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Aunque el salto de longitud acabó más tarde, al igual que en la jornada del sábado, el plato fuerte era, en las pruebas individuales, el postre. La última. Los 110 metros vallas, a causa de la relevancia de Quique Llopis y Asier Martínez, poseedores de medallas internacionales.
Ganó Llopis en una carrera rara y algo decepcionante en cuanto a las marcas. En contra de su costumbre, salió rápido. Y, en contra de su costumbre, fue a menos en la segunda mitad de la carrera. Con 13.43, no le inquietó, sin embargo, con problemas técnicos, Martínez (13.66), que bastante tuvo con defenderse de Hugo Chapado (13.69), hijo del presidente de la Federación Española. El cuarto título consecutivo para Llopis, con el que iguala el registro de Orlando Ortega, dominador absoluto de la especialidad entre 2016 y 2019.
Antes de las vallas no faltaron las emociones, que empezaron por la mañana. Los 1.500 son siempre una de las pruebas estrella del Campeonato de España. Un homenaje a la tradición y un recordatorio del talento acumulado a lo largo de los años, con presencia constante dentro de los altibajos. En una carrera táctica, sinónimo de lenta, pero resuelta en los últimos 400 en 51 segundos, Adrián Ben (3:47.54) dio buena pero estrecha cuenta de Carlos Sáez (3:47.65), Mariano La Moto García (3:47.96), Nacho Fontes (3:48.14) y la revelación del año, Martín Segurola (3:48.15).
Decididamente instalado en los 1.500 en su viaje desde los 800, el gallego, que revalidó título, ganó yendo a más desde un quinto puesto a la entrada de la recta. Le beneficiaron su calidad y el pasillo que, en la cuerda, le abrió, imprudente, Fontes (ya le habían permitido colarse por el mismo sitio en la última curva). Igual de táctica la prueba femenina. Y, en ausencia de las damas de la especialidad (Esther Guerrero, Marta Pérez y Águeda Marqués), el triunfo fue, en el arreón final, de Marina Martínez (4:16.09).
En los 800, Moha Attaoui vino desde atrás, como Adrián Ben. Pero, fiel a su estilo, bastante más atrás y, además, sin derechura. Primero, encerrado, empezó a remontar por fuera. Luego, buscando ahorrar, se metió por dentro. De nuevo sin salida, volvió a culebrear y, cuando David Barroso le dejó una rendija por la cuerda, introdujo, casi inverosímilmente, su menudo cuerpo por ella. Pero había gastado demasiado entrando y saliendo. Y, con 1:46.85, no superó a Barroso (1:46.73).
En los 800 femeninos, en el triunfo de la juventud, Rocío Arroyo, Marta Mitjans y Lorea Ibarzabal se llevaron las medallas, metidas las tres en menos de 2:02.00.
Buenas marcas de Jaël Bestué en los 200 (22.57) y del trío del salto de longitud: Jaime Guerra (8,14), Eusebio Cáceres (8,11), algo tocado, y Lester Lescay (8,05). Pero tendrán que mejorar mucho para aspirar a medalla quienes, pensando también en Héctor Santos, viajen a Birmingham (hay un nivelazo en Europa). El miércoles dará la Federación la lista.
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