El ratón simétrico y ligero, diseñado para la competición e inspirado en los modelos utilizados por jugadores profesionales, se ha convertido rápidamente en uno de los productos más populares en las tiendas gaming. En este segmento, el Turtle Beach Burst II Pro, se ofrece entre el grupo de los más ambiciosos de la oferta actual.
Como era de esperar, su diseño prioriza el rendimiento, la latencia y duración de la batería, con una amplia personalización en un cuerpo ligero de tan solo 57 gramos que integra un sensor Owl-Eye de 30.000 DPI, frecuencia de sondeo de hasta 8.000 Hz, switches ópticos Titan, conexión inalámbrica de 2,4 GHz y Bluetooth 5.3. Todo en él se orienta hacia un uso claramente competitivo, pero la cuestión está en comprobar si esa base técnica se traduce en un uso convincente. Después de probar una unidad durante varias semanas, estas son nuestras impresiones.
Contenido de la caja, diseño y ergonomía
Para comenzar, dentro de la caja viene el propio ratón, un dongle USB para 8K, el cable PhantomFlex de 1,8 metros, un adaptador USB-A a USB-C, cinta antideslizante y varios juegos de recambios de PTFE, algo que sinceramente se agradece porque no es lo más habitual en este segmento y permite regular el deslizamiento según gustos o costumbre.
Su diseño minimalista resulta bastante sobrio, con una carcasa simétrica de líneas limpias y sin RGB más allá del pequeño LED indicador. Aun así, esa estética limpia termina siendo una virtud, ya que, con sus 57 gramos y tacto firme, la ergonomía sin estridencias del Burst II Pro se adapta realmente bien a manos medianas y a un agarre tipo claw.
Botones, rueda y software
El Burst II Pro monta ocho botones y permite llegar a 15 funciones mediante EasyShift, una cantidad más que suficiente para un ratón de este corte. Los clics principales usan switches ópticos Titan con una vida útil anunciada de 100 millones de pulsaciones, y en la práctica transmiten un tacto seco, limpio y muy agradable. La parte menos convincente está en el botón para cambiar el DPI, ya que su ubicación en la zona frontal izquierda obliga a recolocar un poco la mano para pulsarlo, mientras que la rueda, por su parte, funciona correctamente, aunque tiene un punto más básico que el resto del conjunto.
Rendimiento en la arena
Durante las partidas en las que nos hemos confiado al Burst II Pro, el ratón saca a relucir sus mejores virtudes gracias al sensor de 30.000 DPI, con seguimiento de hasta 750 IPS y una tasa de sondeo que puede llegar a 8.000 Hz. Se trata de cifras muy altas que, en la práctica, se traducen en un seguimiento del movimiento muy preciso, sobre todo en desplazamientos cortos y pequeñas correcciones.
La frecuencia de sondeo de 8.000 Hz también se aprecia en el uso real y aunque no cambia el conjunto, sí aporta una respuesta más inmediata y una sensación de mayor control. Turtle Beach cifra la latencia en 0,125 ms y, aunque ese dato depende del conjunto del sistema, la sensación general sí va en esa línea de rapidez y control. Aun con todo, no todo es perfecto y habría venido bien algún tipo de indicador en el dongle para saber qué frecuencia está activa en cada momento, sobre todo en un producto que invita a trastear con ese apartado.
En cuanto a juegos, especialmente en el segmento de propuestas competitivas de disparos, el periférico deja una impresión muy buena gracias a una respuesta rápida y la sensación de control cuando hace falta apuntar con mucha precisión. Por ejemplo, en títulos como ‘Counter-Strike 2‘ o ‘Battlefield 6‘, se agradece ese control en micromovimientos, algo especialmente útil al rectificar un disparo con apenas margen de tiempo.
Autonomía y conectividad
El Burst II Pro puede funcionar por 2,4 GHz, Bluetooth 5.3 o con cable y esa triple conexión le aporta mucha flexibilidad, tanto para usarlo en un PC principal como para moverlo entre varios equipos sin demasiadas complicaciones gracias a su compatibilidad con consolas y Mac, aunque el soporte completo de Swarm II se limita a Windows.
En cuanto a la batería, Turtle Beach promete una autonomía de hasta 40 horas con sondeo de 8.000 Hz, 150 horas a 1.000 Hz por 2,4 GHz y hasta 165 horas en Bluetooth. En nuestras pruebas no ha llegado al nivel casi eterno del modelo Burst II Air, pero el resultado sigue siendo bueno. Hay que contar que con el 8K activo su consumo sube de forma considerable, como era de esperar, pero todavía ofrece autonomía de sobra como para varios días de uso antes de acordarse del cable. En este sentido, el fabricante establece el tiempo completo en unas 3 horas y 40 minutos, y la sensación general es que recupera batería con bastante agilidad. Además, el cable PhantomFlex permite seguir jugando mientras se carga.
En resumen
Si buscas un ratón inalámbrico muy ligero y orientado al juego competitivo, el Turtle Beach Burst II Pro reúne razones más que suficientes para entrar en la lista de opciones a valorar. Tiene a su favor un diseño sobrio, pero especialmente cómodo, clics precisos y agradables, un sensor que rinde francamente bien, una frecuencia de sondeo de 8.000 Hz que ofrece una mejora perceptible al jugar y una conectividad muy completa. A ello añade un software bastante útil y un paquete con extras que aportan más valor al conjunto, como la cinta antideslizante o los patines adicionales. En conjunto, el Burst II Pro acumula motivos de sobra para hacerse un sitio en cualquier setup de espíritu competitivo.
Combina ligereza, una respuesta muy rápida y varias opciones de conexión en un formato sobrio que lo pone casi todo al servicio del rendimiento
El ratón simétrico y ligero, diseñado para la competición e inspirado en los modelos utilizados por jugadores profesionales, se ha convertido rápidamente en uno de los productos más populares en las tiendas gaming. En este segmento, el Turtle Beach Burst II Pro, se ofrece entre el grupo de los más ambiciosos de la oferta actual.
Como era de esperar, su diseño prioriza el rendimiento, la latencia y duración de la batería, con una amplia personalización en un cuerpo ligero de tan solo 57 gramos que integra un sensor Owl-Eye de 30.000 DPI, frecuencia de sondeo de hasta 8.000 Hz, switches ópticos Titan, conexión inalámbrica de 2,4 GHz y Bluetooth 5.3. Todo en él se orienta hacia un uso claramente competitivo, pero la cuestión está en comprobar si esa base técnica se traduce en un uso convincente. Después de probar una unidad durante varias semanas, estas son nuestras impresiones.
Contenido de la caja, diseño y ergonomía
Para comenzar, dentro de la caja viene el propio ratón, un dongle USB para 8K, el cable PhantomFlex de 1,8 metros, un adaptador USB-A a USB-C, cinta antideslizante y varios juegos de recambios de PTFE, algo que sinceramente se agradece porque no es lo más habitual en este segmento y permite regular el deslizamiento según gustos o costumbre.
Su diseño minimalista resulta bastante sobrio, con una carcasa simétrica de líneas limpias y sin RGB más allá del pequeño LED indicador. Aun así, esa estética limpia termina siendo una virtud, ya que, con sus 57 gramos y tacto firme, la ergonomía sin estridencias del Burst II Pro se adapta realmente bien a manos medianas y a un agarre tipo claw.
Botones, rueda y software
El Burst II Pro monta ocho botones y permite llegar a 15 funciones mediante EasyShift, una cantidad más que suficiente para un ratón de este corte. Los clics principales usan switches ópticos Titan con una vida útil anunciada de 100 millones de pulsaciones, y en la práctica transmiten un tacto seco, limpio y muy agradable. La parte menos convincente está en el botón para cambiar el DPI, ya que su ubicación en la zona frontal izquierda obliga a recolocar un poco la mano para pulsarlo, mientras que la rueda, por su parte, funciona correctamente, aunque tiene un punto más básico que el resto del conjunto.
Rendimiento en la arena
Durante las partidas en las que nos hemos confiado al Burst II Pro, el ratón saca a relucir sus mejores virtudes gracias al sensor de 30.000 DPI, con seguimiento de hasta 750 IPS y una tasa de sondeo que puede llegar a 8.000 Hz. Se trata de cifras muy altas que, en la práctica, se traducen en un seguimiento del movimiento muy preciso, sobre todo en desplazamientos cortos y pequeñas correcciones.
La frecuencia de sondeo de 8.000 Hz también se aprecia en el uso real y aunque no cambia el conjunto, sí aporta una respuesta más inmediata y una sensación de mayor control. Turtle Beach cifra la latencia en 0,125 ms y, aunque ese dato depende del conjunto del sistema, la sensación general sí va en esa línea de rapidez y control. Aun con todo, no todo es perfecto y habría venido bien algún tipo de indicador en el dongle para saber qué frecuencia está activa en cada momento, sobre todo en un producto que invita a trastear con ese apartado.
En cuanto a juegos, especialmente en el segmento de propuestas competitivas de disparos, el periférico deja una impresión muy buena gracias a una respuesta rápida y la sensación de control cuando hace falta apuntar con mucha precisión. Por ejemplo, en títulos como ‘Counter-Strike 2‘ o ‘Battlefield 6‘, se agradece ese control en micromovimientos, algo especialmente útil al rectificar un disparo con apenas margen de tiempo.
Autonomía y conectividad
El Burst II Pro puede funcionar por 2,4 GHz, Bluetooth 5.3 o con cable y esa triple conexión le aporta mucha flexibilidad, tanto para usarlo en un PC principal como para moverlo entre varios equipos sin demasiadas complicaciones gracias a su compatibilidad con consolas y Mac, aunque el soporte completo de Swarm II se limita a Windows.
En cuanto a la batería, Turtle Beach promete una autonomía de hasta 40 horas con sondeo de 8.000 Hz, 150 horas a 1.000 Hz por 2,4 GHz y hasta 165 horas en Bluetooth. En nuestras pruebas no ha llegado al nivel casi eterno del modelo Burst II Air, pero el resultado sigue siendo bueno. Hay que contar que con el 8K activo su consumo sube de forma considerable, como era de esperar, pero todavía ofrece autonomía de sobra como para varios días de uso antes de acordarse del cable. En este sentido, el fabricante establece el tiempo completo en unas 3 horas y 40 minutos, y la sensación general es que recupera batería con bastante agilidad. Además, el cable PhantomFlex permite seguir jugando mientras se carga.
En resumen
Si buscas un ratón inalámbrico muy ligero y orientado al juego competitivo, el Turtle Beach Burst II Pro reúne razones más que suficientes para entrar en la lista de opciones a valorar. Tiene a su favor un diseño sobrio, pero especialmente cómodo, clics precisos y agradables, un sensor que rinde francamente bien, una frecuencia de sondeo de 8.000 Hz que ofrece una mejora perceptible al jugar y una conectividad muy completa. A ello añade un software bastante útil y un paquete con extras que aportan más valor al conjunto, como la cinta antideslizante o los patines adicionales. En conjunto, el Burst II Pro acumula motivos de sobra para hacerse un sitio en cualquier setup de espíritu competitivo.
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