Henry Alviárez, secretario de organización de Vente Venezuela: “María Corina Machado regresará pronto”

Henry Alviarez, coordinador nacional de Vente Venezuela, en la sede del partido politico el 13 de Mayo del 2026.

Henry Alviárez, secretario de Organización de Vente Venezuela, el partido de María Corina Machado, salió de prisión hace tres meses. Estuvo dos años en El Helicoide y hoy sigue bajo régimen de presentación quincenal en los tribunales. Antes, en 2023, había pasado meses asilado en la embajada de Países Bajos en Caracas. Fue uno de los primeros dirigentes nacionales de su partido llevados a la cárcel: en total, 200 militantes terminaron presos antes del 3 de enero de 2026. Acusado de traición a la patria, terrorismo y asociación para delinquir, su caso no ingresó en los beneficios de la ley de amnistía —como le ocurrió a más de la mitad de esos 200 detenidos tras las presidenciales de julio de 2024. Todavía quedan seis militantes de Vente en la cárcel.

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 El aliado de la opositora recorre el país liderando la expansión política del partido, hoy “en plena crisis de crecimiento”  

Henry Alviárez, secretario de Organización de Vente Venezuela, el partido de María Corina Machado, salió de prisión hace tres meses. Estuvo dos años en El Helicoide y hoy sigue bajo régimen de presentación quincenal en los tribunales. Antes, en 2023, había pasado meses asilado en la embajada de Países Bajos en Caracas. Fue uno de los primeros dirigentes nacionales de su partido llevados a la cárcel: en total, 200 militantes terminaron presos antes del 3 de enero de 2026. Acusado de traición a la patria, terrorismo y asociación para delinquir, su caso no ingresó en los beneficios de la ley de amnistía —como le ocurrió a más de la mitad de esos 200 detenidos tras las presidenciales de julio de 2024. Todavía quedan seis militantes de Vente en la cárcel.

A pesar de eso, el secretario de Organización del partido que fundó Machado en 2012 está en plena gira nacional. Con la opositora fuera del país, es Alviárez (Barquisimeto, 1967) quien está a cargo. Reconstruye una organización que, según afirma, “si tiene alguna crisis, es de crecimiento”: cuando lo llevaron a El Helicoide tenía unos 50.000 militantes inscritos. Al salir y retomar el contacto con el liderazgo interior, dice que ya registran 108.000. “La prisión fue una experiencia necesaria, no deseada, pero importante. Era fundamental tener claro a quién enfrenta uno. No se puede pasar un río caudaloso sin mojarse.”

“Salgo a recorrer el país cada día y medio”, relata. “El viernes pasado estuve en Guanare, luego en Acarigua; el domingo en San Diego. El lunes, viajé a San Carlos y Tinaquillo; el miércoles, a San Juan de los Morros. El viernes volví a Caracas a reunirme con actores de la sociedad civil. Mañana me voy a Punto Fijo. El viernes estoy en Coro, luego en Cabimas. El sábado seguimos a Maracaibo; el domingo vamos a Carora. En algunos de estos pueblos hemos juramentado hasta 800 personas en dos o tres días de visita. Vivo todos los días un enorme deseo de cambio en las calles”, asegura.

Alviárez cuenta que habla con Machado todos los días, en ocasiones, varias veces. “Ella va a volver en poco tiempo, porque todo va avanzando favorablemente. En un plazo cercano al año deberíamos tener unas elecciones”, aventura. Alviárez le resta importancia a las declaraciones de Donald Trump sobre incorporar a Venezuela como estado 51. Para él, lo relevante es el compromiso bipartidista en el Congreso estadounidense, que le exigirá a Washington resultados concretos en el proceso iniciado el 3 de enero. “Venezuela tiene que recuperar su soberanía popular, es todo. Tenemos una línea política coherente, buenas relaciones con la Plataforma Unitaria —espacio del cual no formamos parte— y estamos trabajando muchísimo con la sociedad civil”.

Abogado graduado en la Universidad de los Andes, casado y con dos hijos, Alviárez se formó en la doctrina de la democracia cristiana. En los noventa fue activista gremial y en 2000, cofundador de Primero Justicia. En 2015 conoció a Machado y no mucho después se incorporó a Vente, donde fue asumiendo responsabilidades logísticas y políticas a nivel nacional. Los primeros años fueron difíciles: la siembra no germinaba, el partido no crecía y los espacios para la política se reducían. El despegue llegó con las primarias de 2023, en las que Machado arrasó.

“Al salir de la cárcel, el partido estaba clausurado”, recuerda. “Con nosotros se ensañaron a todo nivel: primero desmantelaron los equipos estratégicos —electoral, comunicaciones—; luego se llevaron a los jefes de campaña de Trujillo, Vargas y Yaracuy. Después vinieron por mí y por Dinorah Hernández. Otros cinco miembros de la dirección terminaron asilados en la embajada argentina. Nos quitaron la sede nacional y varios comandos regionales. Tengo ahora ocho coordinadores regionales en el exilio. Fue un momento muy duro.”

Pero al iniciarse la apertura política del 3 de enero —tras el arresto de Nicolás Maduro y Cilia Flores— la estructura de Vente recuperó su tamaño rápidamente. Luego empezó a crecer. Alviárez no toma aviones, pero recorre el país en automóvil. “En cada pueblo lo compruebo: hay centenares, miles de personas que quieren incorporarse. La policía nos sigue de lejos, nos toma fotos, pero no se han vuelto a meter con nosotros.”

Y para ilustrar la “crisis de crecimiento”, Alviárez se explica: “Tenemos que tener puertas abiertas, pero también cuidado con los ambiciosos, los que no tienen ética. Así fue que entraron los alacranes a los partidos de la oposición. Hay que poner un filtro, pero tampoco puedes limitar el crecimiento ni aceptar feudos, porque de pronto hay quienes no quieren dirigentes nuevos para no tener competencia”.

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