Los 15 depósitos que ‘salvaron’ Barcelona durante el diluvio

Barcelona ha registrado desde el pasado sábado las lluvias más fuertes desde 1963 (197 litros por metro cuadrado de media), que se han saldado con incidencias en la red de metro y desprendimientos en los barrios de montaña que han obligado a desalojar seis casas en Cal Notari (Horta-Guinardó), pero sin inundaciones graves. La clave son los 15 depósitos subterráneos que tiene la ciudad y que almacenan agua de lluvia. Con una capacidad de 477.000 litros cúbicos de agua, esta vez han llegado a almacenar más de un millón, casi 1,2 millones de litros cúbicos. “Los depósitos pluviales han funcionado, son absolutamente claves”, ha constatado este lunes Laia Bonet, la número dos del gobierno del alcalde Jaume Collboni. Bonet ha detallado que se han llenado y cuando paraba de llover se han vaciado: “En total, se han llenado dos veces y media. Hoy las circunstancias en la ciudad son difíciles, pero lo serían mucho más si no se hubiera hecho la inversión realizada”, ha celebrado. La ciudad trabaja en la construcción de cuatro depósitos más y ha reservado suelo para otros 22.

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 Los desprendimientos en barrios de montaña y la poca resistencia de la red de metro, principales incidencias de los tres días de precipitaciones torrenciales  

Barcelona ha registrado desde el pasado sábado las lluvias más fuertes desde 1963 (197 litros por metro cuadrado de media), que se han saldado con incidencias en la red de metro y desprendimientos en los barrios de montaña que han obligado a desalojar seis casas en Cal Notari (Horta-Guinardó), pero sin inundaciones graves. La clave son los 15 depósitos subterráneos que tiene la ciudad y que almacenan agua de lluvia. Con una capacidad de 477.000 litros cúbicos de agua, esta vez han llegado a almacenar más de un millón, casi 1,2 millones de litros cúbicos. “Los depósitos pluviales han funcionado, son absolutamente claves”, ha constatado este lunes Laia Bonet, la número dos del gobierno del alcalde Jaume Collboni. Bonet ha detallado que se han llenado y cuando paraba de llover se han vaciado: “En total, se han llenado dos veces y media. Hoy las circunstancias en la ciudad son difíciles, pero lo serían mucho más si no se hubiera hecho la inversión realizada”, ha celebrado. La ciudad trabaja en la construcción de cuatro depósitos más y ha reservado suelo para otros 22.

“Son inversiones que no se ven pero que se notan”, ha remachado el teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlle. Los principales depósitos de la ciudad son los del parque de Joan Miró o la Escola Industrial (Eixample), el del parque del Poblenou (un recinto abierto en el distrito de Sant Martí) o los de los parques de Joan Brossa (Montjuïc), Torre Baró (Nou Barris), Campus Nord (Les Corts), Liceu (Ciutat Vella), las Basses d’Horta (Horta) o Bogatell, cerca de la playa. Entre los futuros depósitos en obras figura el de la Rambla Prim (que con 100.000 metros cúbicos será el mayor de la ciudad), Bac de Roda (Sant Martí) o la calle de Motors Zona Franca).

También alivian el impacto del agua otras infraestructuras poco sexies(sobre todo porque causan muchas molestias cuando se construyen), como los colectores (tuberías de gran capacidad, como la de la calle de Vilà i Vilà, acabada de estrenar), la puesta al día de la red de alcantarillado, o los SUDs, pavimentos drenantes. En 2018 el Gobierno municipal ya alertaba de que había que tomar medidas ante unas lluvias torrenciales que se estimaba que aumentarán un 17%, con el riesgo de inundaciones que comporta. Datos como éste figuraban en la Declaración de Emergencia Climática de 2020 y son esenciales y se siguen de cerca en Plan Clima de la ciudad, premiado internacionalmente.

Frente a la resilienia urbana que facilitan estos grandes depósitos, los dos puntos flacos de la ciudad ante las lluvias torrenciales han sido las zonas de montaña, al pie de la sierra de Collserola, o la red de metro, con largos tramos de líneas cerrados, estaciones o accesos cerrados y paradas sin servicio por su proximidad a zonas donde el agua se cebó especialmente, como las laderas del rio Besòs. En los barrios de montaña ha habido hasta 50 desprendimientos de piedras, arena o algún muro, ha precisado el jefe de Bomberos, Sebastià Massagué. “50 son muchos y priorizamos actuar en los que afectan a la movilidad”, ha aclarado.

Sobre la vulnerabilidad que ha mostrado en las últimas semanas la red de metro cuando llueve fuerte, Bonet ha enmarcado su afectación “en la preocupación sobre cómo adaptamos la ciudad a los efectos de un cambio climático que pude mostrarse con calor extremo en verano o ahora con las precipitaciones”. De nuevo ha citado los depósitos, pero ha admitido que “toda la infraestructura necesita ser analizada pensando en el cambio climático”. Bonet también ha recordado que habrá que hacerlo “conjuntamente con la Generalitat, titular de la red de metro”.

Batlle y Bonet han reportado otros datos del episodio de lluvias como las 97 incidencias por caída de árboles, la basura acumulada en Ciutat Vella que será el barrio prioritario en la vuelta a la normalidad en la recogida, dos escuelas que han sido desalojadas este lunes (la Francesc Pina de Sant Martí y la Poeta Foix de Sarrià). Bonet también ha citado los cortes de suministro eléctrico, por la “importante afectación que tiene en la movilidad [ascensores] o aparatos como los respiradores de las residencias”.

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