María Fernanda Espinosa: “La ONU debe recuperar su autoridad como mediador, sobre todo en la prevención de conflictos”

María Fernanda Espinosa, exministra ecuatoriana que aspira a ser la próxima secretaria general de la ONU, el pasado viernes frente a la sede de la organización, en Nueva York.

Cuando la carrera para elegir al próximo -o próxima- secretario general de Naciones Unidas parecía reducida solo a cuatro nombres, la semana pasada emergió uno nuevo, el de María Fernanda Espinosa, exministra ecuatoriana y antigua presidenta de la Asamblea General de la ONU. No está claro si esta nueva candidata a sustituir a António Guterres a partir del próximo 1 de enero tiene muchas posibilidades frente a los nombres que ya estaban en liza -la costarricense Rebeca Grynspan, el argentino Rafael Grossi, la chilena Michelle Bachelet y el senegalés Macky Sall-. Pero al menos su aparición, a propuesta del Gobierno del pequeño país de Antigua y Barbuda, ha añadido algo de variedad a una competición que hace 10 años había convocado a 13 aspirantes. No es descartable que en las próximas semanas aparezcan algunos más.

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María Fernanda Espinosa, el viernes en Nueva York.  Laexministra ecuatoriana, quinta candidata para liderar Naciones Unidas, cree que un paso para sacar al organismo de la crisis financiera es reevaluar los mandatos que emite  

Cuando la carrera para elegir al próximo -o próxima- secretario general de Naciones Unidas parecía reducida solo a cuatro nombres, la semana pasada emergió uno nuevo, el de María Fernanda Espinosa, exministra ecuatoriana y antigua presidenta de la Asamblea General de la ONU. No está claro si esta nueva candidata a sustituir a António Guterres a partir del próximo 1 de enero tiene muchas posibilidades frente a los nombres que ya estaban en liza -la costarricense Rebeca Grynspan, el argentino Rafael Grossi, la chilena Michelle Bachelet y el senegalés Macky Sall-. Pero al menos su aparición, a propuesta del Gobierno del pequeño país de Antigua y Barbuda, ha añadido algo de variedad a una competición que hace 10 años había convocado a 13 aspirantes. No es descartable que en las próximas semanas aparezcan algunos más.

Espinosa, que también tiene nacionalidad española por haber nacido en Salamanca mientras sus padres estudiaban allí y ahora ella misma vive en Madrid, explica su decisión de presentarse precisamente por esa necesaria diversidad. “El mundo está dividido, polarizado. Hay más conflictos. Los retos son enormes. Pero, ¿por qué hay tan pocas opciones para liderar la ONU, aunque las candidaturas sean buenas? Eso me motivó“, aseguraba a EL PAÍS el pasado viernes en Nueva York.

La ecuatoriana, de 61 años, no cuenta con un gran respaldo institucional a su campaña. La entrevista se realizó en el lobby de un hotel cercano a la sede de la ONU, con el ruido de las aspiradoras de fondo. Pero ella se ve con posibilidades. Y sobre todo cree que tiene algo que aportar: su visión de lo que debe ser en los próximos años un organismo sumido en una crisis existencial, tanto por su pérdida de peso en los grandes conflictos que desangran al mundo como por su precaria situación financiera.

Sobre el primer aspecto, Espinosa admite que es poco realista pensar que la ONU pueda ser todopoderosa. “Pero sí debe recuperar su autoridad, su legitimidad, su condición de plataforma universal, su rol mediador… Sobre todo en la prevención de conflictos”.

Respecto a la crisis financiera, apuesta por ahondar el plan actual de recortes en el presupuesto y de personal y optimizar la gerencia. Pero cree que esto no basta. “Hay un proceso muy interesante: la revisión de los 40.000 mandatos que tiene la organización. Tener la capacidad de decir aquí hay una duplicación, aquí se puede achicar”.

Espinosa aboga por mirar con detalle el impacto de cada una de las operaciones de paz -que se llevan en torno a la mitad del presupuesto de la ONU- y actuar en consecuencia. “Hay presencia de la ONU con operaciones de paz por más de 20 años y cuestan un montón de dinero. Tienes 250 millones de personas con necesidades de respuesta humanitaria y la ONU está atendiendo a menos de 100 millones porque no tiene los recursos”.

La diplomática ecuatoriana se revuelve contra quienes consideran que la ONU ha perdido ya su sentido. “Tiene un rol irreemplazable por su carácter universal, su condición de gran reguladora, de gran fábrica del derecho internacional y su capacidad de convocar”. Pero al mismo tiempo admite que el mundo ha cambiado y que otras muchas iniciativas, regiones y países que están actuando “de manera decidida en los espacios de paz y seguridad”. Para ello, asegura, hay que encontrar cuál es el nicho de la ONU y cómo se puede colaborar con el fin común de la paz.

¿Qué opina de iniciativas como la llamada Junta de Paz para Gaza organizada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y que algunos analistas ven como el germen de una ONU bis en la que siempre prevalezcan los intereses de Trump y sus aliados? “No veo en absoluto cómo esas iniciativas de países o grupos de países debilitan a la ONU. Por el contrario, las veo como posibilidades de potenciar su rol en otras condiciones, como el gran garante, como el observador”, responde. Sobre la reforma del sistema de veto en el Consejo de Seguridad prefiere no opinar, ya que, argumenta, está en manos de los Estados.

Espinosa oscila entre el lenguaje diplomático de respeto al secretario general saliente con la venta de su candidatura. A la pregunta de si a Guterres le ha faltado una voz más propia y asumir más riesgos para colocar a la ONU en el centro de la resolución de los conflictos mundiales, responde: “Cuando estamos en un proceso de recambio de liderazgo, es muy fácil criticar a quien estaba y decir ‘yo lo voy a hacer mejor y diferente”. Pero al instance añade: “Y sí, yo lo haría mejor, diferente. Soy persistente. Me gusta estar donde soy necesaria y ser la primera en llegar”.

Parece llegado el momento de que a la cabeza de la ONU esté una persona de Latinoamérica, algo que no había ocurrido desde que en 1992 abandonara la Secretaría General el peruano Javier Pérez de Cuéllar. Y puede ser que esta vez recaiga en una mujer, un hecho insólito en los 80 años de historia del organismo. Por eso, no es casualidad que cuatro de los cinco candidatos cumplan el primer requisito; y tres sean a la vez mujer y latinoamericana. Espinosa desea que se cumplan los dos.

“A pesar de no ser una regla escrita, es deseable que se respete la rotación regional para mostrar que todas tienen igualdad de oportunidades”, asegura. ¿Y sobre la importancia de que una mujer mande en la ONU?: “Hay que ir más allá de la simplicidad de decir que somos la mitad. Esta es una oportunidad para mostrar la capacidad y la fuerza de mujeres latinoamericanas. Me siento muy honrada de estar acompañada por dos mujeres muy poderosas. América Latina está mostrando músculo y capacidad. Si no sale ninguna, no será por falta de mujeres competentes. No podemos dar ese pretexto”.

Para terminar, ¿qué haría en su primer día como secretaria general si resultara elegida?: “Una reunión con mi equipo previamente seleccionado, que tendrá que reflejar la diversidad del mundo, con un equilibrio en representación regional y de género. Y, por supuesto, contar con la mejor gente. Y luego tendría una reunión con el staff, que ha sufrido mucho en este tiempo. Vemos una desmoralización de los equipos humanos de la ONU. Uno de los temas principales en cualquier organización es el manejo del talento humano. Si uno no tiene un colectivo motivado, es muy difícil que vaya a ser eficiente”.

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