Israel inicia la interceptación de los barcos de la flotilla cuando se acercaban a Gaza

El ejército de Israel ha iniciado en la mañana de este lunes las operaciones para interceptar y frenar la travesía de algo más de medio centenar de embarcaciones de la Global Sumud Flotilla que navegaban a unas 250 millas náuticas (460 kilómetros) de la costa de la franja de Gaza cargadas con ayuda humanitaria. Tras meses de preparación y semanas de viaje por el mar Mediterráneo, la flotilla, que partía en este último tramo desde el puerto turco de Marmaris, pretende romper el bloqueo que Israel mantiene sobre la Franja desde hace casi 20 años.

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Una fragata se acercaba este lunes a las embarcaciones de la flotilla rumbo a Gaza. El ejército israelí detiene en primer lugar a la nave nodriza, ‘Furleto’. Las embarcaciones, que navegaban cerca de Chipre, se dirigían al romper el bloqueo de la Franja  

El ejército de Israel ha iniciado en la mañana de este lunes las operaciones para interceptar y frenar el rumbo de algo más de medio centenar de embarcaciones de la Global Sumud Flotilla a pocas horas de su llegada a la costa de la franja de Gaza con ayuda humanitaria. Tras meses de preparación y semanas de navegación por el Mediterráneo, la flotilla, que partía en este último tramo desde el puerto turco de Marmaris, iba a tratar de romper el bloqueo que Israel mantiene sobre la Franja desde hace casi 20 años.

El protocolo de emergencia se activó a las 7.40, cuando cámaras CCTV confirmaron el acercamiento de embarcaciones militares y lanchas zodiac que comenzaron a maniobrar entre los 54 barcos de los activistas. La primera nave interceptada fueron la nave nodriza Furleto, seguida de la Ziofaster y Holy Blue, que ya había sido interceptada hace dos semanas y recuperada en tiempo récord en la isla de Creta. Mientras, el resto de la flotilla seguían su rumbo e intentaban dispersarse y ejecutar maniobras evasivas.

Los barcos civiles encendieron motores, aumentaron revoluciones y abandonaron parcialmente la navegación a vela para alcanzar velocidades cercanas a los seis nudos, en un intento de evitar el abordaje. Según participantes de la misión, una nave militar y otra mercante se aproximaron desde el este, desde Chipre, mientras las comunicaciones sufrían interferencias y la radio de la flotilla era intervenida. A diferencia de interceptaciones anteriores, realizadas de noche, esta operación se desarrolla durante el día y podría extenderse toda la jornada si las embarcaciones continúan avanzando hacia Gaza

La flotilla se encontraba a primera hora cerca de este lunes a la altura de Chipre, en navegación hacia el este con destino la costa de Gaza. “Una vez más, una provocación por el simple hecho de provocar: otra llamada ‘flotilla de ayuda humanitaria’ sin ayuda humanitaria alguna”, ha manifestado el Ministerio de Exteriores israelí en un mensaje en X. “El propósito de esta provocación es servir a Hamás, desviar la atención del rechazo de Hamás a desarmarse y obstaculizar el progreso en el plan de paz del presidente Trump”, ha proseguido la nota del departamento dirigido por Gideon Saar.

“Será esta noche o la siguiente”, decían miembros de la tripulación poco antes de que las lanchas rápidas de Israel llegasen a la zona. El pasado 30 de abril y cuando 55 barcos de la flotilla bordeaban la costa de Grecia, el ejército israelí hizo una primera interceptación y arrestó a 175 personas de una veintena de embarcaciones. Dos de los tripulantes, el hispano-palestino Saif Abukeshek y el brasileño Thiago Ávila, fueron arrestados y enviados a Israel, mientras que el resto fue puesto en libertad en un puerto griego. Abukeshek y Ávila fueron puestos en libertad el pasado día 9.

Durante la pasada noche y ante el temor de una detención inminente, en el interior de los botes había nerviosismo. Los tripulantes inexpertos caminaban con el rostro pálido, vapuleados por el mar nauseabundo. En el último tramo rumbo a Gaza, los barcos se habían dividido en grupos reducidos de embarcaciones que navegaban y se vigilaban mutuamente.

—“¿Qué es eso?”, apunta uno al cielo ante el temor de la llegada de drones israelíes como sucedió durante el viaje de esta iniciativa el pasado septiembre.

—“Creo que es un avión comercial, va recto”, responde otro.

Un día antes de partir, se informó que navegarían en paralelo, divididos en 13 grupos y desplegados en una línea frente a la costa de la Franja, en una nueva estrategia que buscaba burlar —o al menos retrasar— una posible captura por parte del Shayetet 13, la unidad de comandos navales de Israel.

La organización también dio a algunos participantes —especialmente a quienes ya habían sido interceptados antes y a otros que seguían indecisos— la posibilidad de abandonar la misión en el último puerto, el de Marmaris. Algunos reconocían sentir “miedo”, estar en “otro momento de la vida” o simplemente haber planeado retirarse desde el inicio para evitar que Israel les vetara la entrada en el futuro.

El pasado viernes, en los fondeaderos de Turquía, se incorporaron 170 participantes y 15 embarcaciones. Entre abandonos y nuevas incorporaciones, resilientes y dubitativos, la flotilla sumaba este lunes a bordo unos 500 activistas y tripulantes.

El último tramo desde Turquía hasta Gaza se había retrasado por problemas técnicos con algunos botes. El sistema Starlink, la conexión satelital de Elon Musk. Algunos barcos fondearon en la ensenada turca de Arasan, cerca de Anatolia, reparando sistemas de piloto automático que se habían roto en un mar alborotado, ajustando cabos y cables zarandeados por el viento y visitando por última vez a amigos de otros botes. Repuestos, retomaron todos juntos la navegación hacia Gaza desde el sur de la península.

Los activistas han llegado a este último viaje agotados. El movimiento constante de los botes sobre olas de tres metros y vientos de 15 nudos ha provocado mareos entre muchos participantes, agravados por las guardias nocturnas y el temor a posibles ataques israelíes.

Los voluntarios llevan semanas ensayando distintos escenarios de asalto, interceptación e incluso ataques con drones, simulacros que ahora se sienten cada vez más reales y necesarios. Las tareas están repartidas: uno debe llevar agua a cubierta; otro, asegurar el rastreador Garmin; la médico sube las medicinas; y la capitana se encargará de lanzar por la borda la tableta utilizada para las comunicaciones por Signal y la aplicación Pelorus.

Tras la interceptación frente a Grecia el 30 de abril, la flotilla reconoció fallos de coordinación y rediseñó su estrategia para navegar en pequeñas escuadrillas descentralizadas y evitar que la captura de un solo barco desarticule al resto. La operación preveía inicialmente más de 70 embarcaciones, pero la intervención israelí en aguas internacionales redujo las posibilidades de alcanzar Gaza de forma simultánea.

“Brasil, Turquía y España se opusieron a la ilegalidad de la interceptación. Es parte de nuestro trabajo: queremos que los gobiernos se enfrenten a ello. Israel actúa así porque nadie se opone y apela al derecho internacional”, explicó a EL PAÍS Abukeshesh, uno de los líderes de la flotilla, tras ser liberado.

Dentro de la flotilla también existen diferencias sobre el propósito principal de la misión. Un informe interno resumía esas tensiones: “Algunos creen que nuestro propósito es desafiar al ‘establishment sionista’, otros dicen que es ‘romper el asedio’. Otros sostienen que es ‘alcanzar la costa de Gaza”.

Aunque las embarcaciones transportan medicinas y ayuda humanitaria, la propia organización reconoce que el envío tiene un carácter principalmente simbólico y que el objetivo central es desafiar el bloqueo israelí. Se trata, hasta ahora, del mayor intento civil de llegar a Palestina por mar desde el Mediterráneo europeo.

En uno de los barcos viaja Margarett Connolly, ciudadana europea y hermana de la jefa de Estado de Irlanda, Catherine Connolly. Ante una posible interceptación, hace un llamamiento a los gobiernos comunitarios: “Hemos llegado demasiado lejos. Podemos responsabilizar al Gobierno irlandés si somos interceptados. Hagamos que la Unión Europea se avergüence de su complicidad”.

La flotilla reúne personas de contextos muy distintos: en el barco, mujeres musulmanas vistiendo hiyab conviven con marineros ateos a torso desnudo; europeos que viven en comunidades rurales comparten en tierra sus historias de vida con latinoamericanos y turcos.

Malasia, así como España y Francia, es uno de los países con mayor participación dentro de la flotilla. Turquía ocupa el primer lugar. El recuerdo del MV Mavi Marmara sigue muy presente entre los participantes, especialmente en los últimos días de travesía. La embarcación turca fue atacada por Israel hace 20 años en la interceptación más sangrienta de una flotilla hacia Gaza: murieron nueve tripulantes e Israel terminó pidiendo disculpas y compensando a las familias de los activistas.

El episodio se estudiaba durante los ejercicios de preparación y se pide explícitamente a los participantes que no reaccionen de forma abrupta y sigan las instrucciones de los comandos en caso de abordaje.

—“Detened el motor, manos arriba. Esto no es un juego. ¿Quién es el capitán?”— es lo último que los activistas esperan escuchar de un soldado israelí. En un inglés con acento hebreo, los conduciría cautivos.

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