Las elecciones que celebró Bosnia-Herzegovina este domingo suponen un revés para la Unión Europea en su afán por integrar al país entre sus miembros. Y refuerzan la posición en los Balcanes de Rusia y Estados Unidos. No en vano, el ganador de la noche, el serbobosnio Milorad Dodik, de 67 años, líder de la Alianza de los Socialdemócratas Independientes (SNSD, por sus siglas en serbio), tras conocerse los primeros resultados, agradeció el respaldo de Vladímir Putin, a quien había visitado en el Kremlin cinco días antes de las elecciones. En cuanto a Donald Trump, afirmó que si el presidente de EE UU no hubiese obtenido una gran victoria en su segundo mandato él y su partido serían hoy unos “cadáveres políticos”.
La victoria de su formación refuerza la influencia del político serbobosnio, que desafía a la Unión Europea y a las instituciones centrales del Estado
Las elecciones que celebró Bosnia-Herzegovina este domingo suponen un revés para la Unión Europea en su afán por integrar al país entre sus miembros. Y refuerzan la posición en los Balcanes de Rusia y Estados Unidos. No en vano, el ganador de la noche, el serbobosnio Milorad Dodik, de 67 años, líder de la Alianza de los Socialdemócratas Independientes (SNSD, por sus siglas en serbio), tras conocerse los primeros resultados, agradeció el respaldo de Vladímir Putin, a quien había visitado en el Kremlin cinco días antes de las elecciones. En cuanto a Donald Trump, afirmó que si el presidente de EE UU no hubiese obtenido una gran victoria en su segundo mandato él y su partido serían hoy unos “cadáveres políticos”.
Dodik ha dominado durante casi dos décadas la vida política de la República Srpska, la entidad de mayoría serbia que integra Bosnia-Herzegovina junto a la Federación de bosníacos y croatas. Sus críticos le acusan de fomentar el nacionalismo, las divisiones étnicas y religiosas y sostener un sistema corrupto con el fin de mantenerse en el poder. Dodik defiende una mayor independencia para la República Srpska, pide el desmantelamiento de las instituciones centrales del país y considera que la figura del Alto Representante para Bosnia y Herzegovina, nacida tras los acuerdos de Dayton que pusieron fin a la guerra, es una herramienta de dominación antidemocrática al servicio de Occidente. En el discurso donde celebró la victoria de su formación la noche del domingo advirtió: “Nadie debería pedirnos que cambiemos nuestra política”.
En su día, cuando terminó la guerra de Bosnia-Herzegovina, Dodik cultivó una imagen de moderado ante los países de Occidente porque se oponía a los ultranacionalistas de Radovan Karadzic. Pero con el paso de los años sus acciones y declaraciones se volvieron más radicales. Mientras Bruselas reclama reforzar las instituciones de ámbito estatal, como la fiscalía y el poder judicial, como paso indispensable para la integración del país en la UE, Dodik defiende lo contrario.
El Tribunal de Bosnia-Herzegovina lo condenó en 2025 a un año de prisión y a seis años de inhabilitación para desempeñar un cargo público tras desobedecer las decisiones del entonces Alto Representante internacional para el país, el alemán Christian Schmidt, y promulgar leyes que este había anulado previamente. La pena de cárcel no llegó a ejecutarse. Por su parte, Estados Unidos le impuso diversas sanciones desde 2017 hasta que en 2025 la Administración de Trump retiró las sanciones que pesaban sobre él. En febrero de este año, Dodik fue recibido en la Casa Blanca por miembros del entorno presidencial, entre ellos la portavoz presidencial Karoline Leavitt. Dodik pasó de estar aislado por gran parte de Occidente a recuperar interlocución con Washington.
Varios medios internacionales, como Reuters y The Guardian, señalan que el giro de Trump está vinculado a los intereses de la compañía estadounidense AAFS Infrastructure and Energy. A esta firma, con escasa experiencia en infraestructuras, pero con vínculos personales en el entorno del presidente estadounidense, se le ha adjudicado de forma provisional en Bosnia-Herzegovina la construcción del gasoducto Southern Interconnection, valorado en 1.500 millones de dólares para importar gas natural licuado estadounidense. La UE cuestionó la falta de transparencia competitiva en la selección de la empresa encargada del proyecto, según Reuters.

El nombre de Dodik no estaba inscrito en ninguna de las papeletas, pero había carteles con su foto por toda la República Srpska. Y Dodik convirtió los comicios en una especie de plebiscito sobre su figura. Finalmente, se mostró exultante con los primeros resultados. La participación cayó ocho puntos porcentuales respecto a la de 2022, y se quedó solo en el 42%. Pero había colocado a sus candidatos en los puestos que pretendía. Savo Minic, ministro de Agricultura y hombre de confianza de Dodik, se proclamó vencedor para la presidencia de la República Srpska. Y Zeljka Cvijanovic, actual representante serbia en la presidencia tripartita del país, obtuvo el 55,4% de los votos y se aseguró la renovación del puesto. En la sombra, seguirá Dodik marcando el futuro del país, bajo el estrecho seguimiento de Putin y Trump.
Mientras tanto, los resultados oficiales señalan que los presidentes serán un bosnio musulmán moderado de izquierdas (Denis Becirovic), una nacionalista serbobosnia prorrusa (Cvijanovic) y una nacionalista croata (Darijana Filipovic). Pero el más exultante de la noche electoral fue Milorad Dodik. Y uno de los primeros países en felicitarle ha sido Israel, de la mano de su ministro de Exteriores, Gideon Saar.
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