su sistema de guiado. Las órdenes incorrectas enviadas al vehículo provocaron que se desviara de su trayectoria y comenzara a desintegrarse menos de un minuto después del despegue.

A raíz de aquel accidente, la NASA reforzó sus criterios meteorológicos para los lanzamientos. Los denominados Lightning Launch Commit Criteria establecen cuándo una misión debe aplazarse por la presencia de nubes, tormentas, campos eléctricos o determinadas condiciones atmosféricas capaces de provocar una descarga.

Estas normas no se limitan a evitar tormentas visibles. También tienen en cuenta la posibilidad de que el propio cohete desencadene un rayo al atravesar una nube electrificada. Desde la aplicación estricta de estos protocolos, ningún vehículo lanzado en Estados Unidos ha vuelto a interceptar o provocar una descarga durante el ascenso, según la NASA.

 La descarga no impidió que el cohete cumpliera su misión y recuerda a otros casos similares que llevaron a la NASA a endurecer sus protocolos de lanzamiento  

Un rayo ha alcanzado al cohete chino Long March 3B apenas 30 segundos después de que despegara del Centro de Lanzamiento de Satélites de Xichang este jueves. El cohete transportaba un satélite de retransmisión de comunicaciones destinado a una órbita geoestacionaria.

Pese al incidente, la misión continuó adelante sin problemas aparentes. Según la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China, el Long March 3B colocó el satélite en la órbita prevista. Su función será facilitar las comunicaciones con la estación espacial Tiangong y prestar apoyo a otras misiones tripuladas del programa espacial chino.

Por qué un rayo puede impactar un cohete

Los cohetes pueden favorecer la formación de una descarga eléctrica al atravesar nubes cargadas. La columna de gases ionizados que dejan los motores crea un camino conductor que facilita el paso de la corriente. Por este motivo, un lanzamiento puede desencadenar un rayo incluso cuando no se está produciendo una tormenta eléctrica directamente sobre la plataforma.

Otros cohetes que fueron alcanzados por rayos: Saturn V, Soyuz-2.1b y Atlas/Centaur-67

Uno de los precedentes más conocidos ocurrió durante el lanzamiento del Apolo 12, la segunda misión en llevar astronautas a la superficie lunar, en noviembre de 1969. En esta ocasión, el Saturn V fue alcanzado dos veces durante el primer minuto de vuelo.

Las descargas provocaron una caída de tensión que dejó sin funcionamiento normal al sistema encargado de procesar las señales de los sensores de la nave. Ese equipo convertía mediciones como el voltaje, la presión o la temperatura en datos que podían mostrarse en los instrumentos de la cabina y transmitirse al centro de control. Por eso, aunque muchos sistemas seguían funcionando, los astronautas y los técnicos de Houston comenzaron a recibir lecturas incoherentes y no podían saber con certeza qué había resultado dañado.

El controlador de vuelo John Aaron reconoció el patrón y pidió que el sistema pasara a su ajuste auxiliar, diseñado para seguir funcionando con un voltaje más bajo. Alan Bean accionó el interruptor y las lecturas regresaron, lo que permitió comprobar el estado real de la nave y continuar la misión.

Otro caso se produjo en mayo de 2019, cuando un rayo alcanzó un cohete ruso Soyuz-2.1b pocos segundos después de su despegue desde el cosmódromo de Plesetsk. La descarga recorrió el vehículo sin afectar al desarrollo de la misión y el cohete consiguió colocar en órbita un satélite de navegación Glonass-M.

El desenlace fue muy distinto para el Atlas/Centaur-67 lanzado en marzo de 1987. El cohete atravesó una zona de nubes y desencadenó una descarga que alteró el funcionamiento de su sistema de guiado. Las órdenes incorrectas enviadas al vehículo provocaron que se desviara de su trayectoria y comenzara a desintegrarse menos de un minuto después del despegue.

A raíz de aquel accidente, la NASA reforzó sus criterios meteorológicos para los lanzamientos. Los denominados Lightning Launch Commit Criteria establecen cuándo una misión debe aplazarse por la presencia de nubes, tormentas, campos eléctricos o determinadas condiciones atmosféricas capaces de provocar una descarga.

Estas normas no se limitan a evitar tormentas visibles. También tienen en cuenta la posibilidad de que el propio cohete desencadene un rayo al atravesar una nube electrificada. Desde la aplicación estricta de estos protocolos, ningún vehículo lanzado en Estados Unidos ha vuelto a interceptar o provocar una descarga durante el ascenso, según la NASA.

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