La nueva cadena de José Miguel Contreras comienza hoy sus emisiones con 20 millones de inversión y una previsión inicial del 1,8% de cuota de pantalla. Su gran incógnita: cuántos espectadores lograrán encontrarla Leer La nueva cadena de José Miguel Contreras comienza hoy sus emisiones con 20 millones de inversión y una previsión inicial del 1,8% de cuota de pantalla. Su gran incógnita: cuántos espectadores lograrán encontrarla Leer
José Miguel Contreras no tiene ni una silla en su despacho, pero sí un sueño, una utopía, un anhelo: alcanzar el 3% de audiencia y quitarle espectadores a laSexta y Cuatro. Lo primero tendrá solución en unos días. Lo segundo va a necesitar bastante más que un carpintero. Porque La Séptima, la nueva cadena de televisión que este jueves, a las 12.00 horas, comienza sus emisiones, nace con una ambición considerable, una inversión de unos 20 millones de euros y una incógnita que ni sus propios responsables son capaces de despejar: cuántos españoles van a encontrarla en el mando de su televisor.
«No sabemos qué audiencia vamos a tener, no tenemos ni idea porque no hay precedentes», reconoció Contreras durante la presentación de la cadena. Una confesión poco habitual en un sector en el que las expectativas suelen venderse como certezas y en el que cada décima de audiencia puede convertirse en una cuestión de supervivencia.
La Séptima empieza de cero, con la televisión todavía en obras, una campaña electoral en marcha y un mercado audiovisual en el que hacerse un hueco resulta cada vez más complicado. Pero sus responsables no se han conformado con anunciar que quieren conquistar espectadores. Han puesto cifras a sus aspiraciones y han señalado a sus adversarios.
El objetivo inicial es alcanzar el 1,8% de cuota de pantalla durante los dos primeros meses de emisión. Para 2027, la previsión incluida en el plan de negocio se sitúa en el 2,5%. Y después está el sueño, que Contreras tampoco ha querido esconder: llegar al 3% en 2028. De momento, arranca en un canal que ya existe, Atreseries, que habrá que volver a buscar en las televisiones y que cerró octubre en un 1,7% de cuota de pantalla. Una ventaja importante, porque Atreseries ya tiene su canal asignado.
«Nuestro sueño sería ya en el año 2027 estar en torno al 3%», explicó. Una cifra que, según sus cálculos, proporcionaría a La Séptima una rentabilidad más que suficiente. Eso sí, la compañía contempla pérdidas durante sus dos primeros ejercicios y espera alcanzar el equilibrio económico a partir del tercero. Una cosa es el objetivo de audiencia y otra, bastante distinta, que las cuentas empiecen a cuadrar.
El desafío no es pequeño. La cadena nace en un mercado dominado por Atresmedia, Mediaset y RTVE, con hábitos de consumo muy consolidados y una audiencia cada vez más fragmentada entre la televisión tradicional y las plataformas digitales.
Sin embargo, Contreras tiene bastante claro dónde quiere meter la cuchara. La Séptima no pretende disputar el liderazgo a Antena 3 ni a La 1. Tampoco aspira a competir directamente con Telecinco. Su terreno de juego será el de la información, el análisis político y la actualidad. Y ahí aparecen sus dos grandes rivales: laSexta y Cuatro.
«Vamos a competir con dos grupos absolutamente brutales, como son Atresmedia y Mediaset», admitió Contreras. El empresario, uno de los impulsores de laSexta hace dos décadas, conoce perfectamente las dificultades de lanzar una cadena de televisión. También sabe lo que significa intentar abrirse paso entre operadores mucho más grandes.
La diferencia es que ahora se propone competir con una televisión que él mismo ayudó a poner en marcha.
Contreras considera que laSexta y Cuatro se han convertido en lo que denomina canales «neogeneralistas», cadenas que han ido concentrando una parte creciente de su oferta en la actualidad y el análisis político. Ese es precisamente el espacio que La Séptima pretende ocupar, con una línea editorial progresista que sus responsables reivindican abiertamente.
El proyecto nace, por tanto, con una identidad política definida, aunque sus impulsores insisten en que no quieren construir una televisión exclusivamente política. Pretenden ofrecer información, entretenimiento, cultura, entrevistas y humor. Pero siempre con la actualidad como columna vertebral. Y, sobre todo, con mucho directo.
Javier Ruiz, director editorial de La Séptima, resumió así su filosofía: «Con nosotros no manda el informativo, manda la información».
No habrá grandes boletines convencionales a las tres de la tarde y a las nueve de la noche, como ocurre en las principales cadenas generalistas. La intención es que las noticias atraviesen toda la programación, que los presentadores puedan interrumpir sus contenidos cuando suceda algo relevante y que la actualidad no tenga que esperar a una hora concreta para ser contada.
La Séptima arrancará con 11 horas de emisión en directo. Ruiz aspira a ampliar progresivamente esa cifra hasta las 20 o incluso las 24 horas diarias. Por ahora, los responsables de la cadena han preferido concentrar sus recursos en las franjas que consideran más interesantes para los espectadores y los anunciantes.
De ahí que las emisiones comiencen a mediodía. Contreras explicó que la franja comprendida entre las ocho de la mañana y las 12 presenta una menor inversión publicitaria y unas audiencias más reducidas, por lo que no considera prioritario entrar a competir en ella desde el primer día.
También prometen pausas publicitarias más cortas, una fórmula con la que esperan evitar que el espectador cambie de canal. Habrá que comprobar si la estrategia funciona cuando empiece a entrar la publicidad y la cadena tenga que financiar sus ambiciones.
El calendario tampoco ha concedido demasiado margen a La Séptima. Sus responsables se han encontrado con una campaña electoral en pleno proceso de puesta en marcha de la cadena. «No contábamos con que nos iban a poner a correr la Fórmula 1 en mitad de una campaña electoral», ironizó Contreras.
Pero lo que inicialmente podía parecer un contratiempo también puede convertirse en una oportunidad. Las elecciones concentran una atención informativa extraordinaria, multiplican las entrevistas políticas y disparan el interés por las encuestas. Y La Séptima pretende aprovechar ese escenario para presentarse ante los espectadores como una alternativa a las cadenas ya establecidas.
Una de sus principales apuestas será La recta final, un seguimiento demoscópico diario que se incorporará a la programación nocturna desde el estreno.
La cadena trabajará con la empresa demoscópica SW para ofrecer una evolución de la intención de voto durante la campaña. La intención es acumular entrevistas y actualizar los resultados a diario, de manera que puedan observarse los movimientos del electorado conforme avance la contienda.
Ruiz explicó que la muestra acumulada podría superar las 16.000 entrevistas, aunque eso no significa que se realice semejante número de encuestas cada día. La validez de las estimaciones dependerá, como en cualquier estudio demoscópico, de su metodología, su representatividad y sus correspondientes fichas técnicas.
La apuesta tiene una evidente utilidad televisiva: ofrecer cada noche un nuevo dato, una nueva tendencia, una nueva razón para que el espectador vuelva a conectar y toda una declaración de intenciones en palabras de Ruiz: «En datos vamos a hacer una cosa que pretendemos que cambie la campaña electoral que es el tracking«.
También encaja con otra de las intenciones de la cadena: sentar en sus platós a dirigentes de diferentes formaciones políticas. Sus responsables han confirmado que han invitado tanto a Alberto Núñez Feijóo como a Santiago Abascal, aunque no todas las invitaciones han obtenido respuesta.
Sarah Santaolalla, una de las principales caras de la nueva televisión, aseguró que le gustaría entrevistar a Feijóo en su primer programa. De momento, tendrá que esperar, pero sí ha puesto los dientes largos, asegurando que tiene la entrevista «que todo el mundo quiere ahora mismo».
La Séptima comenzará sus emisiones este jueves a las 12.00 horas con El pulso, presentado por Verónica Sanz. Será la encargada de abrir la programación diaria con un espacio dedicado a la información y el análisis de las noticias que marquen la jornada.
La cadena utilizará El relevo como fórmula de transición entre programas, con los presentadores compartiendo unos minutos de conversación antes de cederse el testigo. La idea es que el espectador no perciba cada espacio como una isla independiente, sino como parte de una emisión continua.
Sarah Santaolalla se pondrá al frente de En línea, mientras que Rocío Delgado conducirá Sobre la mesa, un programa que ampliará el foco hacia asuntos sociales, culturales y de salud.
Noor Ben Yessef presentará La diana, con especial atención a las historias humanas y a las consecuencias sociales de la actualidad.
Y Javier Ruiz asumirá La última hora, uno de los formatos con los que La Séptima pretende hacerse fuerte en la franja nocturna. Será también uno de los principales escaparates de su apuesta por el análisis político y el seguimiento electoral.
Durante el fin de semana, la programación incorporará otros nombres conocidos, como Luján Argüelles, Héctor de Miguel (Quequé), Marta Márquez y Alba Carrillo, en una oferta que buscará combinar entretenimiento, entrevistas, actualidad y humor, pero también política.
Entre los proyectos que la cadena prepara para más adelante figura también la recuperación de una fórmula que forma parte de la historia de la televisión española: el cine seguido de debate, al estilo de La clave. No estará disponible en la primera semana, pero sus responsables confían en incorporarla progresivamente.
La intención es construir una televisión con una identidad reconocible sin quedar encerrada exclusivamente en la discusión política. Una aspiración razonable, aunque no necesariamente sencilla cuando buena parte de su propuesta de lanzamiento gira precisamente alrededor de la actualidad.
Detrás de la programación hay un proyecto empresarial que necesitará algo más que buenos debates y presentadores conocidos para consolidarse.
La inversión prevista ronda los 20 millones de euros. La cadena asume que sus primeros años serán deficitarios y sitúa el equilibrio económico a partir del tercero. La publicidad será fundamental, pero sus responsables también quieren desarrollar otras vías de negocio vinculadas a la producción audiovisual y los contenidos digitales.
La Séptima aspira a convertirse en algo más que una señal de televisión convencional. El plan incluye ampliar su presencia en YouTube, desarrollar pódcast y videopódcast, producir contenidos para terceros y explorar nuevas actividades audiovisuales.
Sin embargo, todo eso pertenece todavía al futuro. La urgencia de las últimas semanas ha sido conseguir que la televisión esté lista para emitir este jueves. Y no todo lo está.
Contreras reconoció que buena parte de las instalaciones continúan en obras y que los esfuerzos se han concentrado en lo verdaderamente imprescindible: los platós, los equipos técnicos y la continuidad de la señal.
«Si alguien quiere subir a mi despacho, no existe nada. No hay ni una silla, una mesa, no hay nada», confesó durante la presentación.
La anécdota resulta reveladora del estado en el que nace la cadena, pero también del ritmo al que sus responsables han tenido que trabajar para cumplir el calendario.
Contreras recordó, además, que el estreno de laSexta en 2006 tampoco estuvo exento de problemas. Según relató, aquella primera emisión registró hasta 13 interrupciones de imagen, pese a que buena parte de sus contenidos estaban grabados. Ahora, La Séptima pretende comenzar directamente con programas en vivo, una apuesta que multiplica las dificultades técnicas.
No descartan, por tanto, que se produzcan errores durante los primeros días. De hecho, los dan prácticamente por inevitables. Lo que no pueden anticipar es cómo responderá la audiencia.
Contreras explicó que el resultado del estreno podría verse condicionado por el grado de conocimiento de la nueva cadena y por la facilidad con la que los espectadores puedan localizarla. También podría ocurrir lo contrario: que la curiosidad inicial provoque un dato excepcional que después resulte imposible mantener.
El primer examen llegará este viernes, cuando se conozcan las audiencias de la jornada inaugural. Pero el verdadero desafío empezará después, cuando desaparezca la novedad y La Séptima tenga que convencer a los espectadores de que merece un lugar fijo en sus hábitos televisivos.
Porque estrenar una cadena es difícil. Conseguir que alguien vuelva a verla al día siguiente lo es bastante más.
Y esa será la auténtica prueba para Contreras y su equipo: demostrar que una televisión nacida entre obras, con las cuentas todavía por cuadrar y dos gigantes como rivales puede convertir su sueño del 3% en algo más que una cifra escrita en un plan de negocio.
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