“Han ido a pillar”: casi toda España se suma a la PAU en una Selectividad blindada con detectores de frecuencia

Examen de la Selectividad, este martes, en la Universidad de Valencia.

Cientos de chavales están arracimados frente a las puertas de las grandes aulas del campus de Tarongers de la Universidad de Valencia.

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Una alumna recibe un ejercicio de la PAU este martes en la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla.  La adolescencia, Manuel Vicent, Emilia Pardo Bazán y la invasión musulmana de la Península, en las preguntas de los ejercicios  

Cientos de chavales están arracimados frente a las puertas de las grandes aulas del campus de Tarongers de la Universidad de Valencia.

—¿Estás nervioso?

—Sí, un poco, aunque ha sido peor en el autobús, cuando venía hacia aquí, dice Sergio, de 18 años, que hace cola frente a una de ellas. Quiere estudiar el Grado en Inteligencia Artificial. “Piden un 11 y algo”, añade, “así que está difícil”.

La Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) de 2026, que inauguraron el lunes los estudiantes de la Comunidad de Madrid, se ha extendido este martes a otras 14 autonomías, incluida la Comunidad Valenciana, donde la Selectividad coincide con una huelga indefinida del profesorado que dura ya cuatro semanas. Algunos de los docentes que vigilan las pruebas llevan las camisetas o los chalecos verdes que caracterizan la movilización. Pero los exámenes se están desarrollando sin incidentes. “Yo soy profesor de universidad, intenté dimitir como corrector de la PAU en apoyo a la huelga”, comenta uno de los docentes que patrulla un pasillo en la Facultad de Derecho, “pero adelantaron unos días la constitución del tribunal y, a partir de estar formado, ya no permitían renuncias”.

Como sucedió el lunes en Madrid, en la mayor parte de las autonomías que se han sumado a las pruebas este martes, se han utilizado detectores de frecuencia para evitar que los estudiantes copien con ayuda de la IA utilizando nanopinganillos u otros aparatos difíciles de detectar (como calculadoras conectadas a internet), algo que hasta ahora solo sucedía en Galicia. “Hay al menos uno de estos detectores de mentiras en cada tribunal, y los iremos pasando por todas las aulas”, comenta uno de los profesores que vigilan la prueba. 25.666 estudiantes matriculados en la fase obligatoria, un 8% más que el año anterior.

Adolescencia

El primer ejercicio en la PAU en todas las comunidades es el de Lengua Castellana y Literatura. Y en Valencia ha incluido un fragmento de El Tesoro, un cuento de Emilia Pardo Bazán. El artículo de opinión ha sido Soltar la mano, de Pilar Galán Rodríguez, publicado en febrero en Informaciones, que trata sobre la adolescencia vista desde los ojos de los padres. Una de las profesoras que vigilaban la prueba comentaba que el ejercicio le parecía un poco difícil. “Me parece un poco ambiguo. Los estudiantes están haciendo muchas preguntas, y es normal que las hagan”. La visión de los chavales era parecida: “Me ha parecido difícil, sobre todo la parte de Morfología”, decía a la salida Aitana, “y el artículo de opinión se entendía bien, pero me ha costado extenderme sobre el tema”.

En Andalucía, la comunidad autónoma con más estudiantes, este martes estaban llamados a examinarse 53.495 alumnos procedentes de Bachillerato y Formación Profesional de Grado Superiores, un 5% más que el año pasado, lo que convierte a la convocatoria en la más concurrida de la historia. A los nervios por enfrentarse a un maratón de ejercicios, en un entorno distinto al de sus centros, rodeados de compañeros con los que nunca han coincidido y sabiendo en muchos casos que se juegan la nota para encarar su futuro personal y profesional, este año se ha sumado la novedad de los detectores de frecuencia, que los supervisores, al azar, podían utilizar a la entrada de las aulas. El control no ha deparado, sin embargo, grandes sorpresas, al menos en el primer examen. “Solo se ha activado con una estudiante porque le han pitado los pendientes”, ha explicado la vicerrectora de Estudiantes, Carmen Garrido.

“A mí no me han pasado el aparato”, comenta José Antolín, de 17 años. Hace un rato que ha terminado el primer examen de Lengua y Literatura en la sede del Rectorado de la Universidad de Sevilla y ahora aguarda a entrar en el de Historia de España. Los nervios se han reducido, pero siguen revoloteando en el estómago. “Ha sido más fácil de lo que pensaba”, reconoce, mientras otros compañeros alrededor corroboran la impresión. Les ha tocado analizar un extracto de la columna Las buenas maneras, que Manuel Vicent publicó en EL PAÍS el 18 de mayo de 2025. “No sabía quién era, pero ha estado muy bien”, cuenta Antolín. Más problemas han planteado las preguntas sobre género literario. “Ha tocado teatro, nunca había entrado, han ido a pillar”, comentaba Pilar, otra estudiante de Sevilla capital, secundada en su opinión por otros compañeros. Ella, que quiere hacer Educación Infantil, confía, no obstante, en que lo ha defendido. “No lo esperaba, pero creo que lo he salvado”, cuenta.

También han entrado Valle Inclán y Lorca. “Hay amigos que solo se habían estudiado la Generación del 27, por aquello de que iba a ser el aniversario en breve y parecía que era lo que iba a caer sí o sí. Yo me miré todo, menos mal”, cuenta Antolín. La Generación del 27, sin embargo, sí ha estado presente con un poema del poeta sevillano Luis Cernuda. El examen de Historia de España ha permitido elegir entre un fragmento de la Constitución de 1845 y otro de un discurso de Franco de 1966. En otro apartado, en el que los chavales también podían elegir, las preguntas incluían: “¿Por qué apelativo son conocidos los reyes Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón?”, “¿qué es el Despotismo Ilustrado?”, y “¿cuándo se produce la invasión de la Península Ibérica por parte de los musulmanes?”.

Menos nervios en Madrid

Los estudiantes madrileños daban la impresión este martes de estar menos preocupados que en la primera jornada de la PAU. En la Escuela Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad Politécnica, Irene Alonso, que quiere estudiar Odontología, comentaba que estaba más tranquila después de haber ensayado el formato de examen y haber pasado “los nervios del primer día”. El primer ejercicio de la mañana ha sido el de Lengua Extranjera II y, después de un breve receso, Historia de España. Samuel Pérez también ve ahora más factible poder entrar en el grado en Ingeniería Naval: “Los exámenes no han sido tan difíciles como los de ayer. Y hoy terminamos más temprano y podemos seguir estudiando para las pruebas que faltan”. La nota de corte para la titulación que desea estudiar ronda los 10,5 puntos (sobre un máximo de 14), y por ello va a presentarse a los ejercicios optativos este miércoles y jueves, que permiten incrementar la calificación hasta cuatro puntos.

Lo mismo hará Daniela Benito, alumna del nuevo Bachillerato General (implantado en 2021 tras la aprobación de la actual ley educativa, la Lomloe), que quiere estudiar el doble grado en Derecho y Estudios Internacionales, cuya nota de corte supera el 13. La estudiante afirma, sin embargo, que sentía más presión antes de empezar la PAU que una vez que ha empezado a enfrentarse a ella. “Son exámenes como los que hemos hecho todo el año”. Entre examen y examen, muchos estudiantes siguen repasando, y en los pasillos se ha instalado un murmullo que transmite más la sensación de cotilleo entre amigos que de nerviosismo.

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